La jueza de Crimen Organizado de 2º turno, Diovanet Olivera, condenó a Alberto Oviedo, de 52 años, como autor material del atentado que sufrió la fiscal de Corte Mónica Ferrero el 28 de setiembre, cuando el ahora condenado ingresó con un tablón al patio trasero de la casa y realizó tres disparos contra la ventana y lanzó una granada, según informaron a la diaria fuentes allegadas a la investigación.

El acuerdo alcanzado entre la defensa de Oviedo y la fiscal del caso, Angelita Romano, implicó el reconocimiento de un delito de asociación para delinquir, estrago, atentado y porte de arma, con una pena a nueve años y seis meses de penitenciaría. Los delitos por los que fue condenado aceptan la redención de pena por trabajo y estudio. Oviedo fue identificado, porque para activar la granada se sacó el guante y dejó sus huellas dactilares en el lugar del crimen. Tras ser detenido, negó cualquier vínculo con la organización criminal de Sebastián Marset y dijo que lo había hecho por venganza contra Ferrero porque lo había enviado a prisión, versión que fue descartada tras constatar que Ferrero no había actuado en el caso aludido por el imputado.

También fue condenado Washington Estévez, de 50 años, quien consiguió una camioneta para trasladar el tablón y luego la incendió. El vehículo apareció horas después del atentado en José María Silva y costanera del Arroyo Miguelete. Estévez fue condenado a tres años de penitenciaría por un delito de asociación para delinquir, receptación e incendio, en calidad de autor, y atentado y estrago, en calidad de cómplice.

Según supo la diaria, en la audiencia también se dispuso el decomiso de un Volkswagen Up blanco que fue utilizado en el ataque, un Great Wall que fue utilizado para huir de la casa de Ferrero y un Volkswagen Bora negro que fue uno de los autos destinados a apoyar la fuga, pero que finalmente no se usó. Ese vehículo fue identificado y detenido mientras circulaba en la zona de Villa Española. El conductor, un hombre de 55 años sin antecedentes penales, fue imputado por un delito de asociación para delinquir, atentado agravado, estrago y receptación.

Por la autoría intelectual del hecho hay dos personas detenidas: un joven que fue detenido en el marco de otra causa y se lo vinculó al hecho tras las pericias realizadas a los celulares incautados y otro que fue detenido en enero de este año en Las Piedras, donde se encontraron dos armas de fuego, cartuchos, estupefacientes, dos automóviles y dinero en efectivo en pesos uruguayos, guaraníes, pesos chilenos, argentinos, reales y dólares, celulares y documentos falsificados. Una de las armas incautadas fue la que se usó para realizar los disparos en la casa de Ferrero.

En cuanto al móvil del crímen, la fiscalía continúa la línea de investigación sobre una represalía por incautación de droga y con pericias de varios celulares incautados en los diferentes operativos, en los que hay indicios que apuntan a la organización criminal liderada por Sebastián Marset, responsable del ataque ocurrido en mayo de 2020 contra la fachada de la Brigada Antinarcóticos, donde se lanzó una granada que causó daños a los vehículos que estaban estacionados. Ese atentado fue reivindicado por la organización de Sebastián Marset a través de un mensaje enviado a la fiscal Ferrero desde un celular registrado en Perú.

“Estamos un poquito enojados, como ve, con la parte de Narcóticos. Ya les dimos un pequeño susto para que vean que no les tenemos miedo. Queremos que nos respeten ustedes para que nosotros los podamos respetar. A partir de ahí, no va a haber atentados ni contra las entidades a cargo de usted ni contra usted. Si siguen haciendo las cosas difíciles para nosotros, vamos a ser un poquito más duros. Si ustedes flexibilizan, nosotros también lo haremos”, señalaba el mensaje porque el que fue condenado el hijo del contratista de fútbol Gerardo Arias, quien dijo haber prestado su celular para enviar el mensaje.