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Salto Política
Marcha del Silencio, el 20 de mayo, en Salto. Foto: Ariel Volpi

Marcha del Silencio, el 20 de mayo, en Salto. Foto: Ariel Volpi

La Departamental del Partido Comunista valoró la condena a médico salteño que participó en torturas durante la dictadura

La Suprema Corte de Justicia confirmó la condena al médico Ricardo Revetria por su participación en torturas en el Batallón 7. Exdiputado salteño destacó que la justicia llegó tarde y reclamó mantener viva la memoria.

La Departamental Salto del Partido Comunista emitió una declaración pública luego de conocerse la decisión de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que confirmó, en instancia de casación, la condena al médico Ricardo Revetria por su participación en las torturas cometidas contra militantes comunistas detenidos durante la dictadura.

En diálogo con la diaria, el dirigente comunista Daniel Dalmao, exdiputado suplente de Salto (2020-2025), recordó el largo recorrido de una causa que comenzó a tomar forma pública en 2011, cuando alrededor de una decena de militantes del Partido Comunista de Salto decidieron denunciar las torturas sufridas durante la década de 1970, particularmente a partir de 1975. Los denunciantes habían militado en sindicatos y partidos políticos legales al momento de su detención. “No había ningún delito de por medio”, sostuvo.

Para Dalmao, uno de los aspectos que más lo marcó fue comprobar que, “pese al paso de varias décadas, las consecuencias de las torturas continuaban presentes en la vida de quienes habían sido víctimas”. Recordó especialmente a Miguel Chácharo, uno de los militantes que denunció en 2011, fallecido recientemente, quien había relatado las consecuencias físicas que le dejaron las torturas. “Ahí Miguel, con esa expresión tan tranquila que tenía, contaba que la sordera que él padecía era producto justamente de una de esas torturas aberrantes”.

Dalmao señaló que muchos de los denunciantes ya fallecieron y que quedan pocos sobrevivientes de aquel grupo. Entre ellos mencionó a Ortilio Tilo Chácharo y a Mario Altamiranda. “Ahí está el Tilo, para nosotros, para todos, un referente ético enorme, más allá de lo político y de lo compañero, que está allí, en su casa en el barrio Ceibal, y el compañero Mario Altamiranda, son los que están sobreviviendo de aquel grupo que hizo la denuncia en 2011”, señaló.

Una causa que volvió a moverse en 2022

Después de las denuncias realizadas, durante varios años la causa no tuvo avances significativos. La situación cambió en marzo de 2022, cuando el fiscal especializado en Delitos de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, solicitó la condena del médico Ricardo Revetria. Un año después llegó la condena.

Según explicó Dalmao, cuando comunicaron la noticia a los denunciantes, estos preguntaban por los otros responsables, especialmente por “quienes habían participado directamente en las torturas”; pero eso “quedó pendiente”.

La condena a Revetria tiene particular significación para el Partido Comunista porque, de acuerdo con Dalmao, “el médico evaluaba el estado físico de los detenidos durante las sesiones de tortura y determinaba si podían continuar soportándolas”.

Para el exlegislador el caso resulta especialmente grave porque se trata de un profesional formado para cuidar la vida. “Estamos hablando de médicos, son personas que estudiaron para salvar vidas, y lo que hacían era asesorar a estos monstruos, a los torturadores, sobre si podían seguir agrediendo un poco más o tenían que parar”.

El proceso judicial continuó después de la primera sentencia. Según recordó Dalmao, inicialmente la Justicia había dispuesto el procesamiento de Revetria sin prisión, pero posteriormente un tribunal superior revocó esa decisión y estableció la prisión.

La defensa continuó presentando recursos hasta llegar a la SCJ, que confirmó finalmente la condena. “Se nos vienen muchas cosas a la mente, pero sobre todo la tranquilidad de que la justicia, tardísimo, tardísimo, pero llega”, afirmó.

Para Dalmao, la confirmación de la condena “representa un avance, pero no significa que el proceso de búsqueda de verdad y justicia haya terminado”, de todas maneras, consideró que “se produjeron avances importantes en materia de investigación de los crímenes de lesa humanidad, particularmente desde la llegada del Frente Amplio al gobierno”.

Sin embargo, entendió que la magnitud de los crímenes y la falta de información siguen siendo obstáculos. “Es tanto el daño que hicieron, son tantos los crímenes que cometieron, y además está ese silencio, que nosotros lo imaginamos como el silencio de la mafia, que oculta, que protege”, expresó.

También cuestionó los planteos de quienes reclaman la liberación de personas condenadas por delitos cometidos durante la dictadura. “Cada tanto aparece algún legislador pidiendo libertad para los, entre comillas, viejitos, que ellos dicen que están presos, pero bueno, la justicia sigue su paso”, afirmó.

La memoria de las nuevas generaciones

El dirigente comunista destacó la participación de las nuevas generaciones en las movilizaciones por memoria, verdad y justicia, particularmente en la Marcha del Silencio del 20 de mayo. A su entender, estas movilizaciones demuestran que el reclamo continúa vigente. “Los enormes 20 de mayo, que cada vez son más grandes y cada vez abarcan a más partes del país, cuando sale esa masa de gente a seguir pidiendo verdad y justicia”.

Para Dalmao, “conocer lo ocurrido durante la dictadura es indispensable para construir una sociedad democrática y garantizar que las nuevas generaciones comprendan la importancia de los derechos humanos”.

Consultado por la diaria sobre el mensaje que deja el fallo definitivo de la SCJ respecto de la investigación de los crímenes cometidos durante la dictadura, Dalmao fue contundente: “Que no hay que ceder, que hay que continuar, hay que insistir”.

También planteó que “el conocimiento de estos hechos debe convertirse en patrimonio colectivo, especialmente entre quienes nacieron después de la dictadura”. Por eso, consideró que los fallos judiciales y las investigaciones también cumplen una función para preservar la memoria histórica. “Estos hechos tienen que ayudar a que el conocimiento de la verdad sea patrimonio del conjunto de las generaciones, sobre todo de los más jóvenes”, concluyó.