Pulga, El: personaje de historieta, en sus orígenes, creado por Julio E Súarez para las tiras de Peloduro, publicadas inicialmente, desde 1933, en diarios como El País y La Mañana. Luego devino comentarista de actualidad internacional “de prestigio ecuménico” escribiendo regularmente en la revista Peloduro entre 1945 y 1964.

De oficio caniya, estaba casado con la Porota, con quien vivía en una pieza con guater y patio pa colgar la ropa.

Gran pensador sobre un mundo siempre convulsionado, “que debe ser el bicho má sufrido’el universo entero, sin esclusión de ninguna costelación, cosa que pasa, según muchos autore, dede que a la tierra le salieron hombres, u sea el sarpuyido humano que la habita, hecho a image y semejanza e Dió, nuestro señor, pero con la inteligencia má repartida que la papa n’un estofao d’estos tiempo cruciale”.

Siempre preocupado por el devenir de la humanidad, decía que “pensando en toda sestas cosa, a uno l’entra una picazón que al rascarte te saca esos concetos del tipo anarcosincalista que son del domiño público, a saber: Este mundo es una porquería bastante regularcita!”. Aunque siempre mantenía la esperanza, ya que “el género humano da pa muchos traje y yo, mal que bien, no soy d’ese corte persimista, porque por algo uno sigue respirando y la vida nu’es tan fea, comparada con la mujer propia”.

Decía que “uno avece piensa de que la situación del mundo contemporaño anda cambiando de aquí p’ayá y que por eso parece que un repente va a estayar la guerra en meno que canta un gayo (o pone una gayina) y n’otro repente parece qu’el mundo güelve a tirarse n’el catre y l’ambición descansa, como dijiera el finao Carlito”.

En sus columnas hablaba por ejemplo de la situación en Güeno Saire, donde “sacando el cao reinante y los tiroteo, todo lo dema’ ta’ en calma”. Y analiza el discurso donde “Perón t’esplica por la regla de tré compuesta, qu’el gobierno actual argentino es revolusonario hasta la gran siete y el que no lo entiende de burro, por haber leido de má”. Aunque concluye “enque el común de la revolucione se hacen de abajo p’arriba como las casa, y no de arriba p’abajo como los pozo” y que “el Coronel Perón, si vamo a ver bien, se puso hacer la revolución del lao del revé, como las alfombra casera, pa darle güelta despué”.

También “meditaba, un suponer” sobre la intromisión yanqui en Brasil, “referente al hecho quel Senior Presidente Yonson se haiga largao a reconocer el golpestao brasilero con una velocidá of di gran seven, que poco meno que lo reconoce ante de que se hubiera producido, dicen, y que tuvo que andar haciendo tiempo mirando vidriera demientra los gorila saborígen hacían la operación”.

Aunque uno de “l’acontecimiento de má obesidá” que le tocó analizar fue “sindudamente, la custión del reconocimiento’e la China Maosetúnica por la Francia del Charles Degol, la cual custión viene siendo la orticaria de los grandes dirigente’el mundo Oriental y Opcipital y de los má simportante comentarista sinternacionale adentro los cual yo me cuento modestia aparte”.

Y hablando de la tensa relación entre China y la Unión Soviética, dijo “Tonce los dó hicieron como que se peliaban indiologicamente por quien é má marsista-leninista que l’otro y los peligro’e la guerra tónica y todo eso, y a tratarse con cara’e perro, todo pa que los otro del otro cuadro mundial (fíjate vó) se quisieran provechar del asunto d’esta contradipción y pa darle bronca a Rusia, la empezaran a reconocer a China y la jueran dejando entrar adentro las Nacione Sunida”. “Y dispué, claro, una vé que taba adentro se descubría el pastel y andá a sacarla y tonce Kruschó y Mao volvían a saludarse y a emprestarse la cebadura’e yerba y otros menestere, y tan amigo como siempre y arriba los pobres del mundo y queseyoquesecuanto” conluye.

Desde sus columnas, abogó por la Coexistencia Pacífica, contando que le decía a la Porota, “mujer defícil si las hay las hay” que “si hay que coesistir se coesiste, vieja”.

“U sea de que cuando que no hay má remedio que vivir adentro’e la misma pieza, tre por tre nueve con aire y todo, o arriba’el mismo terrenito, o el mismo pais, o el mismo continente o el mismo planeta, tonce yo, Lindo Yonso, Kruschó, Tito, Fidel, mi mujer, Bayeberre, Peñarol, Nacional, Mausetún y Degol, pensamo adentro del fuero íntimo de acada uno de que lo má mejor es buscar de coabitar, convivir, o, dicho sea con palabra saptuale, coesistir”.

Muchas de sus columnas están reunidas en el libro Comentarios internacionales de El Pulga, editado en 1967.

Viejo de la Bolsa, El: personaje folclórico, generalmente inspirado en algún bichicome o vagabundo del barrio o del pueblo, con quienes padres, madres y tutores amenazaban a los gurises del siglo XX con ser raptados y trasladados en su bolsa hacia quién sabe qué lugar espantoso en caso de no tomar toda la sopa, comer todo el refuerzo de dulce de membrillo, dejarse de romper los huevos o no dormirse de una buena vez. Hoy en día es imposible asustar gurises con tal artilugio. Es mucho más probable que los jóvenes asusten a sus padres contando que se van a juntar con un viejo con una bolsa, que no es de requeches precisamente.