Esta semana se presentó el documento que condensa los resultados del Diálogo Social. Jimena Pardo, presidenta del Banco de Previsión Social (BPS) y exintegrante de la comisión de expertos que discutió la reforma previsional en 2023, dijo a Panorama informativo de la diaria Radio que en la instancia se optó por tratar “temas de interés general”.
Sin embargo, asociado a los recursos y el financiamiento, señaló que en la propia Comisión Sectorial de Protección y Seguridad Social que funciona bajo la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la República (OPP) “sí se estudian temas de algunos colectivos particulares” y “no está descartado que eventualmente se vaya por alguna reforma de otra paraestatal o de alguna de las otras cajas”.
Aunque no aportó detalles, adelantó que “hay muchos temas en agenda” y subrayó que el ámbito funcionará durante todo el período. “Es una de las opciones”, respondió al ser consultada por eventuales cambios a la caja militar. La elección de “no contaminar” el Diálogo Social con discusiones particulares responde a que “si tienen situaciones puntuales que hay que atender”, lo óptimo era “no meterlo en la discusión general”.
Según Pardo, el gobierno eligió el Diálogo Social entre las formas que existen para generar una reforma, y “los caminos son diferentes” ya que, con diversidad de actores, “lo que uno recoge son voluntades” y “el sentir de hacia dónde hay que ir”, pero “no es como un ámbito de expertos ni donde uno hace estudios”. La idea es validar el proceso que se transitó y los elementos que aportaron las organizaciones participantes, mientras que ahora comienza una etapa en la que el Ejecutivo “no toma un compromiso de implementar todo”, sino que deberá “evaluarlo en términos de prioridades, recursos y oportunidad”.
Asignaciones: BPS no está “en condiciones de hablar de montos” pero trabaja en aumentarlas “significativamente” y en la “simplificación del trámite”
El gobierno incluirá los cambios propuestos para la protección a la infancia en la próxima Rendición de Cuentas. Señaló que las distintas asignaciones –hoy dispersas, pero que se propuso centralizar– alcanzan “al 55% de los niños” y, aunque “parece que es algo que está lejos”, atiende a “la mitad de los niños de Uruguay”. La idea es unificar, potenciar los montos y que “sirva de sostén a un mejor desarrollo de la infancia” junto con la extensión del tiempo de enseñanza y otros “programas puntuales como el Más Barrio”. “En todo caso, el tema de la condicionalidad es instrumental, no es el centro. El centro de la cuestión es que vamos a mejorar estos beneficios y qué otra batería de medidas va a acompañar”, sostuvo.
Subrayó que “no se trata solo de un tema de derechos” y, aunque el fenómeno se piensa en “términos estáticos”, también se conecta con el pago de jubilaciones futuras: “Si de estos gurises, que son el 55%, hay 28% que están bajo la línea de pobreza monetaria, tenemos un problema de desarrollo económico en el futuro”. Puntualizó que también tiene un impacto directo en el crecimiento económico, ya que hay “menos gente en edad de trabajar” y, para abastecer las demandas asociadas al envejecimiento, esa población requiere potenciación para aumentar su productividad.
En suma, dado el compromiso del gobierno, el BPS no está “en condiciones de hablar de montos” pero trabaja en “aumentarlos significativamente” y en la “simplificación del trámite”, anunció. Otros temas “arriba de la mesa” que se abordarán después de la infancia y la edad de retiro son “potenciar un poco más las licencias paternales” y “el símil al seguro de desempleo para trabajadores independientes”, para los cuales “la idea sería hacer algo que cubra por lo menos tres meses” y que podría funcionar como “un estímulo para que la persona esté al día, aportando y en blanco”.
Jubilaciones: el sistema actual no atiende contingencias como el “impacto del cambio tecnológico”
Otra propuesta es habilitar una causal de retiro anticipado general a los 60 años. Pardo dijo que, por la ley actual, impactaría después de 2032.
“Hay un problema, en el diseño actual, que tiene que ver con que casi todo el mundo va a los 65 [años como edad de retiro] cuando se pasa este plazo de 2032”, mientras que “hay algunas causales, en particular los puestos de trabajo en la construcción y rurales, que pueden mantener los 60”, señaló. Ese diseño, sin embargo, no atiende el problema que va a haber “en el futuro por el impacto del cambio tecnológico en el mercado de trabajo”: los que podrían quedar sin empleo cerca de la edad límite son aquellos que cumplen “tareas rutinizables”, aunque se desconoce en qué rubros.
El nuevo diseño habilita la jubilación a los 60 años, pero se va a “cuidar un poco más” el monto que percibirá el tercio de los trabajadores que reciben “sueldos relativamente más bajos”, que se irían “en la misma situación o incluso alguna vez mejor” respecto de la ley anterior. Es posible porque “las jubilaciones de este grupo tienen un componente, aparte de la jubilación en sí misma”, representado por “un subsidio que la ley explicitó y se llamó ‘suplemento solidario’”. “Se calculó el equivalente de eso a los 60 y nos da montos muy parecidos a lo que era la ley anterior o incluso, en algunos casos, un poquito superiores”, sostuvo.
Otra contingencia que el modelo tampoco lograba atender era que, según un estudio que se manejó en la comisión de expertos, en los países donde subió la edad, “de cada 100 trabajadores, había 50 que seguían trabajando y los otros 50 pasaban a desempleo, incapacidad o subsidio por enfermedad”. Frente a esas situaciones, el nuevo diseño permite que, de optar por seguir trabajando, “si me quedo sin trabajo no me quedo sin ingresos”.
Cambios a las AFAP: “No hay hoy un diseño concreto”
“Lo que se tomó es un compromiso de que vamos a estudiar [modificaciones] en el sentido de esta orientación. No hay hoy un diseño concreto”, advirtió Pardo sobre eventuales cambios en el rol de las administradoras de fondos de ahorro previsional (AFAP). Señaló que lo que existe son “espacios de ganar eficiencia”: “¿Esto implicaría algo que tenga que ver con sacar el sistema, violar los resultados del plebiscito? De ninguna manera. ¿Hay más detalles sobre el diseño? No. Lo que hay es esta orientación general que, vale aclarar, es por donde va el mundo”, dijo.
También dijo que no existe “una intención de eventualmente ya tener una ley”, puesto que existen “otras prioridades” que efectivamente están “trabajadas y aterrizadas”. El resto resulta en orientaciones, muchas de las cuales “no van a estar probablemente para este período de gobierno, aunque se avance en su estudio”.
“La plata sigue donde está hoy: en custodia en el Banco Central del Uruguay con las AFAP invirtiéndola. De lo que estamos hablando es del cómputo contable –esa inversión que hace una AFAP en la cuenta individual de la persona– y de quién hace ese cómputo contable. Lo hace otra entidad, centralizada, ahorrando algunos costos”, explicó.
No “duplica las jubilaciones”, pero “es una posible ganancia de eficiencia, porque ahorrás costos”. La idea de fondo es que, en función de que las AFAP son las que afilian, las personas monitorean permanentemente las comisiones y por eso bajan para atraer clientes, pero eso hoy en día “no ocurre”.