El presidente boliviano Rodrigo Paz sigue sin poder solucionar por la vía de la negociación el conflicto que centrales obreras y campesinas comenzaron ya hace más de un mes pidiendo su renuncia.
Los varios reclamos sectoriales que confluyeron el 1º de mayo con el comienzo de las movilizaciones se mantienen incambiados, con la demanda inamovible de que el mandatario deje su cargo como única vía posible para que las protestas y los cortes de rutas que hay en el país cesen.
El miércoles, una vez más, integrantes de la Central Obrera Bolivia, el sindicato más importante del país, marcharon junto a sectores campesinos desde la ciudad de El Alto hacia el centro de La Paz, donde se produjeron choques entre los movilizados y las fuerzas de seguridad, que lanzaron gases para dispersar a la multitud que pretendía acercarse a la plaza Murillo, situada frente a la sede del gobierno.
Sin interlocutores con los que poder negociar por la falta de respuesta que tuvieron los llamados del presidente Paz, la situación está llegando a un punto límite, porque los cortes de ruta están generando perjuicios a sectores importantes de la población, más directamente en la capital, que está parcialmente bloqueada, pero también a muchos empresarios que vienen presionando sostenidamente al mandatario para que decrete el estado de excepción, que le permitiría movilizar a militares para despejar las rutas.
Claro está que esta alternativa le puede costar muy cara a Paz, porque dentro de los sectores que se están manifestando hay una tradición sumamente combativa, por lo que una eventual escalada de violencia estatal sería respondida con insospechadas consecuencias.
De todas maneras, el presidente promulgó hace pocos días la ley aprobada por el Congreso que le permite decretar el estado de excepción, aunque se sigue guardando esa carta, si bien nada hace ver que las movilizaciones vayan a detenerse por sí solas. En este sentido, el miércoles el vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que toda información relacionada con la seguridad nacional será manejada con discreción y aseguró que el Ejecutivo priorizará las acciones antes que los anuncios públicos.
“Cualquier información sobre la seguridad nacional la vamos a manejar con mucha discreción y vamos a actuar y luego informar. Pero tengan la certeza de que venimos trabajando denodadamente para poner en orden el país y así lo vamos a conseguir”, sostuvo el funcionario durante una conferencia de prensa consignada por la cadena radial Erbol.
Gálvez también defendió la estrategia gubernamental frente a los pedidos de declarar estado de excepción y cuestionó las declaraciones del expresidente Jorge Tuto Quiroga, que viene pidiendo con insistencia la represión de los grupos movilizados. Según el vocero, el Ejecutivo no repetirá “los errores del pasado” y enfrentará la actual crisis respetando la Constitución y las leyes.
También el miércoles, desde su feudo en el Trópico de Cochabamba, el expresidente Evo Morales desafió al presidente Paz a reunirse, ya sea en La Paz brindándole garantías o en su feudo, donde permanece desde hace largo tiempo protegido por sus seguidores. “El presidente dijo en una conferencia: ‘Si es machito, que venga Evo a La Paz’. Si me da garantías, voy a allá; si no, si es machito, que venga a Lauca para hablar temas sociales, que venga”, expresó Morales.
