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Política Parlamento
Rodrigo Goñi. (archivo, febrero de 2026) · Foto: Inés Guimaraens

Rodrigo Goñi. (archivo, febrero de 2026)

Foto: Inés Guimaraens

Rodrigo Goñi: “Lamentablemente, algunos legisladores abortaron la venida del papa al Parlamento”

Ante la negativa de varios integrantes del oficialismo a que León XIV sea recibido por la Asamblea General, diputado blanco desistió del pedido: “Una oportunidad única que la torpedearon algunos”.

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La carta que 20 legisladores de cinco partidos (todos los que tienen representación parlamentaria menos Identidad Soberana) le enviaron a la vicepresidenta Carolina Cosse, impulsados por el representante nacionalista Rodrigo Goñi, para que la Asamblea General reciba al papa León XIV en noviembre, cuando el líder religioso visite Uruguay, le hizo ruido a varios legisladores de oficialismo. A tal punto que, hace pocos días, el diputado del Frente Amplio (FA) Fernando Amado sostuvo que hará todo lo que esté a su alcance “para evitar que en la casa de la democracia uruguaya se viole la laicidad”.

A su vez, por estas horas, legisladores del FA hicieron circular una carta para firmar y enviar a Cosse, a la que pudo acceder la diaria, en la que expresan su “preocupación por la eventual realización de una Asamblea General para recibir al jefe de la Iglesia Católica, León XIV”.

Subrayan que “Uruguay separa al Estado y a sus instituciones de la Iglesia Católica y de toda otra confesión religiosa hace más de 100 años”, y la “secularización de Uruguay ha sido vanguardia en el mundo, garantizando la plena libertad de cultos, creencias y convicciones filosóficas”.

“Nuestra cultura batllista y una profunda tradición laica, fortalecida por más de un siglo de educación pública, han construido un país de convivencia democrática, respeto y diversidad. La laicidad no excluye religiones: las protege a todas por igual”, señalaron. Precisamente por eso, entienden “que las instituciones de la República no deben identificarse ni privilegiar a ningún credo en particular”.

“Existen diversos ámbitos apropiados para recibir al jefe del Estado Vaticano, que es indisociablemente la máxima autoridad de la Iglesia Católica, y en tanto un líder religioso. Legisladores, gobernantes y ciudadanos, sean católicos, de otras religiones o sin creencias, podrían concurrir con libertad a saludarlo a donde se realicen actividades durante su presencia en el país”, agregaron.

Por último, en la carta señalaron que el Palacio Legislativo y la Asamblea General representan a toda la ciudadanía, y “son símbolos importantes de nuestra tradición democrática y de un Estado laico, que no profesa religión alguna y que garantiza la libertad de conciencia y de culto de todas las personas”.

“En virtud de lo expuesto, solicitamos se tenga en cuenta esta visión sobre nuestra historia y Estado secular a la hora de la toma de decisiones que involucran la institucionalidad parlamentaria”, finaliza la carta.

Goñi: “Impidieron el clima propicio”

Esta negativa le llegó a Goñi, que en diálogo con la diaria señaló que “lamentablemente, voces en contra abortaron la venida del papa al Parlamento”, porque, a pesar de sus intentos, “no se generó la invitación” de parte de la Asamblea General ni el “clima propicio” para eso. Aclaró que no tuvo conocimiento de la carta que estaba circulando entre legisladores del oficialismo, pero no le extraña porque “todos” le dijeron “que estaban en contra” de la visita, e incluso tuvo un debate público con Amado por el tema.

Goñi subrayó que las voces contrarias “impidieron el clima propicio” al punto de que desde la Asamblea General nunca se generó una invitación ni un movimiento, y Cosse nunca les contestó la solicitud, por lo tanto, “su falta de respuesta es una respuesta”.

El diputado blanco creía que era una oportunidad “para el Parlamento”, ya que “hacia adentro y hacia afuera hubiera sido un símbolo y una experiencia espectacular” que el papa lo visite. Porque es “el único líder global que hay hoy, indiscutido, de la democracia”, ya que “nadie habla de democracia como él” y también “habla de la paz, de la justicia social y de la libertad”. Por último, Goñi insistió con que era “una oportunidad única que la torpedearon algunos”, y remarcó: “Lamentablemente, algunos legisladores abortaron la venida del papa al Parlamento”.