La comunidad educativa del liceo 2, Juan Pivel Devoto, quedó conmocionada tras un nuevo episodio de violencia ocurrido el pasado martes 19 de mayo en el turno vespertino. Según relataron docentes y representantes sindicales, un padre concurrió al centro educativo para retirar a su hijo y, sin manifestar previamente ningún conflicto, ingresó a la oficina de adscripción y agredió física y verbalmente a una adscripta.
Durante el incidente, el hombre arrojó objetos que se encontraban sobre el escritorio, en un espacio donde además había una mujer junto a un niño. El hecho generó alarma y preocupación entre funcionarios, estudiantes y familias.
Horacio Acuña, docente y dirigente de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), señaló a la diaria que la situación “impacta también en el hijo” y remarcó que “nada justifica esa violencia”.
“Referente de tantas generaciones”
En una nota dirigida a la comunidad educativa, docentes del liceo expresaron su “profundo repudio” a lo sucedido y manifestaron su solidaridad con “la compañera agredida, referente de tantas generaciones en nuestra y otras instituciones educativas”.
El comunicado advierte además que estos episodios “no son aislados”, sino que se han vuelto “cada vez más frecuentes en diferentes espacios educativos a nivel nacional”, vulnerando el ejercicio de la tarea docente y afectando tanto las condiciones laborales como el bienestar emocional de quienes trabajan en los centros de enseñanza.
“Esto no solamente afecta nuestras condiciones laborales, sino también nuestro bienestar emocional y el derecho a desempeñarnos en un marco de cuidado y respeto”, expresaron. Los docentes también subrayaron que las agresiones hacia mujeres en ámbitos laborales forman parte de “una problemática social más amplia, atravesada por desigualdades de género”.
“Nos negamos a que este tipo de hechos se naturalicen. Son situaciones que nos interpelan a todos y nos convocan a reflexionar sobre la importancia del respeto y el diálogo para una convivencia saludable, pilares indispensables para sostener comunidades educativas democráticas”, añadieron.
Tras lo ocurrido, el liceo aplicó el protocolo correspondiente, realizando la denuncia policial y judicial, además de informar a las autoridades competentes. Paralelamente, la institución llevó adelante una jornada de reflexión y cuidado colectivo con participación de estudiantes y familias.
“No vale todo”
La filial sanducera de Fenapes, Afempay, también repudió lo sucedido y emitió un duro pronunciamiento. “No vale todo y no estamos dispuestos a continuar naturalizando las agresiones”, expresó el sindicato y agregó que “los trabajadores docentes no pueden ser un objeto sobre el cual depositar el mal humor de la sociedad”.
Acuña reflexionó sobre el contexto social en el que ocurren estos episodios y sostuvo que “las frustraciones del día a día llevan a la gente por otros caminos y los centros educativos no escapan a esa realidad”. “Estamos en una sociedad crispada que descarga frustraciones en distintos ámbitos. ¿Cuál es el diferencial en educación? Que aquí hay trabajadores que tienen que gestionar vínculos con estudiantes y familias”, indicó.
El dirigente aclaró que “la violencia no es permanente”, aunque reconoció que se trata de una situación que “preocupa y ocupa” al colectivo docente. También señaló que muchas veces quienes reciben los gritos y agresiones son mujeres que trabajan en adscripción. “Esto nos pone en una alerta muy significativa. Hay que trabajar sobre estas cosas para no reproducirlas, porque la violencia aparece como recurso para resolver tensiones sociales”, afirmó.
Episodios reiterados
No es la primera vez que se registran hechos de violencia contra docentes en Paysandú. En marzo se produjeron episodios en los liceos 4 y 5 de la capital departamental.
En el liceo 4, por ejemplo, un estudiante golpeó al director tras una pelea con otro alumno en el baño del centro educativo. El jerarca quedó “muy golpeado, tanto física como emocionalmente”, había informado en ese momento la presidenta de Afempay, Zully Guichón.
La dirigente sostuvo entonces que muchas de estas situaciones “vienen de afuera y explotan dentro de las instituciones”, vinculándolas a contextos de vulnerabilidad social, desempleo y problemáticas familiares complejas.
Reclamo por más recursos
Tanto Fenapes como Afempay reiteraron que la falta de recursos y el presupuesto insuficiente de ANEP dificultan la prevención y atención de estas problemáticas. Los gremios sostienen que una mayor asignación presupuestal permitiría contar con más adultos referentes en los centros educativos, mayor número de adscriptos, equipos multidisciplinarios –integrados por psicólogos y trabajadores sociales–, personal administrativo estable y equipos de dirección completos.
Según Guichón, fortalecer esos recursos “permitiría mejorar el control, la prevención y el acompañamiento de los estudiantes” en contextos cada vez más complejos. “Muchas situaciones se logran evitar, pero con más personal se podrían prevenir muchas más”, afirmó. Los sindicatos recordaron además que el año pasado una maestra también fue agredida por una madre, en otro hecho que volvió a poner sobre la mesa la creciente preocupación por la violencia hacia trabajadores de la educación.
Por lo tanto, se entiende que “estos hechos no son aislados” y se rechaza que la violencia “se naturalice” dentro de los centros educativos por parte del cuerpo docente.
