20 de diciembre de 2025
Querido diario:
Estoy muy contento porque conseguí una changa en un restorán de Colonia del Sacramento para la temporada. La cagada es que entro justo el 24 y también trabajo el 25, el 31 y el 1°, y voy a tener que pasar lejos de la familia, pero si Dios quiere en estos meses puedo juntar unos pesitos para comprar una motito para hacer delivery el resto del año.
Me presenté para el puesto de mozo, pero como ya habían tomado me mandaron a dar una mano en la cocina y a la bacha... ¡pero algo es algo!
25 de diciembre de 2025
Querido diario:
Estoy fundido; ayer laburé sin parar hasta las 2 de la mañana. Arranqué pelando una bolsa de papas y un cajón de zanahorias para la rusa de la cena de Navidad y me cagué bastante de calor, la verdad. Después hice la bacha, lavé nosecuántos millones de platos, cubiertos y copas y me cagaron a pedos porque se me rompieron dos, pero por suerte el tajo que me hice no fue muy profundo. Eso sí, me pude lastrar un cacho de sobra de arrollado de cordero que vino en un plato. Estaba buenazo.
27 de diciembre de 2025
Querido diario:
Disculpá que hace un par de días que no escribo nada, pero he terminado tan cansado estos días que no me daban las fuerzas ni para agarrar la lapicera. Tampoco es que tenga mucho para contar; me la pasé lavando platos, y platos, y platos y más platos. Anoche soñé que le pasaba una esponja con mucho jabón a un plato gigante mientras el encargado me miraba seriamente pero nunca le podía sacar la grasa.
28 de diciembre de 2025
Querido diario:
No vas a poder creer lo que me pasó: ¡me ascendieron a encargado! A partir de ahora voy a estar en la caja y me van a pagar como 90 lucas por mes... nah, mentira, era un chiste... ¡Que la inocencia te valga!
29 de diciembre de 2025
Querido diario:
Acá se hacen unos ñoquis caseros riquísimos, de modo que tuve que pelar cuatro bolsas de papas. Así que si vos me preguntaras qué cuento, te contestaría: papas, papas, muchas papas.
La cocina es un lugar muy caluroso, nunca había transpirado tanto en mi vida; por eso se me terminaron paspando el culo y las bolas tanto que anduve todo el día caminando con las piernas abiertas como si recién me hubiera bajado de un caballo. Por suerte mis compañeros me enseñaron a echarme maicena ahí abajo y no sabés cómo te alivia.
30 de diciembre de 2025
Querido diario:
Hoy renunció el mozo porque no podía más con su vida. Dijo que prefería ir a buscar trabajo indocumentado en Minneapolis a volver a laburar en la gastronomía, le revoleó el delantal por la cabeza al encargado y se mandó mudar.
Así que me ofrecieron cubrirlo. Bah, más que ofrecerme me dieron un delantal y un sacacorchos y me mandaron a atender las mesas.
Ahora sólo tengo que fajinar los platos, los cubiertos, los vasos y las copas, rellenar los aceiteros, los vinagreros, los saleros y los servilleteros, cargar las bebidas en las heladeras, limpiar las mesas, tomar los pedidos, servir los platos, explicar a los brasileños haciendo mímicas decenas de veces por días qué es la albahaca y a los porteños cuál es la diferencia entre el chivito al plato y el chivito canadiense.
No sé la cantidad de kilómetros que caminé llevando un menú a la mesa 8, otro menú a la mesa 14 y un salerito a la mesa 3, trayendo unos platos sucios de la mesa 9, llevando un poquito más de pan a la mesa 2, yendo a buscar la cuenta que pidieron en la mesa 11, llevando un poco de hielo a la mesa 5, trayendo una copa de la mesa 1 que tiene una manchita para cambiarla por otra mejor fajinada, llevando una cerveza a la mesa 7 y trayéndola de vuelta para cambiarla por otra un poco más fría, y llevarla y traerla de nuevo porque no está lo suficientemente fría, para cambiarla finalmente por una limonada y llevarla y volver a buscar un poquito de azúcar para los llenapelotas de la mesa 7.
Como me hicieron trabajar de zapatos, me salieron unas ampollas que tuve que poner las patas en remojo en una palangana como dos horas cuando salí de laburar.
2 de enero de 2026
Querido diario:
Feliz año nuevo. Espero que hayas pasado bien, vos que no tenés nada más que hacer que estar todo el día echado en la mesa de luz al lado de la lapicera, porque a mí estos días me tuvieron sentado en la vara sin parar. Por eso no te pude escribir ayer, estaba muerto, llegué me acosté y quedé seco.
3 de enero de 2026
Querido diario:
El venezolano que lleva los pedidos estaba eufórico por lo de Maduro. “Ahora sí, somos libres, mi pana”, repetía una y otra vez mientras revoleaba una pizza para adentro de la caja.
4 de enero de 2026
Querido diario:
Dejo este oficio ingrato y, por qué no decirlo, de mierda. Yo no sé quién era el sorete ese que dijo que el trabajo dignifica. Me voy para Minneapolis con el mozo que renunció la semana pasada y que consiguió 2x1 en el pasaje con la tarjeta de ANDA. Si alguien viene a pedir unas miniaturas de pescado, decile que se vaya al repescadísimo arroyo que los pescó.