Haciendo un recorrido por el Prado, más concretamente por el Hotel del Prado, encontré que a las tres mujeres de la escultura La fuente de los ríos, de Louis Courbet, les habían amputado los brazos. Esta magnífica escultura, que representa la fusión entre los ríos Uruguay, Paraná y el Río de la Plata, y que es complementada por figuras de la fauna autóctona, llegó de Francia aproximadamente en 1905 y se colocó en lo que hoy es la plaza Independencia hasta 1924, cuando se quitó seguramente para colocar en ese lugar la estatua de José Artigas. Más allá de ello, esta estatua es quizás la más importante obra que tenemos de Francia en nuestro patrimonio.

Fui a la seccional a hacer la denuncia, y se me dijo con satisfacción que la denuncia ya estaba hecha. Pregunté si se habían comunicado con la Comisión de Patrimonio del Prado y me dijeron que no tenían noticia de su existencia, pero que sí se lo habían notificado a la Intendencia de Montevideo (IM).

En estos días, mientras caminaba por Buschental y Lucas Obes, vi que a la escultura del Gaucho que está en esa esquina también le habían amputado los brazos. Nuevamente fui a la seccional y quise hacer la denuncia, pero me comentaron con mucha satisfacción que el día anterior la IM ya la había hecho. Les pregunté si habían revisado las cámaras que están enfocadas justamente en esa esquina. Me contestaron que eso lo tenía que hacer el “CU” (servicio que no sé lo que hace, ni siquiera si la sigla que transcribo es correcta).

Ya que no estaba muy lejos, me fui hasta la estatua de La diligencia, que queda al finalizar Lucas Obes al lado de Agraciada, paradójicamente a unos metros de la plaza de la Policía. Es cierto que, ya hace algunos años, de esta estatua se habían robado todos los arreos, dejando a los personajes de la diligencia en poses que parecen surrealistas. Y es de hacer notar que a la estatua nunca le repusieron los arreos. Pero a ello ahora se agrega que recientemente les amputaron las patas a los caballos; esta vez, los brazos se salvaron.

Haciendo un recorrido por el Prado, más concretamente por el Hotel del Prado, encontré que a las tres mujeres de la escultura La fuente de los ríos, de Louis Courbet, les habían amputado los brazos.

Para no tener que volver repetidamente a la seccional para hacer la denuncia, seguí caminando por la avenida Delmira Agustina, donde está la estatua de los Indios charrúas; aquí no hubo amputaciones, parecería que los charrúas muy prudentemente apretaron los brazos contra sus cuerpos, lo que dificulta su amputación.

Ya que estaba, seguí caminando por la avenida hasta llegar al monumento a Obdulio Varela, el Negro Jefe. Por suerte tampoco fue amputado, pero seguramente porque esta escultura fue realizada con otro tipo de material distinto a las alianzas o bronces con las que realizaron las estatuas más antiguas, y por eso no les interesó a los ladrones.

Sería muy importante que estos robos calificados sean realmente buscados por la Policía, porque no creo que haya demasiadas fundiciones en Montevideo a las que les pueda interesar este material, y de allí quizás se pueda rastrear a los ladrones que se han especializado en estos robos, que, por lo que vi, utilizaron herramientas especializadas. A su vez, sería importante que la IM o la Comisión del Patrimonio tomen cartas en el asunto y busquen restaurar el desastre que ha quedado.

Marcos Supervielle es profesor emérito de Sociología.