Nicolás Remedi, asesor del área de Innovación y Desarrollo de la Intendencia de Salto, regresó de un viaje por Panamá y Colombia, donde participó en actividades vinculadas a la innovación, la tecnología y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (pymes). La experiencia le permitió conocer metodologías, establecer contactos y explorar herramientas que podrían adaptarse a la realidad salteña.
Del 16 al 18 de setiembre participó como expositor en un congreso de innovación y tecnología organizado por la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), en Chiriquí. Posteriormente, viajó a Medellín para realizar una capacitación mediante una beca de cooperación japonesa, junto al Centro Tecnológico de Antioquia.
En diálogo con la diaria, Remedi explicó que el principal objetivo de estos viajes “es regresar con herramientas concretas que puedan aplicarse en el territorio”. En Colombia conoció “metodologías de resolución de problemas desde una perspectiva territorial, orientadas a las pymes”.
Destacó especialmente el ecosistema de innovación de Medellín, al que ubicó entre los más avanzados de América Latina. Consideró que “su experiencia demuestra la importancia de sostener políticas a largo plazo y fortalecer la cooperación entre gobiernos, universidades y empresas”.
Remedi señaló que Chiriquí presenta características comparables con Salto, ya que “ambas regiones están alejadas de las capitales y tienen particularidades propias y una marcada vocación emprendedora”. En Medellín, en cambio, encontró “un ecosistema con décadas de experiencia en la articulación entre el sector público, las universidades y las empresas. Ellos ya tienen un camino recorrido de más de 30 años”, afirmó, al comparar sus procesos de innovación con los que Uruguay comienza a desarrollar.
El asesor recordó que Medellín “estuvo marcada por el narcotráfico y atravesó circunstancias adversas antes de consolidar su transformación”. Aunque reconoció que mantiene dificultades, consideró que “su evolución ofrece enseñanzas para Salto. El desafío consiste en profundizar el trabajo conjunto entre los distintos actores para resolver problemas concretos y mejorar la competitividad empresarial”.
Remedi entiende que “adaptar esas experiencias a Uruguay no será sencillo”, pero considera que “existen condiciones para avanzar”. Destacó que “el país cuenta con niveles generales de inversión en innovación superiores a los de América Central, aunque persisten dificultades para que los recursos lleguen al norte del río Negro”.
Durante el viaje también se exploraron iniciativas que ahora están en una etapa de diálogo y validación, con el objetivo de evaluar su posible incorporación a la planificación de las instituciones locales.
La brecha entre Montevideo y el interior
Hace un año, Remedi participó en la elaboración de un informe presentado al ministro de Economía en el teatro Larrañaga, que analizó los instrumentos estatales de apoyo a las pequeñas y medianas empresas al norte del río Negro.
El documento evidenció una brecha entre los objetivos de las políticas públicas y sus resultados efectivos. Para Remedi, “se trata de un problema estructural relacionado con una concepción centralista del país”. Como ejemplo, señaló que “el 79% de los fondos de innovación y subsidios para empresas innovadoras se concentra en Montevideo, mientras que apenas el 5% de los fondos de innovación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) llega al norte del río Negro”.
Reconoció “algunos avances, como la incorporación de incentivos territoriales en instrumentos de la ANII para promover proyectos en el interior”, pero consideró que “todavía son insuficientes”.
También advirtió que “no alcanza con distribuir mejor los recursos, es necesario fortalecer las capacidades locales para formular proyectos, acompañar a las empresas y facilitar su acceso a las herramientas disponibles. En Salto estas dificultades se combinan con las particularidades de una economía de frontera, en la que los empresarios deben buscar alternativas para mantener su competitividad”.
Al evaluar el emprendedurismo en Salto, Remedi destacó “la presencia de numerosas instituciones y herramientas de apoyo”. Sin embargo, planteó “la necesidad de evaluar cuánto inciden realmente esos esfuerzos en la competitividad y la generación de empleo”.
Entre las principales dificultades mencionó “las diferencias cambiarias, la informalidad y la escasa incorporación de innovaciones en parte del tejido empresarial”. También señaló “los obstáculos para acceder al crédito, especialmente entre las micro y pequeñas empresas, y las limitaciones que genera figurar en el clearing”.
La burocracia ocupa, a su juicio, un lugar central entre los problemas de los emprendedores. “Cualquier proceso que termine cayendo en una burocracia que no agrega valor lo cansa y naturalmente baja los brazos”, sostuvo. Por eso, consideró fundamental “evitar trámites innecesarios y ofrecer un acompañamiento cercano”. También planteó que “las políticas de apoyo deben ayudar a las empresas a vender más, reducir costos y mejorar su rentabilidad”.
Remedi sostuvo que “innovar no significa solamente crear productos o servicios nuevos, sino identificar oportunidades y adaptar las formas de trabajo a un entorno en constante transformación”. En ese contexto, destacó “el potencial de la inteligencia artificial para simplificar tareas, mejorar procesos y resolver problemas que antes demandaban demasiado tiempo o recursos. El desafío es acercar estas tecnologías a las pymes y encontrar aplicaciones concretas para sus necesidades”.
A partir de lo aprendido en Panamá y Colombia, también insistió en la importancia de dar continuidad a las iniciativas exitosas. “Más que hacer cosas nuevas o pensar que descubrimos la pólvora, yo creo que acá hay una cuestión de cómo logramos dar continuidad a las cosas que se están haciendo bien”, expresó.
Para el asesor, “Uruguay necesita consolidar políticas de Estado que permitan reducir las desigualdades territoriales y mejorar el acceso de las empresas del interior a los recursos disponibles”, concluyó.
