El director del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), Leandro Palomeque, sostuvo este viernes que el gobierno dispuso declarar la “alerta institucional” por el fenómeno para llevar adelante la “revisión de protocolos” y entablar “la sesión permanente de los grupos de trabajo” de cara al fenómeno El Niño.
En rueda de prensa, a la salida de una sesión de la Junta Nacional de Emergencias y Reducción de Riesgos, órgano dependiente del Sinae, Palomeque explicó que en el encuentro se abordaron los múltiples “escenarios de afectación” que podría atravesar nuestro país, delineados “a partir del análisis” de la información con la que se cuenta sobre el fenómeno, que data de 1997. También “los registros más recientes que existen” para los períodos 2015-2016 y 2023-2024, “que tuvieron [...] consecuencias de afectación por inundación”.
Destacó que dicha aproximación permitirá trabajar en torno a la problemática “de forma anticipada” de acuerdo con siete ejes de trabajo prioritarios, en los que participarán todos los organismos con representación en la mesa, además de los 19 Comités Departamentales de Emergencias (CDE) que existen en el país. “A partir del día de hoy, empiezan a desarrollar ya la planificación en el territorio”, aseveró.
En ese sentido, y consultado por las características de las medidas, el director del Sinae reparó que en tanto el evento no se puede evitar ni atenuar, las autoridades del gobierno trabajarán para su “mitigación activa”, de manera que “cuando impacte, la afectación que tenga la población involucrada sea la menor posible”. Consultado sobre el impacto, Palomeque reparó que si bien “no es posible determinar un escenario acertado” con base en la información actualmente disponible, los análisis permiten determinar que será “el mayor nivel de impacto que ha ocurrido hasta el día de hoy”, aunque matizó que eso “no significa que este evento no se lo pueda superar y ampliamente” y que tal caso forma parte de las proyecciones con las que cuenta el gobierno.
El jerarca advirtió que la situación podrá mantenerse a lo largo del tiempo y que, según los estimados, se espera que comience a afectar a nuestro país a partir de setiembre. Luego se esperan “picos altos en noviembre y diciembre”, cuando se darán “los escenarios de más alto caudal”, y tras ello y en los dos primeros meses del próximo año, debería suceder “una baja” por las altas temperaturas, para “repuntar” en marzo, con “un escenario negativo” hacia abril. Según dijo, se esperan caudales mensuales de precipitación estimados entre los 400 y 500 milímetros, cifras cercanas a la mitad del acumulado esperado para un año corriente.
Así, reconoció como probable que suceda el “desplazamiento de personas por un período prolongado de tiempo” a lo largo del territorio nacional y puntualizó que se esperan tanto inundaciones en riberas de ríos y arroyos así como en los sistemas de drenaje urbanos.
Consultado sobre la preponderancia de estas en algunos departamentos del litoral oeste del país, como Salto, Paysandú y Mercedes, que se vieron afectados históricamente por las crecidas del río Uruguay, Palomeque sostuvo que entre los ejes de trabajo propuestos se encuentra la utilización de sistemas de alerta temprana que permitan “operar la evacuación de las personas en seco”. “Es decir, antes que el nivel de agua las alcance a afectar, minimizando las pérdidas”, ahondó.
Empero, aclaró que no están dados los tiempos para concretar los realojos permanentes “de personas que están en zonas inundables”, algo que argumentó que requiere de políticas de largo plazo. “Estamos hablando de que tampoco tenemos la claridad, porque nosotros tenemos cotas establecidas de ciudades inundables hasta determinados niveles: esto puede ser mayor aún. Puede ser un fenómeno que supere ampliamente lo que hemos vivido al día de hoy”, sostuvo.
