Un reciente informe, elaborado por una investigadora del Centro Universitario Regional Este (CURE) de Rocha, confirma que los piletones de OSE ubicados en La Juanita están volcando aguas residuales contaminadas a la Laguna José Ignacio, como denunciaron vecinos de esa región meses atrás. La investigación, financiada con fondos de la Liga de José Ignacio, surge del análisis de la base de datos obtenida por la comunidad mediante una solicitud de acceso a la información pública a OSE.
“El efluente de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales La Juanita presentó niveles significativos de incumplimiento para su vertido directo a un curso o cuerpo de agua”, sentenció la licenciada Carolina Lescano, investigadora del Departamento Interdisciplinario de Sistemas Costeros y Marinos del CURE, en el informe al que accedió la diaria.
La investigadora, que además es magíster en Manejo Costero Integrado, verificó tal situación “particularmente” en los parámetros de amonio, demanda bioquímica de oxígeno a los 5 días (DBO5), demanda química de oxígeno (DQO) y coliformes termotolerantes (conocidos comúnmente como coliformes fecales).
En el caso del amonio y coliformes termotolerantes, “se registraron con alta frecuencia valores que superaron en uno o varios órdenes de magnitud los límites establecidos por la normativa”. A juicio de la experta, esto evidencia “limitaciones en la eficiencia del proceso de tratamiento para la remoción de materia orgánica y la reducción de la carga microbiológica”.
En función de lo anterior, Lescano sostuvo que el efluente de los piletones “no se encuentra en condiciones aptas para su vertido directo a un curso o cuerpo de agua”. No obstante, observó que la Laguna José Ignacio, luego de recibir dicho efluente, “reduce de forma considerable” las concentraciones de materia orgánica y coliformes.
La presencia de extensos humedales en la periferia de la laguna, el gran volumen de su cuerpo de agua, y la dinámica natural de apertura y cierre que permite el intercambio de agua con el mar, “podrían explicar, al menos en parte”, ese fenómeno.
Concentración “extremadamente alta” de bacterias en la superficie
Lescano también concluyó que, a diferencia de lo observado en el efluente, el análisis de las muestras de agua superficial tomadas bajo el puente de la Laguna José Ignacio “evidencia el cumplimiento del valor normativo de pH y un bajo porcentaje de excedencias en coliformes termotolerantes”. Sin embargo, advirtió que se registran “incumplimientos recurrentes” del valor objetivo de DBO5, que es “superado en más de la mitad de los casos analizados”.
Según describió, el DBO5 es el oxígeno consumido por las bacterias para descomponer la materia orgánica, por lo que es una medida indirecta de la materia orgánica presente en el sistema acuático. Es decir que valores elevados de esta variable indican contaminación por materia orgánica.
En cuanto a los coliformes termotolerantes indicó que, si bien el límite de 2.000 UFC/100 ml establecido por la normativa “solo se supera en el 3,4% de las muestras, se identificaron algunos eventos puntuales con concentraciones extremadamente altas de estas bacterias para cuerpos de agua superficial”. Puntalmente, las tablas del informe revelan valores máximos de 13.900 UFC/100 ml el 8 de junio de 2023 y de 60.000 UFC/100 ml el 24 de octubre de 2024, lo que “sugiere la ocurrencia de episodios esporádicos de contaminación microbiológica”.
Lescano puntualizó que las muestras de la laguna únicamente se analizaron bajo el criterio de agua superficial, aunque también se podrían haber analizado bajo el criterio de aguas de uso recreativo determinado por los artículos 15 y 16 del decreto de Prevención y control de la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, aprobado en octubre.
“Esto no fue posible dado que la base de datos no cuenta aún con el registro de las variables específicas propuestas por la nueva normativa para su evaluación (recuento de enterococos fecales, presencia de floraciones de cianobacterias y otros)”, señaló. En este punto, explicó que, para el registro de esas variables específicas, se estableció un plazo de dos años desde la entrada en vigencia del citado decreto.
Baños y deportes entre coliformes fecales
Por otra parte, Lescano mencionó que el artículo 20 de esa nueva normativa indica que “no podrán ser habilitadas como zonas para baños o recreación por contacto directo con el cuerpo humano las zonas ubicadas dentro del área de influencia de un vertido de efluentes”. Sobre esa base, la experta sugirió no esperar a que se cumplan los dos años de plazo para implementar ese artículo: “Debería evaluarse la posibilidad de aplicación de este criterio, considerando especialmente los registros puntuales de elevada concentración de coliformes termotolerantes”, expresó.
La zona es particularmente sensible, dado que la Laguna José Ignacio es un recurso para la pesca artesanal y cientos de deportistas a vela confluyen durante el verano en ella. En “el área de influencia del vertido de efluentes” de las piletas de La Juanita, hay una escuela de windsurf y se practica también kitesurf, entre otros deportes acuáticos.
En otras palabras, el informe viene a señalar que no era descabellada la advertencia lanzada antes del verano por Isidoro Felcman, uno de los vecinos que impulsaron el pedido de información a OSE y la investigación de Lescano junto con la Liga de Fomento de José Ignacio: “Cuando la laguna no está abierta al mar, nadamos en caca”.
El “significativo incumplimiento” de OSE
La base de datos analizada por la licenciada Carolina Lescano se compone de 175 muestras tomadas por OSE entre 2019 y 2025, tanto a la salida de los piletones de La Juanita como en la superficie del agua bajo el puente de José Ignacio.
Las variables contenidas en ambas bases de datos fueron comparadas con los estándares establecidos por el reciente decreto 226/025 (artículos 38 y 9 respectivamente). Los resultados que evidencian “un significativo incumplimiento” en los vertidos de efluentes de los piletones de OSE son los siguientes:
Amonio Presentó un promedio de 13,8 ± 12,6 mg N/L, superando el valor estándar establecido por la normativa (5 mg N/L), en el 68% de las veces. En niveles elevados, este nutriente resulta tóxico para muchas especies.
Demanda bioquímica de oxígeno Presentó un valor promedio de 56,9 ± 40,2 mg/L, superando el valor estándar de 60 mg/L, en el 41% de los casos. Valores elevados de esta variable indican contaminación por materia orgánica.
Demanda química de oxígeno Presentó un promedio de 164 ± 102, superando el valor estándar (de 150 mg/L), en el 51% de los casos. Valores altos indican la presencia de todas las formas de materia orgánica, tanto biodegradable como no biodegradable, y por lo tanto un alto grado de contaminación en las aguas.
Coliformes termotolerantes Su presencia en aguas naturales se considera un indicador de contaminación de origen fecal. Si bien existe una muy alta variabilidad, el valor promedio se encuentra por encima del estándar establecido en la normativa (63270 ± 161264 UFC/100 ml), incumpliendo en el 42% de los casos.
El promedio entre los 24 valores más elevados de esta variable fue mayor a 340.000 UFC/100 ml, cifra muy superior a la permitida por el decreto para este tipo de efluente (5.000 UFC/100 ml). "Interesa destacar que dichos valores fueron registrados mayormente en los meses de enero, febrero y marzo en los diferentes años del período analizado”, destacó Lescano.