La oficina de la directora ejecutiva de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva, no tiene ni un cuadro colgado en la pared, porque la ingeniera en Computación Cristina Zubillaga lleva pocas horas en el cargo. El anterior titular de la Agesic, Daniel Mordecki, renunció a mediados de diciembre del año pasado; según él, a pedido de Diego Pastorín, director general de Presidencia de la República, a quien denunció ante el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio (FA) por “prepotencia, avasallamiento, arbitrariedad y faltas a la ética”.

Esta última situación no fue vista con buenos ojos en la oposición. De hecho, el 1° de marzo, cuando el nacionalista Rodrigo Goñi asumió como presidente de la Cámara de Diputados, destacó que “el principal organismo” al que el Estado uruguayo “le encomendó liderar la transformación digital y tecnológica”, en referencia a la Agesic, en ese momento hacía tres meses que estaba sin director. Para Goñi, los parlamentarios deberían haber “armado un escándalo”, porque “si el principal reto que tenemos hoy es el tecnológico”, tanto con sus “posibilidades” como con sus “amenazas”, y el organismo encargado de enfrentar esos retos “está acéfalo, vamos mal”. La situación actual de la Agesic y sus principales líneas estratégicas fue parte de lo que Zubillaga conversó con la diaria.

Agesic estuvo tres meses sin director. ¿Por qué no asumiste antes?

Para explicar eso está bueno contar la estructura de la Agesic. En 2005, [el entonces presidente] Tabaré Vázquez creó la Agesic con un Consejo Directivo Honorario [CDH]. Yo integré el primer consejo, luego concursé y fui funcionaria de la Agesic; o sea, estuve desde el comienzo hasta 2020. Entonces, si uno mira la estructura desde su creación, el que dirige la Agesic es el CDH, que es el que fija las líneas estratégicas y monitorea que el plan de acción de la agencia esté alineado a ellas. El director ejecutivo integra ese consejo, pero en realidad siempre tuvo gobernanza, porque el CDH siguió funcionando y tiene la potestad de firmar expedientes y demás.

¿En este nuevo período de gobierno del FA en qué rol estabas?

Como asesora de Pastorín para la Agesic, para la Agencia Reguladora de Compras Estatales, para la Senaclaft [Secretaria Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo] y para la Secretaría [de Derechos Humanos] del Pasado Reciente. O sea que estuve trabajando con varias cosas.

¿Cuáles serán tus lineamientos como directora de la Agesic?

La agencia ha forjado un prestigio a nivel nacional y regional, y ahora estamos en una etapa de disrupción tecnológica que es un desafío grande, porque son muchos cambios. Entonces, hay muchas oportunidades y desafíos, como el de la inteligencia artificial. Para mí es súper desafiante. A 20 años de la creación [de Agesic] es una etapa nueva, en la que hay que volver a repensar una cantidad de cosas. En ese sentido, el CDH tiene algunas líneas estratégicas sobre las que trabajar.

Un punto importante es la ciudadanía. Hay un proyecto para estos años –prácticamente no ha empezado todavía– que es trabajar con las distintas organizaciones de la sociedad civil, con la academia y con organismos como Inefop, Ceibal o BPS, para ver de qué manera nos preparamos todos para este mundo que ya cambió. Nosotros tenemos que acompañar este proceso, que tiene sus desafíos, como la ciberseguridad, los ciberdelitos y todo lo que ya sabemos; y una serie de oportunidades, que surgen para las personas que utilizan la inteligencia artificial y no para las personas que no logran incorporarse a esa tecnología. Nosotros tenemos mucha fe, porque en la época de la pandemia los uruguayos se acostumbraron muy rápidamente a cambiar sus modalidades. La idea es tratar de empoderar a la ciudadanía para que en todos los ámbitos educativos y laborales se pueda preparar para este cambio, que presenta grandes desafíos en el mercado de trabajo.

En noviembre de 2025 Mordecki había dicho que estaban trabajando en un proyecto de ley para regular el uso de la inteligencia artificial. ¿Esa iniciativa se enmarca en lo que acabas de comentar?

En estos meses, que asumió Goñi como presidente de la Cámara de Diputados y que tenemos a Carolina Cosse presidiendo el Senado, que son dos personas muy involucradas en la tecnología, estuvo yendo y viniendo. Hace poco Goñi dijo que habría que pensar un poco qué es lo que se reglamenta. Entonces, la parte de qué reglamentar o no es algo que tenemos que trabajar fuertemente con el Poder Legislativo, en forma muy participativa, y ver de qué manera se reglamenta, porque ya vemos que los países van para adelante y para atrás con la reglamentación. En particular, importan mucho las infancias y adolescencias.

¿Pero en la Agesic no estaban trabajando en un proyecto concreto? ¿En qué quedó?

Quedó en que el devenir de los meses hace que acompañemos al Parlamento en su postura de pensarlo más, de tener una pausa, de no apresurarlo. Pero se sigue investigando y analizando, viendo qué hacen otros países, porque la experiencia internacional dice que a veces nos apuramos a reglamentar algo y la tecnología va tan rápido que queda obsoleto rápidamente. Hay que ser cuidadoso con la parte reglamentaria. Por suerte, tenemos un Parlamento que está muy bien preparado para eso.

Goñi hace énfasis en regular el uso de celulares por parte de los menores de edad. ¿Por qué lado pensás que se debe ir en ese sentido?

