Entre todas las joyas y dinero en efectivo que Sebastián Marset guardaba en las cajas fuertes de su escondite boliviano había también un objeto que los investigadores de la DEA estadounidense consideran “extremadamente valioso”. Se trata del celular del narco uruguayo, en el que se espera encontrar abundante información sobre su red de venta de estupefacientes. Ni bien se conoció la noticia, la fiscal Gabriela Fossati se trasladó a Estados Unidos con el objetivo de solicitar una habilitación para periciarlo. Integrantes de la pasada administración explicaron que el objetivo de Fossati es “proteger el nombre de eventuales funcionarios de los ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores que puedan aparecer mencionados en las conversaciones que mantuvo Marset. Se sabe que este narco era muy mentiroso y le gustaba exagerar su poder real. No podemos permitir que los desvaríos de un vulgar delincuente, un mitómano, un facilitador de estupefacientes, termine afectando el honor de funcionarios honestos. Por eso mandamos a la doctora Fossati”.
La estrategia: “Sé que es difícil que me permitan hacer la pericia, pero con esto de que me encadené frente a la sede de la DEA espero tocarles el corazoncito”. Gabriela Fossati, abogada de atar.