Para el presidente de la República, Yamandú Orsi, la relación de Uruguay con Argentina es “jugar de memoria”. “Recuerdo que cuando asumimos me preguntaban cómo iba a ser nuestra relación con [Javier] Milei, y una de las cosas que estaban pasando es que se había concretado el dragado [del puerto] famoso que nos tenía trancado, y el gobierno argentino dijo ‘vamo’ arriba, no hay problema’”, apuntó el mandatario este jueves en diálogo con el periodista argentino Eduardo Feinmann en Radio Mitre.

Orsi destacó la relación entre el canciller uruguayo Mario Lubetkin y su expar argentino Gerardo Werthein, a quien ya conocían “porque viene muy seguido a Uruguay”. Según señaló, lo mismo sucede con el actual canciller, Pablo Quirno, con quien “la relación siguió tan fluida como antes, e incluso por su relación con el ministro de Economía [Gabriel Oddone], que se conocían de años”.

“Yo hablo con mi canciller más de una vez y digo ‘tendríamos que hablar esto con Argentina’; son diez minutos, una llamada, y los mecanismos se activan todos”, apuntó, y señaló que no es algo que lo sorprenda “porque no debería serlo”, y dijo que “no ha habido dificultad a la hora del diálogo”.

En ese sentido, puso como ejemplo las “dificultades” en cuanto a la planta de hidrógeno verde que se quiere instalar en Paysandú, ya que “genera preocupación del lado de Colón”. “Ahí el diálogo es permanente, me reuní con el gobernador [de Entre Ríos, Rogelio Frigerio]. Mi canciller Lubetkin habla muy seguido con Pablo Quirno. A veces tiene más que ver la relación personal que definiciones escritas en un papel”, expresó.

Otro de los escenarios que Orsi analizó para describir la relación con Argentina es el Mercosur, ya que, “a pesar de las diferencias de los líderes de los países, los estilos de gobierno, las orientaciones de cada uno de los gobiernos”, “es el momento en que el Mercosur puso cuarta y arrancó hacia lo que nos habíamos propuesto”: “Aflojemos un poco las obligaciones o flexibilicemos un poco las condiciones y vayamos por la Unión Europea, por el EFTA, por países asiáticos, y camina con piloto automático casi”. “No recuerdo nunca un Mercosur tan unánime en el camino de seguir buscando mercados y coordinando estrategias”, afirmó.