La tensión por los dichos de Sergio Botana sobre el Frente Amplio (FA) y su presunta vinculación con el narcotráfico, una comisión “picada” por los cuestionamientos hacia la actuación de Andrés Ojeda como abogado y el pedido de desafuero de la senadora Lilián Abracinskas por su comentario sobre el legislador Javier García y un supuesto enriquecimiento como ministro, son algunos ejemplos de enfrentamientos directos entre actores políticos en los pocos meses que van de 2026. Estas situaciones tuvieron lugar en el seno del Parlamento sin que haya mediado, en ninguno de los casos, temas de interés directo de la ciudadanía.

Si bien se reconoce que esta suerte de “conflicto político permanente” no es responsabilidad exclusiva del Partido Nacional (PN), lo que está sucediendo preocupa puntualmente a algunos dirigentes nacionalistas. La semana pasada el semanario Búsqueda informó que el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, y su agrupación D Centro, llevaría su visión al respecto a la Comisión de Asuntos Políticos de su partido. Sin embargo, esta preocupación del jefe del gobierno sanducero ha ido más allá y se ha transformado en una agenda común con históricos dirigentes del interior del país.

Los intendentes del diálogo

Según supo la diaria, hace 15 días Olivera convocó a una reunión en la que participaron “un grupo importante de exintendentes” nacionalistas. Si bien la conflictividad política no fue el único tema, ocupó el centro de la agenda del encuentro. Al ser consultado por la diaria, el exintendente de Durazno, Carmelo Vidalín, comentó, sin dar detalles de quiénes fueron los otros participantes, que sí estuvo en el encuentro.

Más allá de ese anecdótico encuentro, Vidalín remarcó que “hay algunos actores políticos mucho más importantes dentro del Partido Nacional” y con “cargos de muchísima preponderancia”, que también están con el espíritu de “discrepar” y buscar “volver al gobierno”, pero “con otro estilo, que se haga sin agravios y en la búsqueda de conciliación”.

“En los últimos tiempos he visto que en más de una oportunidad le pegan a mi colega Nicolás Olivera, diciéndole este se va para el Frente [Amplio], como también en algún momento lo hicieron conmigo cuando salí a discrepar con los términos que usaban para con nuestro presidente, pero nosotros los intendentes lo que pretendemos es tratar de transmitir cuál es el pensamiento de la gente del interior”, aseguró Vidalín. Agregó que esto se necesita “con más razón” en un partido como el nacionalista, que “es a partir del interior del país donde se fortalece”.

“Esa vena revolucionaria de [Aparicio] Saravia debería ser para enfrentarse a los de afuera, pero con respeto, y está bien que adentro la utilicemos marcando diferencias de sectores, sin agravios”, resumió su visión el dirigente blanco. Más allá de lo específico del partido, dejó claro que le preocupa el clima de confrontación política “a nivel general”. “Uruguay no lo construye ni la izquierda, ni la denominada coalición de gobierno, sino que lo tenemos que construir entre todos, sin contagiarnos de estilos políticos que se pueden estar dando en lugares cercanos”, reforzó.

Por último, puntualizó que “lamentablemente con este estilo de confrontación dañina, que hace que sea muy difícil poner una marcha atrás para pedir disculpas, crecen aquellos actores ajenos al sistema político”. Aseguró que esos procesos son posibles porque “la gente no personaliza, sino que generaliza” entre los políticos.

La otra corriente: “No me van a imponer el colaboracionismo”

El exintendente de Durazno había declarado horas antes de dialogar con la diaria, en una rueda de prensa difundida por el noticiero Info Capital de TV Ciudad, que era senador suplente de José Luis Falero y había recibido “invitaciones” para asumir por Graciela Bianchi y Martín Lema, y en ninguno de los casos había tenido “interés en hacerlo” porque el “estilo de política” que tiene hoy por hoy el Senado no es el que practica.

La senadora Bianchi, señalada en ocasiones por el oficialismo como una de las legisladoras que promueven este clima de confrontación permanente, desestimó el hecho de que esa sea la realidad que se vive en el Senado. Sin embargo, sí reconoció en diálogo con la diaria que “hay una corriente” dentro de su partido que considera que se debe “colaborar con el gobierno”. En ese sentido, dejó claro que ella lo ha hecho en temas sensibles, como el presupuesto quinquenal o la reforma de la Caja de Profesionales.

Sin embargo, Bianchi remarcó que “en determinadas circunstancias” si no plantea el enfrentamiento, se ve obligada a responder. Subrayó que no puede “dejar pasar”, por ejemplo, cuando sale el presidente del FA, Fernando Pereira, con “disparates”. “La gente quiere que los representemos en la forma que cada uno piensa, tengo una corriente de opinión que me sigue, por la calle la gente me para y me dice ‘no afloje, a esta gente hay que sacarla’”, aseguró la legisladora.

“Tiene que quedar claro que no somos lo mismo, eso no significa pelearse a nivel personal”, enfatizó en la misma línea la dirigente. “No me van a imponer de ninguna manera el colaboracionismo porque dicen que la gente no quiere que nos peleemos, eso me parece de un reduccionismo infantil”, profundizó Bianchi sobre los planteos que vienen de su partido.

“Que la Coalición Republicana y el Partido Nacional se nutran de las distintas corrientes me parece perfecto, es la postura de Luis [Lacalle Pou] de abrirle las puertas a los diferentes, pero de ahí a que nos descalifiquen a los que somos más opositores…”, sugirió.