Los cambios estructurales en el modelo de financiamiento y la existencia de un fondo mancomunado, el Fonasa, siguen siendo la mejor alternativa para garantizar la equidad y sostenibilidad.
Esa idea de “no hacer olas” es una estrategia que se ha extendido desde la campaña electoral hasta hoy: hay una permanente necesidad de evitar los intercambios (conflictos) político-ideológicos que son incómodos.
Ese daño sanitario tiene, además, un costo económico. Los sistemas de salud terminan tratando enfermedades asociadas a un modelo productivo que nunca contabiliza esos efectos en sus balances.
El proceso acusatorio tal como está configurado en Uruguay no representa una ruptura con la lógica inquisitiva, sino su desplazamiento institucional. Lo inquisitivo no fue abolido, sino realojado.