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Paysandú Sociedad
18 de julio, Paysandú (archivo, julio de 2026) · Foto: Santiago Fleitas

18 de julio, Paysandú (archivo, julio de 2026)

Foto: Santiago Fleitas

El litoral mejora sus indicadores de empleo, pero persisten desafíos estructurales

La desocupación descendió en Paysandú, Salto y Río Negro durante el trimestre abril-junio de 2026.

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Los últimos datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una mejora en el mercado laboral del litoral norte durante el trimestre móvil abril-junio de 2026. La tasa de desempleo descendió en los tres departamentos de la región y también a nivel nacional, configurando un escenario más favorable que el observado en los primeros meses del año.

Sin embargo, los niveles de informalidad y la vulnerabilidad de algunos sectores de actividad continúan planteando interrogantes sobre la solidez de la recuperación laboral en la región.

En Paysandú, la desocupación pasó de 10,1% a 9,5%, mientras que en Salto bajó de 7,2% a 6,9%. Río Negro, por su parte, registró la caída más significativa al pasar de 13,0% a 11,5%, aunque continúa siendo el departamento con mayores dificultades laborales de la región.

A nivel país, el desempleo se ubicó en 7,4%, levemente por debajo del trimestre anterior, consolidando una tendencia de mejora que también alcanzó al litoral.

Sin embargo, el economista Adolfo Fernández Tolosa, director de AF Consultoría, advierte que estos números deben analizarse con cautela. Si bien la reducción del desempleo es una señal positiva, Paysandú y Río Negro continúan ubicándose por encima del promedio nacional, lo que evidencia que la brecha con otras zonas del país todavía no ha sido superada.

“El desempleo bajó, pero eso no significa que el mercado laboral local haya alcanzado el mismo dinamismo que el resto del Uruguay. La diferencia se redujo, aunque sigue existiendo”, señala el especialista.

La informalidad, un problema persistente

Uno de los aspectos que más preocupa es el nivel de empleo informal. Según los datos analizados, en Paysandú el 25% de los trabajadores no realiza aportes a la seguridad social, una cifra que, aunque muestra una leve mejora respecto al trimestre anterior (25,8%), continúa por encima del promedio nacional, que se ubica en 21,1%.

Para Fernández Tolosa, este indicador revela una realidad más compleja que la simple reducción de la desocupación. “La mejora del empleo no necesariamente implica que se estén generando puestos de trabajo formales. Muchas veces se crean oportunidades laborales sin aportes, sin cobertura de salud y sin garantías para el futuro”, sostiene.

La diferencia entre un empleo formal y uno informal tiene consecuencias directas sobre la calidad de vida de las familias. El acceso al crédito, la cobertura médica y una futura jubilación dependen, en gran medida, de la inserción en el sistema formal de trabajo.

La incertidumbre por los efectos climáticos

Otro elemento a considerar es que los datos difundidos corresponden al período abril-junio, es decir, previo al fuerte temporal registrado el 18 de julio y a la reciente creciente del río Uruguay que afectó a varias familias sanduceras durante los primeros días de agosto.

Por esa razón, los indicadores actuales todavía no reflejan el impacto que estos eventos podrían tener sobre la actividad económica y el empleo regional.

El economista señala que aún es prematuro anticipar consecuencias concretas, aunque entiende que la situación merece seguimiento, especialmente en aquellos sectores más expuestos a este tipo de fenómenos.

El comercio, el transporte, las actividades rurales y hortícolas, así como numerosas tareas zafrales o changas, suelen concentrar una parte importante del empleo informal y son particularmente sensibles a interrupciones provocadas por inundaciones o fenómenos meteorológicos adversos.

Si estos sectores logran recuperar rápidamente su actividad, la tendencia positiva podría mantenerse. En cambio, una afectación prolongada podría repercutir en la generación de ingresos para trabajadores que ya se encuentran en una situación laboral más vulnerable.

La fotografía del mercado laboral durante el segundo trimestre del año muestra avances alentadores para el litoral norte y particularmente para Paysandú. No obstante, los especialistas coinciden en que los desafíos estructurales siguen presentes.

La persistencia de niveles elevados de informalidad y la exposición de parte de la economía regional a factores climáticos hacen que la evolución de los próximos meses sea observada con especial atención.

Será el próximo informe del Instituto Nacional de Estadística, que ya incluirá el período afectado por el temporal y la creciente del río Uruguay, el que permitirá determinar si la mejora observada entre abril y junio constituye el inicio de una recuperación sostenida o si se trató de un avance circunstancial en un mercado laboral que todavía busca consolidar bases más firmes.