Reino Unido, Francia y Canadá fueron los primeros en anunciar este martes medidas contra las acciones de Israel que sabotean el camino hacia una solución de dos estados.
Manifestaron que ese objetivo, defendido por la comunidad internacional, de un Estado Palestino y el Estado de Israel está en riesgo por la creciente violencia de los colonos israelíes en Cisjordania, que atacan a las poblaciones locales, y también por la expansión de esos asentamientos ilegales por parte de Israel.
Para poner freno a estas prácticas anunciaron la prohibición de las importaciones de productos que provengan de colonias israelíes en los territorios palestinos ocupados y la aplicación de sanciones contra personas y entidades que promuevan la expansión de estos asentamientos.
La postura de estos gobiernos marcó un cambio hacia un discurso más duro contra lo que enfrenta la población palestina. Ante el Parlamento británico, Ed Miliband, el ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Andy Burnham, manifestó: “A quienes financien o faciliten asentamientos ilegales quiero decirles lo siguiente: se enfrentarán a toda la fuerza de las sanciones de Reino Unido. Los asentamientos son ilegales. No deberían promoverse en nuestro país”.
Según citó Europa Press, Miliband dijo que esa ilegalidad se denunció “durante mucho tiempo”, pero Reino Unido ha “permanecido en silencio sobre la cuestión de la legalidad de la ocupación en su conjunto”.
“Hoy comienza un nuevo enfoque, que no solo denuncia la injusticia y el sufrimiento, sino que actúa. Y al adoptar esta postura quiero hacer una distinción muy clara: nuestro desacuerdo no es con el pueblo de Israel, nuestro desacuerdo es con la conducta de su gobierno”, dijo el ministro. Manifestó que Reino Unido se niega a ser un “espectador pasivo” ante lo que sufren los palestinos.
Miliband dijo también que el gobierno que integra es consciente de que “una limpieza étnica está en marcha en Cisjordania, perpetrada por colonos terroristas. Y con mucha frecuencia el gobierno israelí ha cerrado los ojos ante esta situación; peor aún, algunos de sus miembros han hecho declaraciones y adoptado medidas destinadas a apoyar el desplazamiento forzoso de los palestinos”, expresó el canciller británico.
A su vez, el jefe de la diplomacia de Francia, Jean-Noël Barrot, dijo en su cuenta de X que “Cisjordania está al borde de la explosión”, y es “imperativo” que las autoridades de Israel “pongan fin a la colonización ilegal y a la violencia intolerable que la acompaña”. Manifestó que “Francia no puede, a través de su comercio, respaldar una situación que amenaza la seguridad tanto de israelíes como de palestinos, así como la paz y la estabilidad en la región”. Afirmó que “Europa debe mantener la misma exigencia”.
Barrot publicó en X la declaración conjunta de 12 países que piden al gobierno israelí que se comprometa con una solución de dos estados y con una paz justa y duradera, y que termine con la política de colonización. Además de Francia, Reino Unido y Canadá, que encabezaron la iniciativa, firman esa declaración los gobiernos de Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia.
Los firmantes también reclaman que los colonos que cometieron actos de violencia rindan cuentas y que se investiguen las denuncias sobre la participación de las fuerzas israelíes en esos hechos, y anuncia que esos estados aplicarán restricciones comerciales con respecto a los territorios ocupados.
Israel resolvió responder con “contramedidas”, en principio dirigidas hacia Reino Unido. Una de ellas es el cierre de su consulado en Jerusalén, anunciado por el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar. A esta se agregan la prohibición de la entrada a Israel a 12 ciudadanos británicos que incluyen al exlíder del Partido Laborista Jeremy Corbyn, y la decisión de retirar a los representantes británicos del Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza, creado en el marco del plan de paz que Estados Unidos promovió para la Franja de Gaza. Según informó la agencia de noticias Efe, ya fueron expulsados de ese centro los representantes de España y Países Bajos.
Saar dijo que es una “mentira escandalosa” la acusación de “limpieza étnica” que hizo Miliband y, según citó la BBC, agregó que la mayoría de los israelíes rechaza la creación de un Estado palestino.
