Este jueves, la diaria Radio sumó el análisis del politólogo Adolfo Garcé a las lecturas que circulan tras el primer año de gobierno del presidente Yamandú Orsi y su discurso ante la Asamblea General. “Lo quiero ver como un gesto republicano”, dijo sobre la decisión que tomó el mandatario de apersonarse en el Parlamento, pero también advirtió que “existe un consenso amplio en cuanto a que el gobierno tiene un problema de comunicación y necesitaba una instancia como esta para plantear su agenda y contestar ese mal humor que está circulando por la sociedad uruguaya respecto a ritmos y contenidos”.

“Funcionó” y “aportó mucha información” sobre las labores de la administración, evaluó en primera instancia. “Este gobierno trabaja; otra cuestión es si trabaja al ritmo que la gente espera y necesita; otra cosa es si los contenidos son los que los frentistas esperan”, aseveró.

Puso la lupa, sin embargo, sobre el Orsi “en primera persona”, porque, si bien “es verdad que el presidente precisa afirmarse”, tiene dudas sobre si esa es la manera, ya que “la cultura MPP, que es la cultura tupa, es la cultura del colectivo”. “Cuando los políticos hacen cosas que suenan artificiales, aunque el objetivo tenga sentido, puede no resultar”, dijo.

Otro cuestionamiento fue “no hacerse cargo del malestar”. Garcé reveló que esperaba, en algún momento de la elocución, una mención a la porción de la sociedad disconforme que surge de las últimas encuestas: “No hacerse cargo de eso me dio poco Orsi, porque yo a Orsi lo tengo como un hombre auténtico, un hombre sincero, buena gente y sensible. Era la oportunidad, para mi gusto, de decir ‘nos está costando’”, acotó.

Ayer, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, dijo que los problemas de comunicación en realidad remiten a “problemas de gestión política”. Al respecto, Garcé evaluó una “cierta desconexión entre el gobierno y el Frente Amplio”, porque si se comparan los 63 compromisos asumidos con “las expectativas generadas por el FA durante cinco años”, la zona de intersección “es chiquita”. Así, la gestión es “del MPP” y “tiene poco gusto a Frente Amplio”, sostuvo.

“Creo que esto es el estilo MPP”, indicó sobre características como el “hiperpragmatismo” y el “extremo centrismo”. “Esto es Orsi, que en su momento dijo ‘Oddone’ y lo fue introduciendo lentamente en el mundo frenteamplista. Esto es el estilo MPP; ellos interpretan, si yo interpreto bien, que no recibieron un mandato de cambio radical en la sociedad”, definió. En una cita al secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, entrevistado por el semanario Búsqueda, Garcé aseguró que “este ritmo piano pianissimo, lento lentísimo, y estos contenidos tan poco ambiciosos rechinan con las expectativas generadas durante cinco años y con lo que las bases sociales frentistas –el activismo frenteamplista, el sindicalismo, el mundo universitario en general– hubieran esperado”.

Aunque el gobierno lleva un año, para Garcé “el propio FA generó esa ansiedad” a través de un discurso de tono opositor “durísimo” que generó ansiedad y expectativas “que después no se cumplen”: “Fernando Pereira, que fue una figura clave en reanimar al FA, es la cara más visible de crítica sistemática, dientes apretados, yendo a buscar cada pelota como si fuera la última”, dijo. Partiendo desde la idea de que el FA quizás le deba más a Pereira que a Orsi por su victoria, advirtió que Uruguay es un país de partidos y “deben gobernar los partidos, no los elencos elegidos por quien terminó siendo candidato a la presidencia”.

Piano pianissimo”: el ritmo del gobierno en la lectura de Garcé

En la visión de Garcé, el oficialismo debería haber convocado instancias de diálogo multipartidario en marzo, cuando “el gobierno y el presidente tienen más espalda”. “La convocatoria llegó un poco tarde; todo eso pasó a mediados de año, cuando habían pasado los famosos 100 días. Este gobierno se instaló piano pianissimo”, aseveró.

