La jueza en lo penal de 23º turno, Isaura Tórtora, realizó la reconstrucción del asesinato del estudiante Joaquín Klüver, ocurrido en diciembre de 1972, durante una manifestación contra la reforma de la Ley de Educación, propuesta por el gobierno de Juan María Bordaberry.

La reconstrucción buscó descartar relatos contradictorios en cuanto a cómo fueron los hechos ocurridos el 6 de diciembre de 1972 sobre las 11.00, cuando Klüver, de 22 años, fue asesinado por militares que bajaron de un camión en la calle Agraciada y Carlos María Ramírez, en el Paso Molino, y efectuaron varios disparos.

Los estudiantes corrieron por Agraciada hacia el Centro y fueron seguidos en el vehículo militar, doblaron por Freire y siguieron hasta Santa Lucía donde el joven fue asesinado. El militar retirado Glorialdo Rodríguez declaró como testigo ante la jueza Tórtora y señaló que el cabo de segundo Héctor Medeiros fue uno de los soldados que bajaron del camión a perseguir a los estudiantes y que la orden de realizar esa persecución fue dada por el jefe del operativo, el alférez Félix Font.

“Es una decisión que toma el cabo Medeiros con el soldado que lo acompañaba, estaban a una cuadra y media de nosotros [...] Ojalá pudiera decir qué pasó ahí, pero no lo sé [...] ustedes son inteligentes, van dos personas a correr y uno lo mató”, señaló el militar.

Ese testigo dijo, al igual que otros militares, que el camión había recibido un impacto de bala, aunque varios vecinos y manifestantes sostienen que fue golpeado con un fierro que le rompió el parabrisas. También hay contradicciones en la versión de los militares sobre si identificaron al manifestante que supuestamente estaba armado y de dónde provinieron los disparos, por lo que en la instancia de este jueves se buscó verificar la verosimilitud de los testimonios aportados a la causa.

Unos días después del homicidio, Mederos elevó un informe en el que decía que se había registrado un tiroteo en la esquina de Santa Lucía y Freire, donde estaba funcionando una feria vecinal. “Los desconocidos, al notar que descendía personal del vehículo, comenzaron a huir hacia la feria, disparando sus armas contra la camioneta. Contestando el fuego, el suscrito aprecia que es herido un desconocido, el cual presurosamente es colocado en el interior del vehículo”, señala el informe de Mederos.

Luego de entregado el cuerpo, una junta médica realizó una pericia que determinó que el joven no fue asesinado a distancia, sino ejecutado a quemarropa por la espalda, mientras que la pericia de la Policía Técnica realizada sobre el cuerpo no encontró restos de pólvora en sus manos.

“Presenta dos heridas ocasionadas por arma de fuego. La primera, ubicada en la región lumbar posterior derecha, de medio centímetro de diámetro, con claros signos de tatuaje. La segunda, más grande, de un centímetro y medio de diámetro, con cara anterior de hemitórax derecho, sobre la línea medio clavicular a la altura aproximadamente del tercer espacio intercostal”, señala el informe forense.