Como cada 15 de octubre, el jueves se dio a conocer la obra ganadora del Premio Planeta, que celebra 75 años. La gala tuvo lugar en el recinto de Fira de Barcelona de Montjuïc, con la presencia de los reyes de España, quienes subieron al escenario antes del máximo reconocimiento.
Se presentaron 1.424 obras inéditas, además de una que ya había sido publicada y llegó a colarse entre las diez finalistas, por lo que los trabajos sobre los que finalmente tuvo que deliberar el jurado fueron solamente nueve. En primer lugar, se anunció la obra finalista, que recibió 200.000 euros: Los caminantes, presentada con el seudónimo de Martín Guerrero, resultó ser la novela La añoranza, de Sergio Hernández Carrasco.
Nacido en Valencia en 1994, Carrasco tiene una trayectoria profesional vinculada a la narrativa gráfica y el manga, con títulos destinados a un público infantil y juvenil. Con La añoranza decidió centrar la trama alrededor de episodios de la historia de España. “Uno cuando empieza a escribir, y trata de encontrar la salvación propia a través de la escritura, jamás magnifica lo que es estar aquí”, dijo. “La añoranza es una obra que me ha transformado a la hora de escribirla, porque comencé a escribirla siendo una persona y cuando he terminado he sido otra totalmente distinta. Sobre todo porque me he redescubierto a mí mismo y he redescubierto la historia de nuestro país”, agregó.
La novela comienza en Barcelona, en 1959, con una joven estudiante de un colegio de monjas que huye de la Guardia Civil luego de una manifestación clandestina por los 20 años de la Guerra Civil. “Nada la hace imaginar que la casa en la que encontrará refugio le salvará para siempre la vida y transformará su mundo”, agregó el escritor. El hombre que la refugia, un traductor francés mayor que ella, se convierte en su primer gran amor, pero años más tarde ella descubrirá que ese hombre estuvo vinculado a la muerte del poeta Antonio Machado.
El regreso de los espíritus
El momento más esperado de la noche llegó con la apertura del sobre con la identidad de la persona ganadora, cuyo seudónimo era Luz Ventura. La novela, que se presentó como Los que faltan, resultó ser La hora antes del alba, de Isabel Allende. “No esperaba esto, y mucho menos ver a todo el mundo de pie, qué emoción tan grande”, dijo la escritora chilena de 84 años.
“Nunca me había presentado a un concurso, para evitar la humillación de quedar a la cola, así que esto es muy importante para mí. Decidí correr el riesgo, un poco tarde en mi vida, porque me parecía que era un desafío casi tan peligroso como volver a casarme a los 80 años; a mi edad hay muy poco que perder, la verdad”, bromeó Allende.
La apuesta era alta, porque recibir el premio Planeta implicaría un “pase” al equipo rival. Y así fue: El País y otros medios españoles calificaron al triunfo de Allende de “terremoto editorial”. La escritora, quien visitó nuestro país durante la Feria del Libro del año pasado, estaba históricamente vinculada al sello de narrativa Plaza & Janés, de Penguin Random House, desde 1982. Su obra fue traducida a 42 idiomas y ha vendido más de 80 millones de ejemplares. Su próxima novela será publicada por Planeta.
La hora antes del alba es una secuela de la primera y más famosa obra de Allende. “Escribí La casa de los espíritus hace exactamente 45 años. Esa novela termina con la nieta del patriarca, Alba, escribiendo la historia de su familia. Alba ha sido arrestada por la dictadura, torturada, violada, mutilada, pero no han podido quebrar su espíritu ni arrebatarle la dignidad. Desde que esa novela se publicó, en 1982, he recibido innumerables mensajes de lectores que quieren saber qué pasó con Alba después de la última página. Esa pregunta me ha rondado por décadas”, dijo la escritora.
“Cada historia es una semilla. Yo tengo cientos de semillas, no en la cabeza, sino en la barriga. De pronto, una de esas semillas germina, brota y empieza a molestarme. Entonces sé que ha llegado el momento de escribirla. Y eso generalmente ocurre porque el tema está en el aire”, explicó Allende, que conectó la historia original con el momento actual: “Ahora, cuando veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo, el nacionalismo extremo, incluso el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir de mi país después del golpe militar en 1973. De modo que el tema está en el aire”.
Allende definió el nuevo libro como “el cierre del universo complejo de los personajes” de su primera novela. “Es la historia de Alba, la nieta, en los años del terror. Fortalecida por la maternidad, por el amor de dos hombres y por la callada presencia de los espíritus de su pasado. Los mismos espíritus que viven en mi casa, que entran y salen de mis libros y que, estoy segura, me van a acompañar a la hora de mi muerte”. Por último, dijo: “Esta es una historia que transcurre en la noche oscura de la dictadura, pero iluminada por el amor y bendecida por la solidaridad”.
