Hace un par de semanas la Intendencia de Montevideo (IM) presentó a las empresas de transporte urbano de pasajeros el borrador de un documento con propuestas para paliar las consecuencias generadas por el nuevo coronavirus. En el documento, al que pudo acceder la diaria, la IM propone que circulen coches más grandes, que todos los ómnibus tengan la misma imagen e incorporar tecnología para el pago del boleto, pero el punto más importante de la propuesta es el cambio en la forma de remuneración a las empresas.

En los antecedentes la IM señala que la baja en la venta de boletos verificada y proyectada para este año es la más grande desde que se llevan estadísticas sobre la actividad del sistema, y por esto la IM dice que “generará mecanismos excepcionales para brindar apoyo económico al sistema de modo de asegurar la continuidad en la prestación del servicio”, para lo que “será necesario dejar planteados algunos lineamientos generales de trabajo acordados entre el regulador y las empresas operadoras”.

En la actualidad las empresas ganan dinero por la cantidad de boletos vendidos, lo que “ha generado un sentimiento muy fuerte de ‘propiedad’ de las líneas de cada empresa y de los ingresos asociados”, pero, según el texto, con la incorporación del boleto de una y dos horas esto está cambiando, porque una empresa puede dar su servicio a un pasajero que pagó el boleto en otra y deben repartir el ingreso. Esto “genera rigideces al interior del sistema, ya que cuando se redireccionan recursos (ómnibus) de un corredor a otro o de una línea a otra, y ello afecta de algún modo los ingresos de la empresa, esta entiende que se están afectando los ingresos de su ‘propiedad’”. Este sistema lo que genera es competencia entre empresas e incluso entre líneas, “dificulta la extensión del servicio a zonas alejadas o de baja densidad poblacional”, y “genera la existencia de líneas rentables y no rentables, con una asignación de recursos que puede ser óptima desde el punto de vista del operador, pero no necesariamente lo es desde una perspectiva de derechos para los ciudadanos”, dice el texto.

“En reemplazo del actual esquema de remuneración a las empresas operadores, se implementará otro basado en la disponibilidad de flota (en horas de trabajo y/o kilómetros recorridos de acuerdo a un programa de operación aprobado por la IM), sujeto al cumplimiento de indicadores de calidad definidos por IM (frecuencias, horarios, trato al ciudadano, higiene de las unidades, comunicaciones, etc.)”. Si hay acuerdo el nuevo sistema de remuneración empezaría a regir el 1° de enero de 2022.

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Tecnología a bordo

La IM propone que, además de pagar con tarjeta, se pueda abonar el boleto con otros medios, como por ejemplo el celular. A la transformación que supuso la tarjeta STM se impone acompañarla con “un sistema tecnológico de apoyo actualizado, homogéneo y 100% integrado entre todos sus componentes, conformando un Sistema Inteligente de Transporte”. “Se incorporarán elementos que mejorarán la experiencia del usuario y multiplicarán sus opciones de pago al incorporar las nuevas tendencias mundiales en el tema de ticketing (pago con celular, con código QR, con tarjeta de crédito, etc.), con el objetivo de tender a eliminar la emisión de tickets y efectivo a bordo de la unidad”, dice el documento.

Sobre las unidades más grandes, la IM dice que serían necesarias para los trayectos más usados: “Esto, que formaba parte de una agenda relevante y pendiente por parte del sistema de transporte antes de la aparición del covid-19, se torna más relevante aún antes la necesidad de generar mayor distancia física entre los pasajeros”. Hoy los ómnibus de la capital tienen 12 metros, la idea es sumar de 15, 18 o 24 metros de largo. “Si como consecuencia de la adopción de unidades de mayor porte se verificara la existencia de mayores costos de explotación provocados por dicha medida, estos serán remunerados a las empresas operadoras de modo de mantener sus condiciones de equilibrio económico”. En el mismo sentido, puede haber líneas con coches más chicos, de nueve o diez metros.

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Cuestión de imagen

También se plantea que todas las unidades luzcan de la misma manera, para presentar el sistema a los ciudadanos como una unidad. “Hasta ahora las empresas operadoras continúan realizando esfuerzos por destacar su imagen de marca, y han sido precisamente esos esfuerzos, y los recursos dirigidos a ello, los que han marcado en buena parte la imagen del sistema de cara al ciudadano”, lo que tiene sentido si las empresas compiten por los pasajeros, pero dejaría de tenerlo si se cambia la manera de remuneración.

“La centralización y unicidad de la imagen del sistema potenciará al sistema para posicionarse como la alternativa de transporte de la ciudad, sobre todo en cuanto a su competencia con los modos motorizados individuales (autos y motos)”, señala la IM. Cabe recordar que administraciones anteriores ya intentaron incorporar este cambio, pero las empresas se opusieron.

Sistema en cuarentena

Isabelino Cal, presidente de COME, dijo a la diaria que tanto la Dirección de Movilidad como la División de Transporte de la IM se han preocupado por el sistema durante la pandemia y no han priorizado una empresa por sobre otra.

Con relación al documento, dijo que lo están estudiando y que hay partes en las que están de acuerdo y otras en las que no, por lo que esperan futuras reuniones para tomar posición. “Somos cuatro empresas con cuatro realidades diferentes”, subrayó.