La mayoría de los dirigentes opositores consideraron que el secuestro de Nicolás Maduro fue una noticia positiva, y si bien dejaron sentado su cuestionamiento a los métodos elegidos por Washington para sacarlo del poder, no se plegaron a las advertencias de la izquierda sobre que esta acción podría ser el inicio de una era de intervenciones estadounidenses en las región. La única voz discordante con respecto a este tema fue la del senador nacionalista Javier García. “El problema va muchísimo más allá de Venezuela. Acá lo que hay es el inicio de una política netamente intervencionista de Estados Unidos que puede afectar a cualquier país latinoamericano, incluido Uruguay. Por eso es tan importante mantener el contrato con Cardama para la compra de las patrulleras oceánicas”, escribió García en X.

El exministro de Defensa consideró que “sería escandalosamente ingenuo de nuestra parte creer que Uruguay está a salvo de que drones de Estados Unidos empiecen a atacar lanchas frente a nuestras costas sin ningún tipo de excusa mínimamente válida”. “La única manera de frenar este tipo de atropellos es con las patrulleras oceánicas. Por eso hay que mantener el contrato con Cardama, o incluso ampliarlo para conseguir nuevos barcos”.

“Como blanco y wilsonista no puedo hacer otra cosa que estar en contra del intervencionismo extranjero y a favor de Cardama”, Javier García, reservorio moral del wilsonismo.