En la noche del jueves, en el segundo día de visita del presidente Donald Trump a China, el mandatario estadounidense y su par chino, Xi Jinping, compartieron, junto con sus delegaciones y centenares de funcionarios, un banquete en el Gran Salón del Pueblo en Pekín. Ambos destacaron su relación como la más trascendente del mundo.

El jueves, tras una visita al Templo del Cielo, un monumento histórico de 600 años de antigüedad en la capital china, Xi habló de un futuro compartido entre Estados Unidos y China, pero al mismo tiempo advirtió que no gestionar adecuadamente este vínculo crearía una situación muy peligrosa.

Tras reunirse durante dos horas con Trump, Xi advirtió sobre posibles enfrentamientos e incluso conflictos con Estados Unidos por causa de Taiwán.

En las declaraciones publicadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino después de la reunión, Xi dijo que Taiwán es “el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”.

De esa manera, China explicitó su voluntad de que la situación de Taiwán esté en lo más alto de una agenda que incluye otros temas relevantes, como la guerra en Irán y los desacuerdos comerciales. Según informó la cadena Al Jaazera, Pekín quiere que Estados Unidos reduzca su apoyo a la isla autónoma que China reclama como parte integral de su territorio.

Xi definió la “unificación” con Taiwán como una prioridad fundamental de su legado y no descartó el uso de la fuerza para lograr ese objetivo.

Posteriormente, Trump declaró que Xi se había comprometido a no enviar armas a Irán, a pesar de los recientes informes que indicaban que fabricantes de armas chinos habían discutido acuerdos para suministrar armamento a Teherán.

“Dijo que no va a entregar equipo militar; es una declaración importante”, afirmó Trump, quien agregó que Xi le había dicho eso “con firmeza”. “Pero al mismo tiempo, dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo. Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz”, dijo el mandatario estadounidense.

En declaraciones a la cadena Fox, Trump también expresó que el presidente chino quiere que la guerra en Irán se termine y en ese sentido le ofreció su ayuda. “Si puedo ser de alguna ayuda, quiero ayudar”, dijo Xi, según comentó su par estadounidense.

Pero además de la cuestión de Taiwán y la guerra de Irán, hay otros temas que generan tensiones entre Washington y Pekín, desde las restricciones tecnológicas estadounidenses –que China ve como un intento de frenar su desarrollo– a la capacidad de China de ejercer presión con la limitación de exportaciones de tierras raras y otros minerales críticos para la industria estadounidense.

De todas maneras, esos temas quedaron en un segundo lugar en la imagen que los líderes proyectaron durante el banquete que compartieron.

En su discurso en la apertura del evento, el presidente estadounidense se refirió a su homólogo chino como “mi amigo”.

“Vamos a tener un futuro fantástico juntos. Siento un gran respeto por China y por el trabajo que ha realizado. Es usted un gran líder”, le dijo a Xi. Trump también invitó a Xi a visitar la Casa Blanca el 24 de setiembre.

Por su parte, el presidente chino expresó una gran satisfacción por reunirse con Trump en Pekín en un momento de turbulencia histórica y cuando el mundo se encuentra en una nueva encrucijada.

A continuación, formuló una serie de interrogantes al presidente estadounidense. “¿Podemos unir fuerzas para afrontar los desafíos globales e infundir mayor estabilidad en el mundo?”, preguntó.

“¿Podemos velar por el bienestar de nuestros respectivos pueblos y el futuro compartido de la humanidad, trabajando juntos para construir un futuro brillante para nuestra relación bilateral?”, dijo Xi, en el sentido ya expresado por su gobierno de que ambos países puedan tener una “coexistencia pacífica”.