Hay que discutir esas cosas, porque he oído voces a favor y en contra de regular el uso de celulares o de redes sociales en los niños. Pero asumí hace cinco minutos… Si me preguntás, la postura actual de la Agesic es trabajar estos temas en forma participativa, que no es fácil.

Hay algunas visiones apocalípticas sobre la inteligencia artificial, que va a eliminar ya no puestos de trabajo, sino oficios en sí. ¿Qué opinás?

Luces y sombras. Hasta ahora, nadie del ámbito de la tecnología –y hay muchos ejemplos– ha sido un buen predictor de lo que va a pasar. Incluso, en este tiempo, la gente que trabajaba en empresas como OpenAI no ha logrado predecir lo que iba a pasar al año siguiente. No puedo saber lo que va a pasar. Lo que podemos hacer es trabajar fuertemente para que nos pase lo mejor de lo que pueda pasar, pero no puedo predecir el futuro.

Como asesora de la Agesic en 2025, ¿supiste de las idas y vueltas que hubo entre Mordecki y Pastorín?

Siempre tuve un trato cordial con Mordecki; no tuve nada que ver con lo que pudo haber pasado.

¿Pero sabés cuáles eran las diferencias en cuanto al enfoque de la gestión?

No sé, hay que preguntarles a los actores directamente involucrados.

¿Hablaste con el presidente Yamandú Orsi?

No, el presidente no me citó. Tuve una reunión con el CDH, en la que vimos las líneas estratégicas.

¿Qué otras líneas estratégicas hay?

Mencioné la ciudadanía, inteligencia artificial, gestión de datos, y después hablamos de la infraestructura digital del Estado. Debemos tener un mejor uso de los recursos. Tenemos un convenio que está en firma con Antel, para llevar los data centers hacia Antel y trabajar en forma muy global la infraestructura de ciberseguridad. Después tenemos algunos proyectos que son especiales, sumamente alineados a las prioridades del gobierno.

¿Por ejemplo?

Estamos trabajando en un proyecto de infancia y adolescencia con el Mides, el BPS y [el Ministerio de] Salud Pública. Tenemos una línea que es Salud.uy, dentro de Agesic, que es toda la gestión de los datos de salud y la historia clínica nacional. En infancia y adolescencia hay mucho para hacer con los datos que tenemos, como lograr que las infancias reciban lo antes posible las prestaciones a las que tienen derecho. Eso es parte del trabajo de coordinación. Y hay otro proyecto que tiene que ver con la cédula de identidad, para llevar la cédula en el celular; estamos empezando a trabajar en ese proyecto.

El anterior director de la Agesic había comentado que estaban preocupados por el aumento de las estafas digitales. ¿Cómo se va a encarar ese tema?

Hay un trabajo muy intenso con el Ministerio del Interior, y es parte de empoderar a la ciudadanía. O sea, ayudar a difundir cuáles son los mecanismos por los que se cometen las ciberestafas, que es mucho más de ingeniería social que de tecnología, pero es parte de lo que nos parece muy importante trabajar.

El diputado Goñi criticó la falta de recursos asignados a la Agesic en el presupuesto.

Sí, los recursos del Estado son limitados. Agesic sufre eso, pero pensamos que hay espacio para hacer cosas, priorizando los proyectos estratégicos, alineados con los pilares que comenté.

Entonces, el presupuesto es exiguo.

Sí, con cualquiera que hables te va a decir que el presupuesto de este período es muy exiguo, pero se van a poder hacer cosas. Cuando se creó la Agesic teníamos un presupuesto magrísimo y, sin embargo, logramos hacer cosas.

Pero en 2005 no existían las redes sociales ni los smartphones, por ejemplo.

No, claro, el mundo ha cambiado, pero tenemos que vivir con lo que nos tocó.

¿No sería mejor para la Agesic que hubiera más recursos?

Siempre es mejor, pero la verdad es que todavía no tengo el panorama bien claro. Creo que ningún organismo recibió los recursos que pidió, porque hay una restricción muy grande, pero tengo confianza en que se van a poder hacer muchas cosas. O sea, necesitás plata, obviamente, y, no lo voy a negar, es mi preocupación, pero también hay cosas que se pueden hacer con mucha creatividad o coordinación con todos los organismos.

Este viernes, el semanario Brecha publicó que Mordecki, en la denuncia que presentó ante el Tribunal de Conducta Política del FA, incluyó “un presunto conflicto de interés” de tu parte, porque mientras trabajabas como asesora en la Torre Ejecutiva promoviste “activamente” a la empresa Domus Global dentro de la Agesic, al mismo tiempo que eras “signataria” de un convenio entre esa firma y GovTech.uy, una fundación que integrás.

GovTech es una fundación sin fines de lucro que no tuvo ni tiene ningún tipo de acuerdo, convenio o relación con ningún organismo público. No existe ningún conflicto de interés. [Mordecki] habla de que lo invité a un evento, que estaba programado desde hacía mucho tiempo, y lo invité porque mi charla era sobre el impacto de la inteligencia artificial. Fue y participó activamente en el evento, Daniel no es de callarse.

¿Y qué pasó con Domus Global?

Integraba ese evento como organización privada que no tiene ninguna relación con el Estado. Estoy muy tranquila en ese sentido, no existe conflicto de interés.