En momentos de gran ofensiva del capital a nivel mundial, regional y nacional, producto de una crisis del sistema todo y donde no encuentran nada mejor que descargar la crisis en las espaldas de las y los trabajadores, el sindicato de la construcción logró una conquista muy importante.
En momentos en que la desocupación campea en el mundo, donde lo común es la precarización del trabajo, el aumento de la economía informal y la superexplotación de las llamadas plataformas, haber logrado la reducción de la jornada laboral es mucho más importante de lo que parece. Ello porque la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial implica apuntar contra el flagelo de la desocupación.
En momentos en que el desarrollo tecnológico es descomunal, es lógico que el movimiento obrero se plantee la reducción de la jornada. Lo que preocupa al capital y sus representantes es que esto sirva de ejemplo para que otras ramas de la industria se enfrenten también a la reducción de la jornada, pedida por sus trabajadores. Ya han salido, como siempre, a tratar de desatar una campaña contra dicha conquista.
En momentos que el desarrollo tecnológico es descomunal, es lógico que el movimiento obrero se plantee la reducción de la jornada. Lo que preocupa al capital y sus representantes es que esto sirva de ejemplo.
Igualmente, con el conflicto del puerto han puesto el grito en el cielo el capital y sus representantes políticos, como siempre, culpabilizando a los trabajadores y diciendo que el país pierde por culpa de los huelguistas. Nunca se ponen del otro lado, nunca los veo despotricar de esa forma contra la gran estafa de Conexión Ganadera, por ejemplo.
Han tenido el tupé de poner como ejemplo de país frente al nuestro a Paraguay como el gran paradigma del verdadero desarrollo. Obviamente su ideal es un país donde el derecho laboral no existe y se tienen salarios y seguridad social miserables.
Son los que defendieron a los malla oro toda la vida. Son los que estigmatizan a los más humildes diciendo barbaridades como que se gastan las prestaciones del Estado en cigarros o bebidas alcohólicas. Esto ya fue desmentido por una seria investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, pero de todos modos los representantes del capital seguirán defendiendo a capa y espada a la clase minoritaria del mundo que concentra la mayor riqueza.
También se hará justicia en esta Rendición de Cuentas con la exoneración del IVA a las cooperativas; se hizo justicia tributaria más que reclamada durante años por el movimiento cooperativo de vivienda.
Este es el camino que siempre reivindicaremos: las conquistas de las grandes mayorías que producen la riqueza del país, mal que les pese al capital y sus representantes.
Gustavo González es senador del Partido Socialista, Frente Amplio.
