En la noche del miércoles, en un mensaje que publicó en Truth, la red social de la que es propietario, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que a partir del sábado dejará sin efecto las concesiones de explotación de petróleo de Venezuela que fueron otorgadas a la empresa Chevron en 2022 por la administración anterior, que lideraba Joe Biden.
Para argumentar su decisión, el líder republicano escribió en su publicación que el “régimen” venezolano de Nicolás Maduro no cumplió “condiciones electorales” y también acusó al líder chavista de no repatriar a inmigrantes venezolanos que cometieron crímenes en territorio estadounidense al ritmo que se había pactado entre ambos países.
“Por la presente estamos revocando las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el acuerdo de transacción petrolera, de fecha 26 de noviembre de 2022, y también en lo que tiene que ver con las condiciones electorales dentro de Venezuela, que no han sido cumplidas por el régimen de Maduro. Además, el régimen no ha estado transportando a los criminales violentos que enviaron a nuestro país (los buenos Estados Unidos) de regreso a Venezuela al ritmo rápido que había acordado”, expresó Trump.
El gobierno de Washington, tanto el actual como el que lo precedió, no reconoce la reelección de Maduro para su tercer mandato, que comenzó el 10 de enero y se extenderá hasta 2031.
En cambio, la Casa Blanca, al igual que buena parte de la comunidad internacional, apoya al candidato opositor Edmundo González Urrutia, actualmente asilado en Madrid, quien se proclamó ganador en los controvertidos comicios celebrados en julio del año pasado, en los que las autoridades electorales dieron como ganador a Maduro, aunque nunca presentaron los documentos que respaldaran su decisión.
De Caracas a Silicon Valley
En noviembre de 2022, la administración del presidente demócrata Joe Biden alivió algunas sanciones que se habían impuesto al petróleo de Venezuela tres años antes, durante el primer mandato de Trump, en un intento por apoyar las negociaciones que en ese momento se estaban desarrollando entre funcionarios del gobierno de Maduro y representantes de la oposición. Fue en ese contexto que el Departamento del Tesoro estadounidense permitió a la empresa Chevron reanudar la producción de forma “limitada” en Venezuela.
Según recordó AFP, Biden volvió a imponer la mayoría de las sanciones al petróleo y el gas venezolanos, después de que Maduro incumpliera sus compromisos electorales, pero mantuvo licencias individuales para algunas empresas petroleras, como fue el caso de Chevron.
Tras retornar a la Casa Blanca el 20 de enero de este año, Trump envió a Caracas a un emisario, Richard Grenell, quien volvió de Venezuela con seis prisioneros estadounidenses y la promesa, según comunicó en ese momento Washington, de que el gobierno de Maduro aceptaría inmigrantes ilegales venezolanos expulsados por Estados Unidos.
Ese paso dado por Trump fue celebrado por el oficialismo venezolano y generó dudas respecto de la postura que tomaría la nueva administración estadounidense sobre el gobierno de Caracas.
Pero el reciente anuncio del presidente estadounidense parece haber devuelto las cosas a un lugar más esperable, aunque algunos analistas dicen que todavía hay que esperar, porque Venezuela podría rever algunas posturas.
De todas maneras, desde Caracas se manifestó un profundo rechazo a la medida comunicada por Trump. “Rechazamos categóricamente este tipo de acciones solicitadas públicamente por la oposición extremista y fracasada del país”, dijo la vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, en un comunicado.
Mientras tanto, desde la empresa Chevron, cuya sede se encuentra en la ciudad californiana de Mountain View, situada en el corazón de la región de Silicon Valley, se emitió un comunicado en el que se expresó que están examinando las “implicaciones” de la decisión del magnate republicano, quien el día mismo de su investidura advirtió que Estados Unidos “probablemente” dejaría de comprar petróleo de Venezuela.