Entre las 22.00 y la medianoche del viernes, un policía de 26 años mató con su arma de reglamento a su expareja, una mujer de 29 años, y a quien era la actual pareja de ella, un hombre de 37 años, y posteriormente se quitó la vida. El femicidio, el homicidio y el suicidio tuvieron lugar en una casa ubicada en la localidad de Los Cerrillos, en el departamento de Canelones.

En una rueda de prensa consignada por Subrayado, la fiscal a cargo de la investigación, Irena Penza, informó que de los datos recabados hasta ahora “no surgen denuncias en principio por parte ni de la víctima ni de familiares de la víctima respecto a hechos de violencia basada en género o violencia doméstica”. No obstante, señaló que, en base a declaraciones de familiares y allegados, el policía “no aceptaba el término de la relación”, que “habría terminado hacía unos cuatro o cinco meses aproximadamente”.

“Había una falta de aceptación del término del vínculo de pareja entre ellos dos y un intento permanente de retomar el vínculo”, resaltó Penza; y señaló que esto supone “un indicador importante” para que la Fiscalía, de manera preliminar, catalogue el asesinato de la mujer como un femicidio.

La fiscal apuntó que el funcionario policial le envió un mensaje a un familiar pidiendo disculpas, aunque no todavía no se sabe con exactitud si fue antes o después de cometer los asesinatos.

Penza, que estuvo presente en la escena del crimen, sostuvo que se trata de “un hecho muy trágico” en el que hubo “mucha violencia hacia las dos personas que fueron ultimadas”. Mencionó que en el lugar se encontraron 28 casquillos, “prácticamente 3 cargadores vacíos”. “Los disparos se produjeron con el arma de reglamento del funcionario policial”, agregó.

Sindicato policial reitera denuncia sobre “graves falencias en materia de salud mental”

A través de un comunicado, el Sindicato Policial Nacional (Sipolna) expresó que “los hechos ocurridos en las últimas horas generan un profundo dolor y una inevitable reflexión como sociedad”, ya que “detrás de cada tragedia hay vidas perdidas, familias destruidas, seres queridos atravesando un sufrimiento imposible de dimensionar y una comunidad entera golpeada por la violencia”.

A principios de abril, un policía de 26 años asesinó con su arma de reglamento a su expareja, una mujer de 18 años, y a los padres de esta, de 43 y 56 años, y posteriormente se suicidó. Este hecho ocurrió en el barrio Punta de Rieles, en Montevideo.

“Nada justifica estos desenlaces. Pero tampoco podemos seguir ignorando una realidad cada vez más evidente: las graves falencias en materia de salud mental, contención emocional y prevención”, manifestó el sindicato; y señaló que “muchas veces el sufrimiento se vive en silencio, sin acompañamiento, sin herramientas y sin acceso oportuno a la ayuda necesaria. Y cuando la sociedad llega tarde, las consecuencias son irreparables para todos”.

“Expresamos nuestra solidaridad y respeto hacia todos los familiares, amigos y allegados de las personas fallecidas en este doloroso hecho, esperando que como sociedad podamos transformar el dolor en conciencia y en acciones concretas de prevención y apoyo”, expresó Sipolna.