En la discusión por el ritmo aparecen las variables de que el FA no tiene mayoría parlamentaria y heredó un déficit fiscal mayor que lo que esperaba. Sobre el primer punto, Garcé presentó reparos y dijo que “no resultó tan costoso para el FA construir acuerdos en el Parlamento” por su habilidad negociadora. Sobre el segundo, coincidió e indicó que “condicionó un poco al gobierno el año pasado”.

“La lentitud es más bien un estilo presidencial, es más bien la impronta del presidente, y tiene más que ver con esta interpretación que hace la columna vertebral del gobierno, que es el MPP, de cómo gobernar”, acotó. En los primeros 100 días, relató Garcé, sobre el gobierno se instaló un frame y un marco interpretativo de “gobierno tibio”, siendo que “cuando te cuelgan una etiqueta”, moverla resulta costoso.

Otro “pecado original” fue la promesa de no subir impuestos, porque “un gobierno de izquierda no puede ganar una elección diciendo que no va a subir los impuestos”, y decirlo es “atarte las manos”. “Gabriel Oddone hizo magia. Con las manos atadas, rascó aquí, rascó allá”, afirmó en referencia al impuesto mínimo global y otras revisiones impositivas, pero planteó dudas en torno a si “les alcanza la plata para hacer lo que prometieron”.

La brecha entre logros y encuestas

Tanto el propio Orsi como otros referentes del Ejecutivo dieron cuenta de las cifras en materia fiscal, salarial y laboral, entre otros hitos que se presentaron como logros en la primera etapa de la administración. Al mismo tiempo, una serie de encuestas consignaron una suba en la desaprobación. Consultado al respecto, Garcé opinó que a Uruguay tampoco “le iba mal en 2024” y “le sigue yendo bien en 2025, porque la economía es básicamente sana y la política es básicamente sana”. Sin embargo, evaluó que todavía hay muchas problemáticas y “pocas señales de que el gobierno esté yendo a fondo con esos problemas”.

Como ejemplo, señaló a las personas en situación de calle y dijo que “el presidente mencionó que se está elaborando un plan”. “¿Cuál es el plan? Pasó un año. El gobierno reaccionó tarde con esto. Se murió gente”, reafirmó. Extendió el razonamiento hacia el ámbito educativo y también cuestionó la ausencia de un plan: “El presupuesto no es el esperado por la gente que está vinculada al mundo de la educación, pero ¿cuál es el plan? La transformación educativa parece que no”, y el FA “no tiene muy claro qué hacer con la educación”, sostuvo.

Otros actores políticos

Según una encuesta de Factum, el 59% de los uruguayos considera que ni el gobierno ni la oposición está actuando mejor que la otra parte. “Esta lógica de la oposición sistemática aparentemente les ha funcionado a los partidos para ganar elecciones, pero es muy cansadora y muy desalentadora para una parte importante de la opinión pública”, indicó.

Por otro lado, el Partido Nacional publicó un extenso documento titulado “Construir sin destruir” a modo de balance sobre el primer año. “Es cierto que una parte relevante del actual gobierno ha estado dedicada a desmontar algunas políticas públicas, y es cierto también que ese documento admite que eso es legítimo”, afirmó. Sobre las “reversiones”, dijo que algunas se podrían haber resuelto de otra forma “si el gobierno pasado hubiera generado algunas instancias de diálogo que no generó”. Discrepó, sin embargo, con que el gobierno no tenga un rumbo: “El gobierno tiene un rumbo clarísimo, el de las 63 medidas”. El asunto es si “son lo que los que votaron al FA y, en particular, los frenteamplistas de corazón esperan”, y, en su opinión, la respuesta es “obviamente no”.

Otro eje nodal es el posible retorno político del expresidente nacionalista Luis Lacalle Pou, hasta ahora con contadas apariciones, y Garcé presentó dos preguntas: “Si en el plano discursivo, vinculado con los contenidos, vamos a tener un Lacalle Pou parecido al Álvaro Delgado de la campaña electoral –centrista, moderado, dedicado más a criticar al FA que a proponer un sueño–”, y también duda sobre el binomio “autocrítica sí o autocrítica no”, con relación a si tras su regreso respaldará “cosas indefendibles”.