En los últimos días los usuarios del área metropolitana recibieron agua con una tonalidad marrón, y en algunos casos también con mal olor. Desde OSE explicaron que se trató de un fenómeno “puntual” y que no hay motivos para dejar de consumir el agua de la canilla. “Sabemos que la coloración marrón genera cierto rechazo, pero que la población se quede tranquila, porque esto no vuelve el agua más nociva de lo que ya es. Los niveles de sustancias que están por encima de lo permitido se mantienen en esos márgenes, es decir, no pasaron a estar mucho más por encima de lo permitido”, explicaron técnicos del ente.

El consumo del agua corriente que presenta estas alteraciones no implica perjuicios inmediatos para la salud. “Los usuarios no van a sufrir ningún tipo de ataque por tomar esta agua. Los únicos problemas de salud que van a tener son los que surgen de la ingesta sostenida de todo el agua que distribuye OSE, ya sea incolora, marrón, roja o fucsia. En resumen: la situación no es para alarmarse, sobre todo porque a esta altura todos estamos jugados”, concluyeron los técnicos.

El consejo: “No hay que guiarse por el color. El agua de nuestras playas a veces es verde, pero igual está llena de coliformes”. Experto en aguas turbias.