El auge de la inteligencia artificial está generando niveles récord de inversión en innovación. Las principales empresas del rubro destinan billones de dólares para aumentar las prestaciones de estos sistemas y que sean cada vez más parecidos al cerebro humano. Pero hay algunos casos concretos en donde la innovación se desestimula. “Yo estaba encargado de desarrollar el sentido de la culpa en Grok, la inteligencia artificial de X. El problema es que no tenía nada para hacer en todo el día. No sólo no me daban dinero para desarrollar mis investigaciones, sino que ni siquiera me daban tareas para realizar. Al final me fui”, declaró un exempleado de la empresa de Elon Musk.
Fuentes de X reconocieron que el tema de la culpa “no es una de las principales preocupaciones de Musk”. “Uno de los objetivos de la inteligencia artificial es emular el funcionamiento del cerebro humano. El problema es que, en el caso de Grok, Elon Musk quiere que emule el funcionamiento de su cerebro, en donde obviamente no hay lugar para la culpa. Por eso es imposible que Grok deje de hacer fotos trucadas con desnudos de mujeres reales”.
“Aún no logramos que el piloto automático pueda decidir si es mejor atropellar a un negro o a un latino”, ingeniero de Tesla.