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Paysandú Producción
Puente Internacional General Artigas, en Paysandú (archivo, junio de 2026). · Foto: Santiago Fleitas

Puente Internacional General Artigas, en Paysandú (archivo, junio de 2026).

Foto: Santiago Fleitas

Microimportaciones: en cinco meses ningún comercio de Paysandú usó el régimen previsto en la ley 20.419

El subsecretario de Economía, Martín Vallcorba, reconoció que la difusión de la herramienta había sido insuficiente y adelantó que se trabaja en posibles modificaciones.

A cinco meses de su puesta en marcha, ningún comercio del departamento utilizó el mecanismo que permite importar 12 productos desde Argentina sin tributos. El Boletín Económico de Paysandú advierte que la brecha de precios existe, pero el consumidor ya puede aprovecharla cruzando a Colón, mientras que para los comerciantes los costos y los márgenes reducidos dificultan la operación.

El régimen especial de comercio de frontera, creado para facilitar las compras de pequeños comerciantes uruguayos en Argentina, todavía no logró ponerse en marcha en Paysandú. A cinco meses de su habilitación para el paso Paysandú–Colón, ningún comercio del departamento había recurrido a esta herramienta, según el Boletín Económico de Paysandú de octubre de 2026, elaborado por el Centro de Estudios Paysandú (CEP), junto a los economistas Adolfo Fernández y Pablo Borche.

El informe, que dedica su tema central a analizar por qué la microimportación no despega en el litoral, señala que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) confirmó en octubre, ante la comisión especial de frontera de la Cámara de Diputados, que ninguna empresa de la región había utilizado el régimen. En esa instancia, el subsecretario de Economía, Martín Vallcorba, reconoció que la difusión de la herramienta había sido insuficiente y adelantó que se trabaja en posibles modificaciones para ampliar los topes, el tamaño de los comercios habilitados y la lista de productos.

El mecanismo está previsto en la ley 20.419 y el decreto 236/025, y fue extendido al paso Paysandú–Colón mediante el decreto 84/026, con vigencia desde el 1º de mayo de 2026. Permite a micro, pequeñas y medianas empresas minoristas importar desde el país vecino una lista de 12 productos sin IVA, IMESI ni otros tributos, mediante un procedimiento aduanero simplificado.

La propuesta apunta a que los comerciantes locales puedan ofrecer mercadería a precios más competitivos y retener ventas que hoy se concretan del otro lado del río Uruguay. Sin embargo, el análisis del CEP advierte que el diseño actual enfrenta una dificultad económica: el ahorro que busca ofrecer el comercio es, en buena medida, el mismo que el consumidor obtiene cuando cruza por su cuenta a Colón.

Una diferencia de precios que no alcanza para asegurar el negocio

El relevamiento de precios realizado el 28 de octubre muestra que los 12 productos incluidos en el régimen eran, en promedio, un 55% más caros en Paysandú que en Colón. La diferencia, no obstante, varía considerablemente según el artículo.

Los fideos secos registraron una brecha del 121%, las galletitas saladas del 117% y el desodorante en aerosol del 115%. También se encontraron diferencias importantes en champú, yerba, café, galletitas dulces, lentejas y cocoa. En el otro extremo, la brecha era de apenas un 7% en el jabón de tocador y un 8% en los porotos secos.

Los datos surgen de una comparación de precios publicados en las tiendas online de Supermercados Día, en Argentina, y Tata, en su sucursal de Paysandú. El boletín aclara que se trata de un relevamiento ilustrativo y no de un índice de precios.

Aunque la diferencia resulta significativa en algunos productos, el problema aparece cuando se incorporan los costos que debe afrontar el comerciante. Importar implica organizar el traslado, realizar trámites, asumir riesgos y agregar un margen comercial. Además, los topes establecidos limitan la posibilidad de comprar grandes volúmenes y obtener mejores condiciones.

El informe plantea dos escenarios. Si el comerciante vende a precios similares a los habituales en Uruguay, el consumidor no encuentra un ahorro suficiente y puede mantener su decisión de cruzar el puente. Si, en cambio, intenta acercarse a los precios argentinos, debe resignar buena parte de su margen y asumir los costos de la operación.

En palabras del razonamiento económico presentado por el boletín, el precio en Paysandú debe ser igual o inferior al precio en Colón más el costo del viaje que el consumidor se ahorra. La dificultad consiste en que el comerciante pueda ofrecer esa ventaja sin comprometer la rentabilidad de su negocio.

Topes, productos y trámites

El CEP identifica varias limitaciones que ayudan a explicar la falta de utilización del mecanismo. Una de ellas es la lista restringida a 12 productos, principalmente alimentos secos, galletitas, yerba, café, cocoa y artículos de higiene personal. Quedan afuera otros bienes que también pueden motivar las compras en Argentina.

A esto se suman los límites económicos. Según el boletín, los comercios más pequeños pueden importar hasta 10.000 unidades indexadas por mes, equivalentes aproximadamente a 65.000 pesos, mientras que las empresas con una facturación superior a 3,5 millones de unidades indexadas quedan excluidas. El informe estima que, incluso aplicando un recargo del 30% sobre una compra máxima, la ganancia bruta sería inferior a 20.000 pesos, antes de descontar los costos asociados.

También existen exigencias operativas: la declaración debe realizarse anticipadamente y por cada factura; la mercadería debe ingresar por el puente Paysandú–Colón, en los días y horarios habilitados, y no puede almacenarse fuera del local. La venta está destinada exclusivamente al consumidor final, con pago presencial. Un incumplimiento puede determinar la suspensión del importador durante dos años.

Estas condiciones reducen el atractivo de una herramienta pensada para que los pequeños comercios compitan con las compras transfronterizas.

Una herramienta de la misma ley que sí generó resultados

El boletín contrapone la falta de utilización de las microimportaciones con otra medida incluida en la misma normativa: la exoneración de aportes patronales para promover el empleo en la frontera.

En agosto, ese beneficio generó 459 contrataciones en la frontera con Argentina, 131 de ellas en Paysandú. La diferencia, según el análisis, está en que la exoneración llega directamente a quienes pueden utilizarla, mientras que la microimportación exige una operación comercial que debe cerrar económicamente después de incorporar todos sus costos.

El informe no concluye que el régimen carezca de utilidad, sino que su alcance actual parece acotado. Podría resultar conveniente para compras pequeñas y de reposición, especialmente para consumidores que no cruzan habitualmente a Colón, como quienes no tienen vehículo o las personas mayores.

El Ministerio de Economía y Finanzas anunció que trabaja en una posible ampliación de los topes, del tamaño de los comercios habilitados y de la nómina de productos. Para el CEP, la concreción de esos cambios será uno de los aspectos a seguir en los próximos meses, junto con la aparición de las primeras operaciones y la evolución de la brecha de precios entre ambas ciudades.