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Justicia Crimen organizado
Gianina García Troche y Sebastián Marset.

Gianina García Troche y Sebastián Marset.

Sebastián Marset y Gianina García Troche obtuvieron 200 millones de dólares entre 2020 y 2021

A la organización criminal se le incautó cocaína por un valor de 433,5 millones de dólares en un año y medio.

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La acusación del fiscal paraguayo Deny Yoon Pak contra Gianina García Troche reconstruye la llegada de la familia Marset a Paraguay, las alianzas para conformar la organización criminal y los cargamentos de cocaína enviados a Europa y África entre marzo de 2020 y agosto de 2021. Además, da cuenta de las alianzas y los contactos con el sector exportador y aduanero para insertar la droga entre mercadería legal, principalmente harina de soja.

La investigación señala que el primer ingreso de Sebastián Marset a territorio paraguayo ocurrió en la madrugada del 8 de abril de 2018, unos meses después de cumplir condena por narcotráfico en el marco de la Operación Halcón –en la que le incautaron 173 kilos de marihuana y 335 gramos de cocaína cuando ingresaba a San José– y la Operación Wayra, de julio de 2012, en la que se le incautaron en Lavalleja 450 kilos de marihuana que ingresaron en una avioneta que pertenecía a Horacio Cartes.

En poco más de un mes, Marset registró varios movimientos migratorios con su documento uruguayo, hasta que el 30 de junio de 2018 usó por primera vez un documento brasileño a nombre de Gabriel de Souza Beumer. Con ese mismo nombre, en agosto de 2019, Marset utilizó por primera vez un pasaporte boliviano. El último ingreso registrado a Paraguay data del 18 de octubre de 2019, cuando ingresó desde Colombia. La fiscalía señala que tras ese ingreso Marset se radicó en Paraguay.

“El motivo de sus frecuentes visitas a nuestro país fue con el objeto de concretar la forma de instalarse en Paraguay para realizar, desde el territorio nacional, la actividad ilícita del tráfico internacional de droga, pero también para introducir al sistema financiero nacional los ingresos económicos ilícitos que ya obtuvo en el pasado”, señala la acusación de la fiscalía.

Antes de instalarse en Paraguay, Marset construyó su pantalla como productor artístico que operaba en varios países de la región y para eso registró, con la ayuda de José Alberto Insfrán –quien permanece prófugo– y Ovidio Javier Rojas Ferreira, la empresa Mastian Productions.

Deny Yoon Pak señala a Alberto Koube Ayala, Miguel Ángel Insfrán y a la contadora Reina Mercedes Duarte Aguilera, como las personas de confianza de Marset en el momento de su llegada a Paraguay, pero advierte que la alianza integra otro grupo boliviano encargado de cruzar la cocaína hacia el norte paraguayo. Concretamente, menciona un establecimiento rural ubicado en la Reserva Natural Cabrera-Timané, cerca de la localidad fronteriza de Lagerenza.

Una vez que la droga llegaba en avionetas hasta el establecimiento, era trasladada por el piloto de la organización criminal, Gilberto Sandoval –aún prófugo–, quien hizo al menos 961 vuelos entre esa estancia en la frontera con Bolivia y otra ubicada en el departamento Presidente Hayes, en el oeste del territorio paraguayo, que pertenecía a Hugo Manuel González Ramos, testaferro de Insfrán. En esa estancia, llamada San Agustín, las antenas de teléfono tienen 741 registros de Sandoval. En el allanamiento realizado en ese establecimiento se encontraron elementos para el traslado de la cocaína y la operativa de los aviones, entre ellos, la iluminación de la pista clandestina, instalaciones para el hospedaje de los integrantes de la organización criminal y aparatos de radio tierra-aire que utilizaban para la comunicación.

Desde la estancia San Agustín la droga era transportada por tierra hacia el departamento central en camiones y vehículos de gran porte que pertenecían a la metalúrgica El Porvenir SA y a la empresa de transporte Barakah SRL, que pertenecían a Insfrán. En zonas cercanas a la capital paraguaya, la droga se insertaba en cargas lícitas que se embarcaban en el puerto fluvial de Villueta, a 30 kilómetros de Asunción, para viajar por la hidrovía Paraguay Paraná con destino a Europa y África.

