A medida que avanzan las investigaciones sobre la frustrada compra de dos patrulleras oceánicas al astillero español Cardama aumentan las sospechas de que el propietario de la empresa tuvo varios contactos con las autoridades del momento antes de que se hiciera la adjudicación del contrato. Exjerarcas del gobierno reconocieron que los contactos existieron, aunque descartan que alguien se haya encargado de contactar a Mario Cardama con las autoridades. “A Cardama lo conocimos en una situación que no tenía nada que ver con lo de las patrulleras. Concretamente lo conocimos por Tinder, gracias a una jerarca del Ministerio de Defensa que se había separado hacía poco. Fue una situación extremadamente común. Hicieron match, chatearon, arreglaron para verse y, como ella no podía viajar a España, Cardama vino a Uruguay”, relató uno de los exjerarcas.
Siempre según su relato, el involucramiento del empresario español con el proceso licitatorio “fue completamente casual”: “Él pasó a buscar a su amiga con un ramo de rosas y justo escuchó que se estaba hablando del tema, pero no es cierto que haya habido algún tipo de contacto secreto”.
La frase: “Desde el principio me impresionó como un muy buen soldador”. Gabriel Gianoli, obrero del soplete.