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Política Sociedad
Movilización de ambientalistas contra la represa de Casupá en la Torre Ejecutiva, el 5 de agosto. · Foto: Ernesto Ryan

Movilización de ambientalistas contra la represa de Casupá en la Torre Ejecutiva, el 5 de agosto.

Foto: Ernesto Ryan

Vecinos y productores rurales de Casupá se movilizaron contra la construcción de la represa y pidieron ser recibidos por Orsi

En una carta dirigida al presidente de la República, solicitaron que Orsi “pueda considerar personalmente” la situación de los manifestantes “antes de que se adopte una decisión definitiva” sobre la obra.

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Desde el Rosedal del Prado llegó a la plaza Independencia una caravana de aproximadamente 30 vehículos, encabezada por un tractor azul que manejaba el presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, y que, al frenar, estacionó en el único lugar libre frente a la Torre Ejecutiva. Los autos y camionetas –en su mayoría del tipo 4x4– tenían banderas de Uruguay en las ventanas y carteles con la inscripción “No a la represa en Casupá”.

“Señor presidente: revisar el rumbo cuando la realidad lo exige es liderazgo, responsabilidad y grandeza. Por el monte nativo, la fauna y el agua. Por las familias que viven y trabajan esta tierra. Por la Tierra de los Artigas. No a la represa de Casupá”, decía una pancarta blanca que sostenían los vecinos y productores de la localidad de Florida –hasta la Asociación Rural de Tacuarembó–, en contra del proyecto del Poder Ejecutivo para construir una represa, que ya se encuentra en la etapa de licitación. La iniciativa tiene el objetivo de reforzar el abastecimiento de agua potable en la zona metropolitana y es complementaria de las obras que el gobierno tiene previsto hacer en sustitución del proyecto Neptuno, impulsado por la anterior administración y reformulado durante la actual.

Luego de que llegara la caravana, que más tarde partiría hacia el Palacio Legislativo, el senador nacionalista Sebastián da Silva arribó a la plaza y apludió a los presentes. También estuvieron los diputados Carlos Rydström (Partido Colorado) y Gerardo Sotelo (Partido Independiente, PI), y el exministro de Trabajo y Seguridad Social Pablo Mieres (PI). Los habitantes de Casupá viajaron a Montevideo una semana después de que el partido liderado por Mieres presentara una demanda civil para detener todas las actuaciones en cuanto a la construcción.

Los vehículos se movilizaron con el objetivo de que el presidente Yamandú Orsi los recibiera. Uno de los productores y vecinos de Casupá, Álvaro Rivadavia, dijo a la prensa que el mandatario “se comprometió” a hacerlo “en dos instancias”: en Florida y en Salto, donde le entregaron una carta. “En ambas ocasiones nos dijo que nos iba a recibir, cosa que no ha ocurrido y, nosotros lo que pretendemos es transmitirle al jefe del [Poder] Ejecutivo, la problemática y el error que se va a cometer con esta obra”, resaltó, y agregó que la intención es “exponerle” sus argumentos para que Orsi “tenga un insumo más para poder decidir con cierto conocimiento”.

Antes de cruzar a la Torre Ejecutiva, el presidente de la Federación Rural dijo en una rueda de prensa que “cuando hay un productor rural preocupado, la Federación Rural tiene que estar al lado”, por lo que cuando recibieron la preocupación “inmediatamente” comenzaron a estudiar el proyecto. “La realidad es que cuanto más conocemos el proyecto, más nos damos cuenta de que es un error estratégico que están cometiendo Uruguay y el gobierno”, sostuvo.

Normey aseguró que Uruguay, por su ubicación geográfica, “cuenta casi que con infinitas posibilidades para solucionar el problema [del abastecimiento de agua potable] de una manera estructural, de una manera muy correcta y de una manera que no genere impactos negativos”. “Creo que ahora esto se ha tornado un capricho e incluso hasta un problema de forma, porque se han incumplido los procedimientos correspondientes, dado que [el proyecto Casupá] está categorizado como categoría C, es decir, que afecta el medioambiente”, criticó.

Da Silva también habló con la prensa y afirmó que los integrantes del gobierno “están pasando por arriba” a los vecinos y productores. “Este atropello tiene, por lo menos para el PN, todo como para pararnos firmes”, resaltó, y cuestionó que el sistema político no se pueda poner de acuerdo “para hacer lo que se tiene que hacer”. “La verdad que habla muy mal de Yamandú Orsi; de [Edgardo] Ortuño [ministro de Ambiente] no porque ya sabemos que todo lo que es ambiente él se encarga de destruirlo, no de protegerlo”.

También apuntó contra las organizaciones ambientalistas “de nombres guaraníes” que “salen de abajo de las piedras para defender el cangrejo con una pata azul” y que ahora, “cuando se van a tapar 500 hectáreas”, “no están”.

Una vez finalizadas las ruedas de prensa, los manifestantes cruzaron la calle hacia la Torre Ejecutiva y esperaron cerca de 20 minutos en una de las puertas del edificio para ser recibidos. Cuando les abrieron, Rivadavia entró a Presidencia llevando en la mano la carta que tenían previsto entregarle a Orsi, además del pedido de reunión.

Pasados 15 minutos, Rivadavia salió y, entre aplausos de quienes aguardaban, informó que “una parte del cometido se cumplió”, que si bien el secretario del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, le dijo que Orsi no los podía recibir, dejó la carta. “Nos prometió darle trámite para hacerla llegar al destino correcto, que serían las manos del presidente”, indicó. Luego de esto, los manifestantes se trasladaron al Palacio Legislativo con miras a reunirse con legisladores que “se quieran interesar por el tema”, y también con la expectativa de reunirse con Ortuño.

Manifestantes le pidieron a Orsi “considerar” la situación de los vecinos antes de seguir con la represa

En la carta que le entregaron a Orsi, a la que tuvo acceso la diaria, los vecinos y productores rurales de Casupá “directamente afectados” por la construcción de la represa le piden que “pueda considerar personalmente” la situación de los manifestantes “antes de que se adopte una decisión definitiva sobre una obra que transformará para siempre una extensa región de los departamentos de Florida y Lavalleja”. Le solicitan que “haga efectivo” el “compromiso” de reunirse con ellos para que tengan la oportunidad de manifestarle su opinión sobre los riesgos que entienden que puede tener el proyecto.

Expresan que no pretenden “sustituir la opinión de los técnicos ni desconocer la responsabilidad del Estado en la búsqueda de soluciones para garantizar el abastecimiento de agua potable al país”, y afirman que lo “único” que piden es poder transmitirle personalmente a Orsi aquello que solo quienes viven “desde hace generaciones en esta zona conocemos”, es decir, “las características del territorio, el comportamiento del arroyo, la realidad productiva de la cuenca, el valor ambiental del monte nativo, el patrimonio histórico que aquí existe y, sobre todo, las consecuencias humanas que esta decisión provocará”. Señalan que les preocupa que “una decisión de semejante magnitud” pueda adoptarse “sin escuchar a quienes conocemos cada rincón de este territorio”.

“La represa no significará solamente la construcción de una infraestructura. Implicará alterar definitivamente un paisaje rural vivo, afectar establecimientos productivos, desplazar familias, modificar caminos y formas de vida, inundar monte nativo protegido, comprometer sitios de enorme valor histórico y cultural y generar cambios permanentes sobre una de las zonas rurales más productivas y pobladas de Florida y Lavalleja”, reafirman.