El Ministerio del Interior entregó un documento con información sobre las circunstancias de la muerte del militante comunista Álvaro Balbi, quien murió bajo tortura el 31 de julio de 1975 en dependencias de la guardia de Coraceros.
“Esto significa muchísimo avance en lo que uno ha estado toda la vida buscando, ellos han encontrado lo que no habíamos encontrado nosotros”, expresó a la diaria, Lille Caruso, viuda de Balbi. Consultada sobre el hecho de que el documento no formara parte del archivo histórico que la Dirección Nacional de Información e Inteligencia entregó en mayo de 2026 a la Secretaría de Derechos Humanos del Pasado Reciente, Caruso dijo que “hay un montón de cosas que no están (en ese archivo) y ha pasado largo tiempo y siguen zafando”, señaló.
La entrega del memorándum 425 del Departamento 2 de la DNII fue el resultado final de un proceso judicial iniciado por el proyecto universitario Cruzar, de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República, y el Centro de Archivo y Acceso a la Información Pública, que en setiembre de 2025 realizaron un pedido de acceso a la información pública para conseguir el documento, que culminó en la Justicia ante la negativa de la administración, que definió su calificación de reserva por 15 años. “Después modificó el argumento declarando que el documento no existía”, señala un comunicado difundido por la organización demandante.
Tras la última feria judicial y con una sentencia de segunda instancia a su favor, la jueza de lo contencioso administrativo, María Eugenia Ferrer, ordenó la entrega del documento y el inicio de las sanciones económicas correspondientes por incumplimiento de sentencia.
El abogado del Ministerio del Interior, Denis Garín, señaló en audiencia que la cartera consideró que no tenía el documento porque no lo podían encontrar, pero por orden directa del ministro Carlos Negro se intensificó la búsqueda y “se puso en marcha un importante operativo administrativo, teniendo como resultado el hallazgo del documento solicitado”.
Las organizaciones demandantes destacaron que sin el procedimiento “que inició por la vía administrativa y terminó con una contundente sentencia judicial, no hubiera sido posible el hallazgo del documento” y llamaron a “revisar los mecanismos que llevan a la administración a rechazar las solicitudes de acceso, utilizando disposiciones improcedentes a fin de mantener una cultura de opacidad en el ejercicio de la función pública y violando la normativa vigente”.
El documento está firmado por el jefe del Departamento 2 de la DNII, José Luis Telechea, y si bien es de difícil lectura es una comunicación a la Justicia Militar que –según el comunicado de Cruzar– “puede considerarse como una tácita confesión del asesinato de Balbi”.
Este domingo, a las 11.00, se realizará un homenaje a Álvaro Balbi en la plaza que lleva su nombre, ubicada en Luis Morandi y Luis Lasagna, en el barrio Lezica.
Javier Tassino, uno de los ocho militantes comunistas detenidos junto a Balbi en la tardecita del 29 de julio, recordó en sede judicial el asesinato de su compañero: “Ese 29 de julio que nos agarran nos llevan a Coraceros y nos meten en un campo semidesnudos, encapuchados y atados con alambre. A Balbi lo matan en diez minutos, lo meten en un tacho y le rompen la cabeza con la culata de un fusil, después de estar dos días en una situación de mucho frío, mojado, parado, recibiendo trompadas”.
Balbi tenía cuatro hijos, era empleado de una empresa de automotores, músico y estudiante del Conservatorio Nacional de Música. Tenía 31 años.
“Mi hijo ha muerto. Pero quedan sus hijitos, quedan los hombres jóvenes aún y sus hijitos, muy cerca de 10.000 niños, jóvenes y adultos han estado bajo mi amparo cuidadoso a lo largo de 40 años de docencia. Por ellos velo ahora. Para ellos, la liquidación de la impunidad, de los criminales; para ellos, la más larga y segura vida. Y la alegría de vivir”, escribió Selmar, el padre de Balbi, al dictador civil Juan María Bordaberry, luego de que desde la DNII le informaran que había muerto de un ataque de asma.