A veces, una parte del cargamento que llegaba desde Bolivia era trasladado desde la estancia San Agustín hasta la casa de Insfrán, la Estancia Agroganadera Nuevo Horizonte, ubicada en la ciudad de San Estanislao, 160 kilómetros al este de Asunción, donde Sandoval registra 524 frecuencias captadas por las empresas telefónicas. En la estancia de Insfrán había una autopista clandestina y otra autorizada por la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad Civil paraguaya.

“Para las remesas de cargas de cocaína, Sebastián Marset y Miguel Insfrán contaron con la participación de varias personas físicas, también de distintas empresas con perfiles adecuados que no despierten la sospecha de riesgo por parte de la administración de Aduanas, dedicadas precisamente al comercio internacional, cuyos encargados, igualmente integrantes de la organización criminal, pusieron al servicio del grupo ilícito sus conocimientos y experiencias respecto a la forma, método, modalidad, y todos los que sean necesarios para no generar sospecha alguna de la autoridad aduanera, para concretar, con éxito, el envío de las cargas de cocaína al extranjero”, señala la acusación de Yoon Pak.

La pieza clave para conectar los cargamentos de droga con el comercio internacional fue el empresario Luis Fernando Sebriano González, uno de los 18 acusados en la causa. Sebriano era responsable de las empresas Maxigrains, que envió 1.071 kilos de cocaína entre harina de soja, que fue incautada en el puerto de Amberes en abril de 2020; Artis SA, que envió 1.131 kilos de cocaína entre harina de soja, incautada en junio de 2020; y Neumáticos Guairá, que mandó 10.964 kilos de cocaína, incautados en abril de 2021 en Amberes. El uso sostenido de esa firma, que envió cueros y harina de soja, generó un reclamo de Marset, quien el 22 de mayo de 2020, a través de un mensaje de la aplicación Sky ECC, ordenó a Sebriano que cambiara de empresa. “Esa empresa sí o sí ya hay que cambiar el nombre, hay que adelantar eso del cambio de nombre, porque viste que hasta este Huracán se quejó de lo mismo, de una empresa de neumáticos enviando soja... Tenemos que ver a cuál la desviamos, no sé si Joker ya va a presentar una empresa nueva la semana que viene, le podemos sí ir vendiendo eso que está ahí, lo que pasa que Joker lo tenemos por ARTIS y por NOTIA, le vamos a pasar NG también ahí?”.

La empresa Sky ECC tiene sede en la ciudad canadiense de Vancouver y, según consigna el documento del fiscal, fue investigada por Europa y Estados Unidos “por ofrecer dispositivos de comunicación específicamente diseñados para evitar que las fuerzas del orden monitoreen activamente las comunicaciones entre miembros de organizaciones criminales transnacionales involucradas en el tráfico de drogas y el lavado de dinero”.

Según la acusación del fiscal, el mecanismo implicaba el uso de empresas clonadas como compradoras en Europa y África que llegaban incluso a realizarle transferencias por las exportaciones líticas, como forma de darle credibilidad a la venta de la carga lícita, para la que se elegían productos con bajo riesgo fitosanitario, para que los controles aduaneros fueran menores.

El fiscal estima que lo incautado en esos 18 meses, entre 2020 y 2021 –unos 17.340 kilos de cocaína–, tiene un valor de mercado de 433 millones de dólares.

En cuanto a los roles, el fiscal señala que Marset era el responsable de los negocios, tanto de la compra en Bolivia como de la venta en Europa y África, y que él estaba al frente de las negociaciones, mientras que Insfrán ponía al servicio su logística para que la droga ingresara a Paraguay y terminara embarcada en puerto seguro en Villueta.

El fiscal sostiene que Gianina García Troche “disfrutó mayormente de los beneficios ilícitos descritos, con absoluto conocimiento de que provenían de las actividades del tráfico internacional de cocaína realizado por su pareja”. Además, planteó que García Troche “le recordaba” a Marset “que pare un poco, al menos cuando están de viajes por vacaciones, peticiones que le hacían reflexionar a Marset acerca de la necesidad de retirarse a tiempo antes de que haya ‘problema con la prensa’, para poder, mediante las adquisiciones de empresas en Paraguay (al que lo consideraba como un país en el que no pasa nada), disfrutar con tranquilidad con los aproximadamente 200 millones, tanto de dólares, euros y otros, que ya tenía reunido desde 2020 hasta 2021”.