En mayo de 2023, el entonces subsecretario de Transporte y Obras Públicas, Juan José Olaizola, confirmó que sobre finales del año Brasil iniciaría las obras para la concreción de la hidrovía de la Laguna Merín, a través del dragado del canal San Gonzalo. El anuncio llegaba para ponerle fecha al acuerdo alcanzado en enero de ese mismo año entre los presidentes Luis Lacalle Pou y Luiz Inácio Lula Da Silva, que también incluía otras obras de interés binacional, como el puente sobre el río Yaguarón.
Un año después, en mayo de 2024, el entonces canciller Omar Paganini notificó que se había abierto la licitación para el dragado de dicho canal. Sin embargo, según reconoció recientemente en la Comisión de Frontera con Brasil de Diputados el director de Asuntos de Frontera de Cancillería, Carlos Amorín, el dragado “sufrió un retardo” debido a las inundaciones que afectaron durante 2024 a todo el estado de Río Grande del Sur.
En su comparecencia ante la comisión, en diciembre del año pasado, Amorín explicó que en ese momento “todo se frenó y fue para atrás”; sin embargo, actualmente Brasil “volvió a aprobar los fondos y anunció que está dispuesto a iniciar, a la brevedad, las tareas de dragado y sondaje” en la zona del canal San Gonzalo. En efecto, sobre el final del 2025, la Superintendencia Regional de Río Grande del Sur reactivó la licitación; el pasado 23 de diciembre se abrió la recepción de propuestas, y los sobres para la adjudicación de las obras se abrirán el próximo 3 de marzo.
En el texto de la licitación, al que accedió la diaria, se detalla que se busca la “contratación de una empresa especializada” para la ejecución de “los servicios de dragado y señalización náutica del canal navegable de la hidrovía Laguna Merín, que comprende el canal navegable de San Gonzalo, el canal de Sangradouro y el canal navegable de Laguna Merín, hasta el canal de acceso al puerto de Santa Vitória do Palmar”, en el sur de Brasil.
En diálogo con la diaria, el presidente de la Comisión Mixta Uruguayo-Brasileña de la Laguna Merín (CLM), Paulo Beck, explicó que Brasil pretende concretar el dragado hasta Santa Vitória do Palmar para instalar en esa ciudad un puerto de carga que permita la conexión con el puerto de Río Grande. El gasto de Brasil, según el jerarca uruguayo, sería de 52 millones de reales (más de 9,5 millones de dólares).
“Esta es una obra que ahora el gobierno de Lula declara prioridad y la incluye dentro del plan de aceleración de crecimiento, que es un plan que tiene Brasil de obras. Eso nos deja esperanzados, porque, teniendo eso, los propios inversores de los posibles puertos tramitan con una posibilidad más certera”, señaló Beck, en referencia a la posible concreción en Uruguay de dos puertos de cargas: uno en el río Cebollatí (límite de Treinta y Tres y Rocha) y otro en el río Tacuarí (en Cerro Largo).
Los nuevos puertos de la zona este
El dragado planificado por el gobierno brasileño permitiría conectar la Laguna Merín y sus afluentes con el puerto de Río Grande, que es el cuarto puerto oceánico del Brasil y el principal del sur del país. En ese sentido, el efecto positivo para la exportación de productos para Uruguay está latente; según Beck, es algo de lo que “hace muchos años que se habla” en la región este del país. Sin embargo, el presidente de la CLM puntualizó que, “si no hay dragado [del canal San Gonzalo], no hay ninguna posibilidad de instalación de ningún puerto en Uruguay”.
En el caso del proyectado puerto en el río Cebollatí, la esperanza sembrada es compartida por casi 1.500 pobladores, dada la proximidad de la eventual obra a la localidad de General Enrique Martínez (La Charqueada). La iniciativa se ubicaría a 11 kilómetros de La Charqueada y a unos ocho kilómetros de la desembocadura en la Laguna Merín.
Por su parte, el puerto previsto para el río Tacuarí se plantea a una distancia de entre dos y tres kilómetros de la desembocadura del río; en este caso, el centro poblado más cercano es el balneario Lago Merín.
Una vez que se haya concretado el dragado en Brasil, Beck dijo que estará el desafío de “mejorar la accesibilidad a los puertos” a nivel terrestre. El representante uruguayo en la CLM dijo que esto tiene que ver con las responsabilidades de las intendencias de Treinta y Tres y de Cerro Largo, ya que las áreas en las que se instalarían los nuevos puertos no se conectan con rutas nacionales. En ese sentido, señaló que el proceso de coordinación entre los inversores privados y los gobiernos departamentales ya está “avanzado”.
Otro aspecto a considerar es que del lado uruguayo también se necesitaría hacer algunos dragados, aunque estos serían “menores”, apuntó Beck. También se debe tener en cuenta las correspondientes habilitaciones del Ministerio de Ambiente y de la Dirección Nacional de Hidrografía del Ministerio de Trabajo y Obras Públicas.
Está previsto que la CLM se reúna entre finales de enero y principios de febrero con las empresas interesadas en estos proyectos para seguir avanzando en los distintos detalles. En el caso del puerto en el río Cebollatí, quien lo encabeza es el empresario Jorge Bird. La iniciativa del río Tacuarí, en tanto, tiene detrás a un consorcio, en el que se destaca la figura del empresario Carlos Foderé.
Los objetivos y los posibles impactos
“Las posibilidades de la instalación de los puertos no conllevan solamente los trabajos que directamente dan, sino también el desarrollo de las inversiones que ya están instaladas, para que puedan mejorar su producción en cantidad y en calidad”, apuntó Beck; y señaló que, en caso de concretarse, esto podría “modificar el costo de producción”, dando lugar a que se “pueda aumentar la inversión”.
Para el puerto proyectado para el río Cebollatí se planifica una inversión de más de 41 millones de dólares. Allí se prevé instalar una terminal granelera y una terminal de contenedores. Según detalló el empresario Bird, la evaluación de factibilidad del proyecto comenzó en 2022. En una rueda de prensa realizada para dar detalles del proyecto, en septiembre de 2024, el intendente olimareño Mario Silvera lo definió como uno de “los anuncios más importantes” de la historia de Treinta y Tres.
En referencia a la potencialidad de la obra, Silvera destacó la preponderancia del sector arrocero en el departamento, si bien también mencionó a otros sectores productivos, como la soja y la madera. El intendente agregó que el puerto supondría unos 120 puestos de trabajo en la etapa de construcción, y alrededor de 80 trabajos directos y 120 indirectos en la etapa operativa.
Foderé, una de las caras visibles del proyecto del puerto en el río Tacuarí, dijo a la diaria que en este momento está a la espera de que el proyecto “efectivamente se concrete y ahí renovaremos las autorizaciones [ambientales], ya que las tuvimos en su momento”, por lo que “ahora es un mero trámite de renovación”. El empresario agregó que, en su caso, no será necesario dragar el río Tacuarí, dado que el proyectado puerto estaría en un lugar donde es “muy profundo”.
Foderé señaló que el denominado proyecto Terminal Tacuarí supera los 30 millones de dólares. A esto se le sumará “otro tanto” a partir de la construcción de una terminal especializada en granos, que se espera ir “haciendo en etapas”, con instalaciones de secado y de prelimpieza, tanto para soja como para arroz. A los granos se espera sumar, como uno de los productos principales, la madera, así como también la importación de fertilizantes.