Saltar a contenido
Paysandú Turismo
Emprendedoras locales, operadores turísticos, agencias de viaje y referentes institucionales participaron de la experiencia. · Foto: Corredor verde, difusión

Emprendedoras locales, operadores turísticos, agencias de viaje y referentes institucionales participaron de la experiencia.

Foto: Corredor verde, difusión

Proyecto Corredor Verde de la Dirección de Turismo impulsa la profesionalización de los circuitos rurales

Estos aprendizajes permitan fortalecer las capacidades de quienes reciben visitantes en el territorio y avanzar hacia experiencias rurales cada vez más organizadas, atractivas y de calidad.

En el marco del proyecto de cooperación Corredor Verde que llevan adelante las intendencias de Paysandú, Río Negro y Colonia, la Dirección de Turismo de la Intendencia de Paysandú desarrolló ayer miércoles 9 de setiembre una nueva instancia de capacitación destinada a fortalecer la anfitrionía y mejorar la calidad de las experiencias turísticas en el medio rural.

La actividad se desarrolló mediante una experiencia vivencial de capacitación, recorriendo parte del corredor turístico de la ruta 90, vinculado al Camino a Tiatucurá, con la participación de emprendedoras locales, operadores turísticos, agencias de viaje y referentes institucionales.

La propuesta estuvo a cargo de la licenciada Andrea Lalinde, consultora responsable del proceso de capacitación y acompañamiento. A diferencia de un taller tradicional, la metodología consiste en aprender a partir de la propia experiencia. En efecto, durante el recorrido, las emprendedoras locales asumieron alternativamente el rol de turistas y de anfitrionas.

En cada una de las localidades visitadas, las referentes del lugar tuvieron el desafío de recibir al grupo y presentar su territorio, su historia, sus emprendimientos y sus servicios como lo harían ante un visitante real. De esta manera, fue posible poner en práctica las diferentes etapas que forman parte de una experiencia turística y analizar directamente sus fortalezas y oportunidades de mejora.

A partir de estas instancias, la consultora realizará una devolución y un proceso de acompañamiento a las emprendedoras, trabajando aspectos como la calidad de la recepción, la comunicación y postura frente al visitante, la construcción de los relatos locales, las herramientas de apoyo para los recorridos guiados y diferentes elementos relacionados con los servicios gastronómicos y de alojamiento.

El objetivo es que estos aprendizajes permitan fortalecer las capacidades de quienes reciben visitantes en el territorio y avanzar hacia experiencias rurales cada vez más organizadas, atractivas y de calidad.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del proyecto Corredor Verde, orientada a consolidar los circuitos turísticos rurales existentes y generar nuevas propuestas que permitan conectar territorios y desarrollar circuitos interdepartamentales, poniendo en valor la identidad, las comunidades y los emprendimientos del medio rural.

Posada Alquimia de Guichón.

Posada Alquimia de Guichón.

Foto: Corredor verde, difusión

Participaron en la jornada el equipo de la Dirección de Turismo de Paysandú, referentes territoriales del Ministerio de Turismo, agencias de viaje del interior del departamento, operadores turísticos de la zona de Guichón y emprendedoras locales. La experiencia continuará con nuevas instancias de trabajo y acompañamiento, buscando que las propias comunidades sean protagonistas de la construcción y mejora de la oferta turística de sus territorios.

Para Diego Torres, director de Turismo de Paysandú, “las capacitaciones vivenciales representan una herramienta clave para fortalecer los emprendimientos turísticos rurales y generar aprendizajes que realmente se traduzcan en mejoras concretas”.

“Nosotros somos muy hinchas, muy fans de este tipo de modalidad de capacitación”, apuntó el jerarca, quien además destacó que el proyecto permitió incorporar una dinámica diferente a la de los tradicionales talleres dictados en territorio.

Según afirmó a la diaria, “muchas veces los proyectos destinados al medio rural plantean instancias de capacitación que consisten en cursos o talleres brindados por profesionales del área metropolitana”. Sin embargo, cuestionó cuánto impacto real tienen esas propuestas cuando no existe una instancia práctica posterior.

Torres reivindicó la capacitación vivencial: “Ver cómo otros lo hacen, hacerlo y que te corrijan en el momento”. A esto se suman, explicó, una devolución y un acompañamiento posterior que permiten consolidar lo aprendido. La metodología también genera un componente de intercambio entre las propias emprendedoras. “Genera eso de confraternidad, de compartir, de ver lo que yo hago mal, ver cómo lo hace mi igual”, destacó.

Para el director de Turismo, justamente allí radica buena parte del valor de estas experiencias. “Nosotros creemos que es una modalidad de las que más mueven la aguja”, afirmó. La propuesta consiste en brindar el servicio y, al mismo tiempo, contar con un acompañamiento que permita identificar cómo mejorarlo, siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio y emprendimiento.

Torres puso como ejemplo el trabajo realizado junto con Andrea Galinde, docente llegada desde Montevideo. “Una cosa es darle en un salón de clases diciéndole a usted, Nibia, tiene que tener platos blancos y los cubiertos así, y después vive la experiencia”, comentó.

La diferencia está en que la capacitación se desarrolla en el propio contexto en el que se presta el servicio. La docente se involucra con la experiencia, conoce el territorio y puede contextualizar las situaciones que aparecen en la práctica.

Incluso, la experiencia permitió que la propia capacitadora descubriera el atractivo del producto turístico. “Ella no conocía el Camino a Tiatucura y amó el producto como tal”, contó Torres.

En ese sentido, el director subrayó que lo que finalmente se ofrece al visitante no es solamente un servicio puntual, sino una experiencia construida a partir del territorio y de las personas que lo habitan. “El producto, lo que se termina vendiendo, es la experiencia y la interacción con esas mujeres que viven en pueblos”, sostuvo.

La autenticidad como atractivo turístico

Torres también destacó un aspecto cada vez más relevante dentro del turismo rural: la búsqueda de experiencias auténticas. “Es curioso eso del turismo, que uno termina buscando autenticidad, hacer cosas auténticas”, reflexionó.

En pequeñas localidades, esa autenticidad está vinculada directamente con las historias de quienes reciben a los visitantes y con su forma cotidiana de vivir. “¿Cómo vive una mujer rural en un pueblo de 100 habitantes?”, ejemplificó. Y esa curiosidad, aseguró, muchas veces termina siendo más importante para el visitante que los propios atractivos del lugar. “Terminan preguntando los turistas más de la vida personal de la emprendedora que les da de comer que del pueblo en sí”, señaló.

La capacitación vivencial no solo busca mejorar la calidad de los servicios turísticos, sino también fortalecer aquello que constituye uno de los principales diferenciales del turismo rural: el encuentro entre personas, el territorio y las historias que lo hacen único.