“El Mercosur traiciona nuestras culturas” y “Mercosur, muerte segura” fueron algunos de los carteles, escritos en francés que sostuvieron este jueves agricultores en París, en rechazo a la firma del acuerdo comercial entre el bloque sudamericano y la Unión Europea (UE), algo que podría suceder la semana que viene.
Este viernes, los 27 países que integran la UE están convocados al Consejo Europeo en Bruselas para votar a favor o en contra del tratado con el bloque compuesto por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. En caso de que el acuerdo no sea bloqueado en dicha instancia, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajaría a Asunción el lunes 12 de enero para estampar la firma; actualmente, Paraguay ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur.
La firma para cerrar el tratado –que crearía una zona libre de comercio de más de 800 millones de habitantes, con importantes reducciones de aranceles– estaba prevista para el 20 de diciembre en Foz de Iguaçu (Brasil), en el marco de una cumbre de jefes de Estado del Mercosur. Sin embargo, debido a la reticencia de varios países europeos – entre ellos, Francia, Hungría, Polonia e Italia – por los eventuales efectos que tendría el acuerdo en sus sectores agrícolas, la firma se postergó.
Este jueves, Francia, Hungría y Polonia, junto con Irlanda, adelantaron que no acompañarán el acuerdo en el Consejo Europeo. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo señalaron a la diaria que están informados “permanentemente” sobre la negociación en curso por medio de la embajada uruguaya en Bruselas; el gobierno uruguayo espera que los países europeos “resuelvan sus diferencias” y les notifiquen que, finalmente, se firmará el acuerdo.
Macron aseguró que “la firma del acuerdo no supone el final de la historia”
En medio de protestas en Alemania, Grecia y España, y horas después de que la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo fueran puntos de concentración de agricultores franceses en contra del acuerdo, el presidente galo, Emmanuel Macron, expresó su postura en su cuenta de X: “Francia está a favor del comercio internacional, pero el acuerdo UE-Mercosur es un acuerdo de otra época, negociado durante demasiado tiempo sobre bases demasiado antiguas”. Para Macron, la necesidad de la diversificación comercial “no justifica exponer a sectores agrícolas sensibles y esenciales” para la soberanía alimentaria.
El mandatario francés señaló que su país formuló tres peticiones, las cuales “han evolucionado en la dirección correcta”. En primer lugar, incorporar “una cláusula de salvaguardia específica”, que consiste en un “freno de emergencia” para las importaciones agrícolas de los países del Mercosur “en caso de desestabilización del mercado en Europa”, que podrá activar si existe una variación de “sólo el 5% de los precios y volúmenes de los productos agrícolas importados, a petición de un solo Estado miembro o de representantes de los sectores”.
El segundo punto negociado por Macron consiste en “medidas de reciprocidad en las condiciones de producción”, las llamadas “medidas espejo”. “Nuestros productores cumplen las normas más ambiciosas del mundo en materia de salud, medioambiente y bienestar animal. Los productos importados deben estar sujetos a las mismas condiciones en materia de plaguicidas, alimentación animal o uso de antibióticos para no competir deslealmente con nuestros agricultores”.
Por último, Macron destacó como un logro que “se refuercen los controles sanitarios en Europa y en las auditorías veterinarias y fitosanitarias en terceros países, con el fin de garantizar que los productores, en particular los del Mercosur, respeten” los estándares europeos.
No obstante, a pesar de estos “avances indiscutibles” en el acuerdo, el presidente de Francia sostuvo que es necesario “constatar el rechazo político unánime del acuerdo, como han demostrado claramente los recientes debates en la Asamblea Nacional y el Senado”. “En ese contexto, Francia votará en contra de la firma del acuerdo. La firma del acuerdo no supone el final de la historia. Seguiré luchando por la plena aplicación concreta de los compromisos obtenidos de la Comisión Europea y por proteger a nuestros agricultores”.
La posición de Italia, nuevamente determinante
En diciembre del año pasado, Francia, Hungría y Polonia consiguieron sumar a Italia para conformar una minoría de bloqueo en la Comisión Europea, que fue determinante para la postergación de la firma del acuerdo.
En su momento, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, dijo que acompañaría el tratado cuando “se incluyan garantías adecuadas de reciprocidad” para el sector agrícola. En ese sentido, la Comisión Europea propuso este martes mejoras en la Política Agraria Común del próximo presupuesto plurianual de la UE, con las que los países miembros recibirán hasta dos tercios del dinero previsto para la política agraria a mitad del próximo período presupuestario (2028-2034). En otras palabras, el campo europeo recibirá con anticipación unos 45 millones de euros. Esta medida se suma a las salvaguardas para el sector agrícola que se aprobaron en diciembre.
La oferta efectuada por la Comisión Europea apunta a un cambio de postura de Italia. En su cuenta de X, Meloni expresó su “satisfacción” por la decisión del cuerpo de modificar, “tal y como solicitaba Italia”, la propuesta del marco financiero de la Política Agraria Común. “Junto con los recursos adicionales asignados el pasado mes de noviembre para satisfacer las peticiones del Parlamento Europeo, esta iniciativa no sólo alcanza el objetivo de confirmar también para el futuro el nivel actual de financiación – tal y como solicitaban los agricultores italianos y europeos –, sino que [además] pone a disposición recursos adicionales”, manifestó, y dijo que “se trata de un paso adelante positivo”.
Italia, entonces, actualmente tiene la llave para finalizar una negociación comenzada hace 26 años atrás. Si bien Meloni aún no se pronunció de manera concluyente sobre el acuerdo, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, dijo este miércoles que el tratado ofrecería “enormes ventajas”, al mismo tiempo que valoró con satisfacción las nuevas medidas propuestas en la Comisión Europea “para apoyar a los agricultores”, según consignó France 24.
“Italia nunca ha cambiado su postura. Siempre hemos apoyado la conclusión de este acuerdo, insistiendo en la necesidad de tener debidamente en cuenta las legítimas preocupaciones del sector agrícola”, expresó Tajani. “El acuerdo UE-Mercosur ofrece enormes ventajas y un potencial considerable”, subrayó.
Una fuente de la UE dijo a la diaria que para bloquear el acuerdo se requiere una minoría calificada que represente al 35% o más de la población del bloque europeo, así como también a la superficie total de la UE. Por lo tanto, si dos países grandes – como Italia y Francia – se alinean, el acuerdo podría volver a bloquearse.
Por el momento, la postura de Francia es respaldada por tres países menores en materia de población y superficie. La fuente de la UE señaló que los restantes países grandes son España y Alemania, que apoyan el acuerdo con el Mercosur.
En ese sentido, no hay dudas de que si Italia se suma a la minoría, el tratado se bloquearía; no obstante, en vista de que la Comisión Europea accedió a los pedidos de Meloni, “es posible que Italia no se sume”, apuntó la fuente, que de todos modos puntualizó que el panorama es incierto, ya que también podría suceder que Francia consiga el apoyo de más países de porte pequeño.
El presidente de España, Pedro Sánchez, expresó este jueves que está cruzando los dedos para que el acuerdo se concrete; afirmó que esto sería un “paso de gigante” para consolidar el vínculo entre la UE y América Latina. “Europa necesita aliados, necesita amigos. Creo que si hay un continente con el que compartimos muchas cosas, no solamente desde el punto de vista español, sino europeo, es precisamente el continente iberoamericano”, manifestó. “Latinoamérica no puede seguir siendo la gran olvidada de Europa”, añadió.