El director de la encuestadora Factum, Eduardo Bottinelli, presentó, durante la edición central de VTV noticias, las conclusiones de un sondeo que abordó el posicionamiento político de los uruguayos. Con base en una serie de afirmaciones entre las que el encuestado tenía que optar de acuerdo con la que se sintiera identificado, el relevamiento consignó que un total representado por el 28% de los ciudadanos está “desinteresado” (9%) o “descreído” (19%) de la política, mientras que un 15% se posicionó en los extremos: la cifra está compuesta por un 9% en “oficialismo cerrado” y un 6% en “oposición cerrada”, posiciones que apoyan a sus respectivas lealtades partidarias “en cualquier circunstancia”.
Por otro lado, con un 22% de los encuestados que se autoidentificó como “oficialismo abierto”, en el sentido de que vota al gobierno actual pero “reconoce valores en la oposición”, y un 18% que se catalogó a sí mismo como “oposición abierta”, una fracción del 40% permanece en posiciones intermedias. A su vez, la cifra asciende al 53% si también se suma el 13% que se identificó como “dialoguista”, aplicable para quien “no tiene posición partidaria y espera definiciones pragmáticas” y catalogado por el propio Bottinelli como una opción “equidistante”.
“Tenemos una gran foto que nos muestra que cinco de cada diez votantes se sitúan en las posiciones intermedias, no en los extremos. Hay casi tres de cada diez que se sitúan afuera o porque no les interesa o porque sienten descreimiento por la política”, resumió, y agregó que un 15% está en posiciones extremas.
Consultado respecto de si esa porción superior a la mitad de la población es efectivamente la que se disputa en cada elección, Bottinelli respondió que son posiciones “tendientes al diálogo y a escuchar a otra parte”, además de tratarse de posturas “alejadas de lo que es la discusión polarizante, enceguecida, de cruces, de acusaciones y más tipo redes sociales”. “Efectivamente, hay una relación también en el espectro ideológico; es decir, las personas que se sitúan más hacia estas opciones están concentradas entre la centro izquierda y la centro derecha”, acotó el analista.
También presentó un desglose por franjas etarias de las personas que se posicionaron como desinteresadas o descreídas, lo que consignó un panorama relativamente estable: entre los más jóvenes, de 18 a 33, asciende al 31%; pero a partir de ahí oscila entre el 27% y el 29%. Sin embargo, el politólogo explicó que las diferencias aparecen al desagregar los elementos “desinterés” y “descreimiento” entre sí, puesto que, “a medida que aumenta la edad, desciende la cantidad de personas desinteresadas en la política”, al 18% entre jóvenes pero al 6% entre los mayores. Por otro lado, en sentido inverso, “el descreimiento en la política aumenta con la edad” y, en una suerte de escalera que inicia al 13%, el grupo de edad más avanzada alcanza el 21%.
De acuerdo con Bottinelli, las posiciones extremas son las que en general se ven más en medios y redes sociales. Explicó que se trata de la segunda medición con las mismas características que realizó Factum y dijo que ha tenido una “evolución mínima” en términos temporales. En agosto de 2025, las posturas “cerradas” eran del 10%, por lo que ascendieron cinco puntos porcentuales en la nueva encuesta; las posiciones dialoguistas bajaron 2%, ya que eran de 55%; el desinterés junto con el descreimiento bajó un 3%, puesto que estaba al 31%, y la cantidad de encuestados que optaron por no opinar se mantuvo idéntica, en el 4%.
Bottinelli sobre la comparecencia de Negro
Este miércoles, el titular del Ministerio del Interior, Carlos Negro, compareció ante la Comisión Permanente en la Cámara de Senadores y habló sobre las cifras de criminalidad y otros elementos de la agenda vinculada a la seguridad pública, pero la discusión estuvo precedida por el siniestro de tránsito que protagonizó, con la libreta vencida, el 23 de enero.
Para Bottinelli, “hay un tema que tiene que ver con el manejo de la agenda política y mediática” vinculado a que se da prioridad “a eventos particulares sobre la discusión de fondo, que es lo que ha pasado en cada interpelación”. “Todo este tiempo que se ha hablado de la libreta vencida o no… ¿Qué es el plan de seguridad? ¿Cuáles son los objetivos? ¿El tiempo dedicado a esas cuestiones? ¿Qué es lo que se discute de fondo?”, se preguntó.
Para el politólogo, la discusión pasa por “si subieron o bajaron 10% determinados delitos” y no por los elementos “de fondo”, algo que a nivel país “no se está dando en casi ningún tema”. “Nos perdemos permanentemente la discusión política en la anécdota, en ‘quién le dijo qué’ en el Parlamento y no de qué se estaba discutiendo”, cerró.