El politólogo argentino Andrés Malamud abordó lo que suele describirse como una crisis de la democracia y dijo que, en realidad, “lo que está en problemas es el liberalismo”. El experto explicó en La mañana de la diaria que al hablar de democracia “en realidad estamos diciendo democracia liberal”, entendido como el “respeto por la minoría”, pero en el siglo XX ambos conceptos se fusionaron y las sociedades “romantizaron”, precisamente, las democracias que permiten gobernar a la mayoría y respetan a las minorías.
En ese marco, identificó “una crisis del liberalismo” y no de la democracia, ya que, “en la mayor parte de los casos en los cuales se habla de ‘erosión democrática’, es un gobierno de la mayoría que no respeta a las minorías”, ya que quienes lo deterioran “son los que ganaron las elecciones”. “Ahí viene el problema: ¿cómo hacemos para criticar al ganador, que dice ‘el pueblo me eligió’? Muchos llaman a esto democracia delegativa, democracia mayoritaria, democracia plebiscitaria, democracia defectuosa… Pero todos los adjetivos se los agregamos porque lo que está en problemas es el liberalismo, es la protección de la minoría, es el Estado de derecho, no el gobierno de la mayoría”, señaló.
Consultado por sus perspectivas a futuro, apuntó que, por un lado, está la “dirección peligrosa” que representan los líderes que “ganan una elección y no se quieren ir”, siendo que la democracia necesita que tanto perdedores como ganadores acepten los resultados. Para Malamud, si un dirigente parece autoritario, pero pierde y abandona el gobierno, es posible afirmar que, aunque sea “áspera, desagradable y maleducada, es democracia al fin”. Ejemplificó con los 16 años que Viktor Orbán gobernó Hungría. A la inversa, dijo que Donald Trump –el “único presidente en la historia de Estados Unidos que fue acusado dos veces por la Cámara de Diputados”– y Jair Bolsonaro “no aceptaron la derrota”, sino que “tuvieron que irse forzados por las instituciones”. Al segundo, actualmente condenado por intentar un golpe de Estado, “posiblemente lo van a indultar porque ahora vuelven a ganar ellos”.
Precisamente, en relación con lo que ocurrió en la primera vuelta en Brasil, dijo que “todos los candidatos de Flávio Bolsonaro importantes ganaron”, por lo que Luiz Inácio Lula da Silva “es lo único que quedó” del Partido de los Trabajadores (PT). Además, indicó que los únicos partidos tradicionales “con buena salud” en la región son los uruguayos y el paraguayo, por lo que el contexto internacional está marcado por el hecho de que “en todos los demás lugares gobiernan partidos nuevos” y eso lo convierte en “la norma”: “Si el PT –no digo que se disuelva– se torna insignificante, va a estar siguiendo el patrón del 90% de los partidos latinoamericanos”, dijo.
Respecto de por qué los votantes aun así adhieren a estas corrientes, identificó dos motivos no excluyentes. El primero es que las personas tienden a “juzgar a la otra tribu” diferente a la propia y concluyen que “el corrupto es el otro”, lo que arroja evaluaciones distintas aunque se analice un mismo hecho según qué grupo lo cometió. Por otro lado, apuntó contra lo que las personas están dispuestas a “sacrificar” en pos de un objetivo: “Los estudios comparados dicen que en casi todo el mundo los electores están dispuestos a sacrificar la democracia por problemas de seguridad, no por problemas económicos”.
Andrés Malamud.
Foto: Alessandro Maradei
El rol de Estados Unidos: el concepto de “narcoterrorismo” es “un invento”
Por otro lado, está el rol de Estados Unidos y, en el marco de la gestión de la seguridad, su apelación a políticas para combatir el “narcoterrorismo”. Para Malamud, el concepto es “un invento” porque “no es un fenómeno universalmente extendido”. Señaló que los terroristas buscan “cambiar el orden político a través del terror civil” y los narcotraficantes tienen objetivos económicos, por lo que, aunque en algunos países “durante un tiempo hubo una comunión” entre conceptos, actualmente “unirlos es no entender el fenómeno”.
“¿Qué le importa a Estados Unidos si muere gente en América Latina? ¿Alguno me puede convencer de que esto para Trump es un problema? El ‘narcoterrorismo’ es una etiqueta para justificar la intervención política”, acotó, en relación con que la violencia derivada del narcotráfico se produce en el origen y en el tránsito de la droga, no en su destino.
En sus palabras, controlar el hemisferio “es la primera prioridad” de Estados Unidos. En ese marco, si bien la disputa con China incide en esa mirada hacia la región, también importa el interés económico de “la familia del presidente y sus amigos”, ya que “las relaciones personales son cada vez más importantes” y por eso “los intereses de Estados Unidos no son permanentes”. Con todo, llamó a abandonar la “visión conspirativa” en función de que Washington “dijo explícitamente que el hemisferio occidental es su prioridad y está tratando de demostrarlo”, aunque China “es inevitable”, ya que, por ejemplo, “consume más de la mitad de la soja del mundo”, lo que condiciona a Brasil, que exporta grandes porcentajes al país asiático.
Sin embargo, los pronósticos para Trump no son buenos de cara a las elecciones de medio término. Para Malamud, si Trump pierde la Cámara de Diputados, “no alcanza para condicionar la gestión del Ejecutivo”, pero si también pierde el Senado, hay “comisiones muy poderosas que controlan la FED, controlan el Tesoro, controlan el gabinete y pueden impedir que el Ejecutivo actúe”. Eso perjudicaría esencialmente a Argentina, que depende de la financiación externa, mientras que el resto de los países “no están tan necesitados”.
La situación en otros países de la región
El académico también habló sobre el modelo de Nayib Bukele en El Salvador. Dijo que es un gobernante “por derecha en seguridad y por izquierda en economía”, lo que resulta “más complejo de lo que muchos pintan”. Durante su discurso inaugural, el mandatario dijo que “el Estado tiene que ser más eficiente que el mercado” y que “defiende los servicios públicos”.
No obstante, remarcó que este tipo de reacciones por parte de los votantes surgen ante demandas por seguridad, no así ante problemas de índole económica. La región se encuentra “partida en dos” entre esas dos prioridades. En una punta aparece El Salvador –que demanda soluciones económicas tras lograr resolver la situación de la seguridad– y Ecuador, que era “el país más tranquilo de América Latina”, pero que, cuando se logró controlar el narcotráfico en Colombia y Perú, la delincuencia se desplazó hacia ese país.
Uruguay se posiciona en el medio, con “seguridad y economía parejitos”. Sobre Argentina, señaló que la sociedad pide soluciones económicas y eso hace “muy difícil acusar a Javier Milei de autoritario”, porque “no hay una violación masiva de los derechos humanos”, sino que hay inflación y “la gente pide que resuelva eso”. “Cuando Milei baja la inflación, suben las encuestas. Cuando Milei habla de batalla cultural, bajan las encuestas. La gente votó a un economista, no a un derechista. Coincide el economista con el derechista, pero no es para que haga campaña valorativa”, dijo.
