El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lideró este jueves una reunión en la que participaron funcionarios de 66 países, entre ellos Uruguay, para alertar sobre lo que la diplomacia de Washington califica como un resurgimiento de la violencia política de extrema izquierda a nivel mundial.
En el evento, denominado oficialmente como Reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político, Rubio pidió una “respuesta internacional” a esta “problemática”, la cual supone una ampliación del enfoque del presidente Donald Trump de considerar la violencia política de izquierda como la principal amenaza terrorista que enfrenta Estados Unidos.
De acuerdo a lo que informó el portal estadounidense The Hill, grupos de defensa de los derechos civiles sostienen que esta iniciativa del gobierno se trata de una táctica para silenciar a la oposición interna.
Rubio calificó dichas críticas de “ficción partidista” y afirmó que tal “prejuicio ideológico” generó un punto ciego en los esfuerzos globales de lucha contra el terrorismo.
“Esta es una conferencia internacional porque nos enfrentamos a una amenaza internacional”, declaró el jefe diplomático estadounidense. “No se trata de células distintas y aisladas, sino de redes interconectadas”, agregó.
Además de Rubio, en el acto participaron otros jerarcas importantes del gobierno de Trump, como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el asesor de Seguridad Nacional Stephen Miller, y el vicesecretario de Estado Christopher Landau.
La semana pasada, The Washington Post informó que funcionarios estadounidenses expresaron su preocupación ante la intención de la administración Trump de activar poderosas herramientas antiterroristas para actuar contra activistas estadounidenses considerados extremistas de izquierda.
En su discurso del jueves, Rubio buscó establecer un vínculo entre la supuesta violencia política de izquierda en Estados Unidos y Europa, subrayando así la naturaleza transnacional de la amenaza.
“La mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza seria se trata como una fantasía febril de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista”, afirmó.
En el contexto de su prédica, Rubio mencionó a varios grupos guerrilleros sudamericanos: “Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del hemisferio occidental, recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, de los montoneros, de las FARC y del ELN. Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú”.
Rubio también lo que describió como la negativa de los gobiernos locales de Estados Unidos a procesar a los autores de actos de violencia y vandalismo durante las protestas nacionales de 2020 contra la brutalidad policial, las cuales estallaron tras la muerte de George Floyd, un hombre negro asesinado mientras estaba bajo custodia policial.
“Mientras delincuentes y extremistas incendiaban y saqueaban grandes ciudades de Estados Unidos, llevando al país casi al borde del colapso, los gobiernos locales de toda la nación simplemente se negaron a procesar a los responsables de estos actos de violencia y terror”, declaró Rubio.
En sus declaraciones, el secretario no mencionó el indulto concedido por Trump a más de 1.600 personas condenadas o pendientes de juicio por el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, un intento de impedir la certificación de la victoria electoral del presidente Biden sobre Trump.
Al preguntársele si la violencia política de derecha sería objeto de una futura reunión ministerial, un funcionario del Departamento de Estado respondió que el objetivo de dicha reunión es abordar y derrotar la amenaza del terrorismo de extrema izquierda.
“Actuamos allí donde existe la amenaza. El terrorismo político está resurgiendo y, concretamente, el terrorismo de extrema izquierda representa hoy una amenaza única y distintiva”, afirmó el funcionario.
