Un grupo de privados de libertad empezó a pensar en el día después a la cárcel y una de las principales preocupaciones que surgieron fue la de la vivienda. Se propusieron buscar una salida colectiva —no individual— y llegaron a la conclusión de que el mejor camino era crear una cooperativa de vivienda de ayuda mutua, a la que le pusieron Covimatices.
Actualmente, integran la cooperativa 20 personas; 17 son de la Unidad Nº 6 de Punta de Rieles y tres son mujeres de la Unidad 5º, y hay una lista de espera de interesados. Edgardo, uno de los integrantes de la cooperativa, contó a la diaria que la intención era juntarse a buscar una solución a uno de los principales problemas que enfrentan las personas cuando salen de la cárcel, que es la falta de opciones para vivir, y también entendieron que era necesario hacerlo en grupo. “En estos contextos se consiguen cosas mucho más importantes trabajando grupalmente y no desde lo individual. Cuando es algo individual, el sistema se termina comiendo. Cuando es algo grupal, es mucho más posible sostenerlo en el tiempo”, dijo.
También pensaron que no solo era importante organizarse para impulsar la idea, sino para vivir en comunidad. “Como mencionábamos antes, algunos de los integrantes ya saben lo que es vivir en este estilo de vivienda [cooperativa], que no solamente significa tener una vivienda digna, sino que consiste en una forma distinta de vivir en comunidad, con valores compartidos, con esfuerzos unidos para un bien común mayor, y quizás sea también de alguna forma algo que ya replicamos viviendo en este contexto”, detalló Edgardo.
Con esas ideas como norte, y tomando en cuenta la experiencia en el mundo cooperativo de alguno de los integrantes, se pusieron en contacto con la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam). También les pareció “muy pertinente, no solamente invitar a las mujeres privadas de libertad, sino a chicas trans que había en la unidad”. Sin embargo, las mujeres trans que estaban en Punta de Rieles después se fueron de la unidad y no pudieron continuar con el proceso.
Durante el proceso de creación de la cooperativa, los integrantes empezaron a intercambiar sobre otra de las problemáticas que enfrentan al salir, que es la imposibilidad de encontrar trabajo. Por ese motivo, además de Covimatices, los integrantes de esta iniciativa buscan crear una cooperativa social del trabajo a través del Ministerio de Desarrollo Social. “Vamos a proponer trabajar en rubros de servicios, construcción y materiales”, acotó Rodolfo.
Edgardo apuntó que, además de esos rubros, están intentando que se incluyan profesiones, ya que muchos de ellos son estudiantes universitarios a punto de terminar la carrera. “También es importante que se tenga en cuenta todo lo que sea la producción de subjetividad y que no siempre sean trabajos de peones, albañiles”.
## Otra experiencia, otros aprendizajes
Covimatices no es la primera cooperativa formada en el ámbito carcelario. Enrique Cal, presidente de Fucvam, contó a la diaria que hubo una experiencia previa que se llamó Coviresiliencia, pero que “lamentablemente” del grupo original de privados de libertad no hay ninguno actualmente en la cooperativa.
Cal señaló que esa cooperativa pasó “todos los trámites necesarios”, fue “sorteada y están esperando que haya plata para que la llamen a escriturar y comenzar la obra”. Coviresiliencia comenzó en 2017 y recién este año se están terminando los trámites para su construcción. “Lo bueno de la experiencia de [Coviresilencia] es que estamos capitalizando todos los aprendizajes y uno de ellos es que esta población no puede esperar seis o siete años para entregar el préstamo, como sucedió con Coviresiliencia, y que el costo fue que justamente las familias originarias ya no quedan ninguna. Entonces, estamos solicitando a las autoridades un tratamiento diferencial”, señaló Cal.
Destacó que “todas esas cooperativas necesitan un tratamiento especial en cuanto a los plazos, en cuanto a los montos y en cuanto a los subsidios necesarios para hacer frente a la deuda posterior”. Si bien ninguna autoridad va a “decir que no a una propuesta de este tipo”, lo que “hace falta ahora es la voluntad política para encontrar la herramienta económica adecuada para financiar el proyecto constructivo”, apuntó.
El presidente de Fucvam contó que, por ejemplo, ya se hizo un planteo al nódulo social de la Intendencia de Canelones para acceder a un terreno disponible del departamento, porque “la cooperativa ha decidido sabiamente también alejarse de los circuitos [delictivos] Entonces, están buscando terreno en el departamento de Canelones”, señaló.
Hasta ahora, desde Fucvam y Covimatrces han hablado con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, el Mides, la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado y autoridades del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y hay “total y absoluta predisposición por parte de las autoridades carcelarias a apoyar estos procesos”.
Edgardo explicó por qué es importante que exista un mecanismo distinto para ellos: “Cuando una persona sale de estar privada de libertad, un mes es un montón, entonces es muy difícil mantenerse cuando uno ya está etiquetado, con un margen de trabajo que no podés lograr, porque si tenés antecedentes, no podés trabajar para el Estado y un montón de cosas más. Entonces, esperar siete u ocho años para conseguir una vivienda son plazos imposibles de lograr o sostener”, señaló.
La última reunión
El viernes, los integrantes de la cooperativa se reunieron con integrantes de Fucvam,el INR y Familias Presentes. Desde Fucvam se les comunicó que se va a implementar un plan piloto desde el ministerio para otorgar subsidio para la construcción de la cooperativa. Los subsidios hasta ahora se otorgan solamente a núcleos familiares.
Asimismo, como la intención es instalarse en la zona de Canelones, dado que casi todos los integrantes de la cooperativa son de Montevideo y el objetivo es alejarse del entorno, la directora del INR, Ana Juanche, se comprometió en dialogar con la Intendencia de Canelones para hacer un nexo con Fucvam y poder instalarse allí.