La cantidad de horas que niños y adolescentes pasan frente a televisores, computadoras y celulares se está transformando en un problema de salud pública que preocupa cada vez más a padres, autoridades y especialistas. El consenso general apunta a que es fundamental reducir el tiempo de exposición a las pantallas y que eso empieza por la educación en el hogar. “Es posible tomar medidas en los centros educativos, pero nada sustituye la educación que dan los padres. Yo, por ejemplo, decidí que me voy a poner a controlar la adicción de mis hijos a las pantallas ni bien termine el Mundial”, declaró un padre.
El hombre consideró que en esta lucha es fundamental la constancia y por eso no quiso empezar a tomar medidas antes del Mundial. “Para desprender a mis hijos de su chupete digital tengo que estar en un cien por ciento concentrado, algo que con 104 partidos y tres horas diarias de programas deportivos no podría hacer. Además, sería empezar, parar durante un mes y después retomar hasta que empiece la Libertadores de 2027”.
La amenaza: “Si no largás el FIFA y venís a ver La otra cara del Mundial te vas a quedar en penitencia”. Padre y educador.
