El Indicador de Precios Fronterizos (IPF) de julio mostró que la diferencia de precios entre Salto y Concordia trepó al 25,03%, luego de haber alcanzado un mínimo de 15% en mayo.
La brecha de precios entre Salto y Concordia volvió a ampliarse y alcanzó en julio el 25,03%, de acuerdo con el IPF elaborado por el Observatorio Económico de UCU Campus Salto. El dato marca un fuerte cambio con respecto a mayo, cuando la diferencia había descendido hasta un mínimo de 15%.
El economista Adolfo Fernández Tolosa expresó a la diaria que el comportamiento de julio tiene una explicación central: la evolución del peso argentino. Según señaló en su análisis sobre la economía de frontera, entre mayo y julio el tipo de cambio en Argentina aumentó 8,2%, mientras que en Uruguay el ajuste fue de apenas 0,51%.
El incremento de la brecha no se concentró en determinados productos, sino que tuvo un comportamiento generalizado en las principales categorías de consumo. Alimentos y bebidas, que representan casi la mitad de la canasta utilizada para elaborar el indicador, pasaron de una diferencia de 9,1% en mayo a 23,1% en julio.
También se registraron movimientos importantes en otras categorías. Bebidas alcohólicas y tabaco pasaron de una brecha de 26,7% a 43,7%, mientras que los productos para el hogar aumentaron su diferencia de 14,4% a 26,6%.
Fernández Tolosa advierte que este comportamiento se produce pese a que Argentina mantiene una inflación elevada. La inflación interanual en la región tomada como referencia alcanza el 33,4%, un nivel que, en principio, debería contribuir a reducir progresivamente la diferencia de precios con Uruguay.
Sin embargo, durante el período analizado la depreciación del peso argentino fue más fuerte que el efecto generado por la inflación. De esta manera, el tipo de cambio terminó teniendo un peso mayor en la evolución de la competitividad fronteriza.
El economista destaca que hasta mayo existía cierta desconexión entre la evolución del tipo de cambio y la brecha de precios. Mientras el diferencial cambiario favorecía cada vez más a Uruguay, el IPF mostraba simultáneamente una reducción de la diferencia de precios, que llegó al 15%, muy lejos de los máximos registrados durante 2022 y 2023, cuando la brecha llegó a ubicarse entre 130% y 180%.
Julio marcó un cambio en esa tendencia. La brecha real de precios comenzó nuevamente a moverse en la misma dirección que el tipo de cambio, ampliando la ventaja para quienes realizan sus compras del lado argentino.
Otro indicador confirma el cambio
La evolución también aparece reflejada en el Índice de Competitividad Fronteriza (ICF), elaborado mediante una metodología diferente. A diferencia del IPF, este indicador no compara precios de góndola, sino que sigue exclusivamente la relación entre el dólar blue argentino y el dólar uruguayo.
El ICF pasó de 167,6 puntos en junio a 178,5 en julio, lo que representa un aumento del 6,5%. El movimiento resulta similar a la depreciación del peso argentino durante el mismo período, que pasó de $1.430 a $1.515 por dólar, una variación del 5,9%.
Para Fernández Tolosa, la coincidencia entre ambos indicadores resulta relevante porque se trata de mediciones construidas con metodologías diferentes. Sin embargo, ambos muestran julio como un mes en el que volvió a ampliarse con fuerza la ventaja cambiaria de Argentina.
La lectura conjunta permite concluir que el aumento de la brecha no responde necesariamente a un encarecimiento de la oferta comercial en Salto ni a un cambio estructural en los precios uruguayos. El principal factor fue el comportamiento del peso argentino, que volvió a depreciarse a un ritmo superior al de la inflación.
El escenario, de todos modos, todavía puede cambiar. La evolución de la frontera durante los próximos meses dependerá en buena medida de si el peso argentino mantiene este ritmo de depreciación o vuelve a estabilizarse, como ocurrió entre marzo y mayo.
Para el litoral uruguayo, se trata de una variable clave. Una nueva estabilización cambiaria podría contribuir a reducir nuevamente la diferencia, mientras que una continuidad de la depreciación del peso argentino podría profundizar la brecha y aumentar el atractivo de las compras del otro lado de la frontera.
