La Calandria, en la costanera norte de Salto, fue escenario de la 19ª edición del Salón del Vino Fino, organizado por el Rotary Club Salto Noreste. El encuentro reunió a autoridades, empresarios, representantes de instituciones, bodegas y público de Salto y la región en torno al vino, la gastronomía y, fundamentalmente, a una causa solidaria.
La apertura estuvo a cargo de la presidenta del Rotary Club Salto Noreste, Adriana Carvallo, quien destacó que el evento permite celebrar la producción vitivinícola y generar un espacio de encuentro, pero señaló que su principal razón de ser es el programa de becas de estudio. “Si hay algo que queremos que todos recuerden esta noche es por qué hacemos este evento. Todo lo recaudado tiene un destino concreto: nuestro programa de becas de estudio para jóvenes del interior de nuestro departamento y departamentos vecinos”, expresó.
Carvallo señaló que actualmente 34 jóvenes reciben una beca y recordó que más de 500 estudiantes han pasado por el programa durante sus 19 años. Muchos de ellos, indicó, hoy son profesionales y han formado sus propias familias. “Eso nos demuestra que una oportunidad cuando llega en el momento indicado puede cambiar una vida”, afirmó.
La presidenta del Rotary sostuvo que detrás de cada entrada vendida, de cada empresa que colabora y de cada bodega que dona sus productos existe un aporte a un proyecto educativo. Por eso propuso que, al levantar una copa, los asistentes pensaran también en los jóvenes que buscan continuar sus estudios. “Esta copa representa mucho más que vino. Representa oportunidades, confianza, futuro”, resumió.
El rotario Juan Nieto explicó en diálogo con la diaria que “el salón mantiene su objetivo solidario desde sus comienzos” y que “el programa de becas se ha ampliado en cantidad y alcance territorial”.
El financiamiento cuenta con distintas fuentes, entre ellas socios estratégicos como la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande y empresas que aportan becas directamente. El Rotary completa los recursos necesarios una vez realizado el presupuesto correspondiente. Las becas están dirigidas principalmente a estudiantes provenientes del medio rural.
El programa comenzó atendiendo a jóvenes de Salto, pero posteriormente incorporó solicitudes de otros departamentos; actualmente existen beneficiarios de Salto, Artigas, Paysandú, Río Negro y Rivera. La condición principal es que cursen una carrera terciaria.
También existen becas para cursos de rápida inserción laboral y, en esos casos, el Rotary asume directamente el costo de la capacitación. Nieto mencionó cursos de enfermería, manejo de maquinaria y otras propuestas vinculadas al medio rural. “El programa tiene asegurado un piso de 30 becas para el próximo período, mientras que actualmente son 34 los jóvenes que reciben apoyo”, aseguró.
La actividad reunió a unas 20 bodegas. Según explicó Nieto, “existe un núcleo de aproximadamente 15 que participa habitualmente y cada año se incorporan otras para presentar sus productos”; la organización mantiene ese número por las condiciones necesarias para conservar y servir adecuadamente los vinos.
La propuesta se complementó con diferentes alternativas gastronómicas, incluyendo maridajes, dulces, opciones para personas celíacas y paella. La convocatoria volvió a superar las expectativas. Nieto señaló que las entradas se agotaron el 20 de julio, bastante antes que en ediciones anteriores: “Cada vez hay más gente y vendemos más rápido”, sostuvo.
Albisu destacó el aporte a Salto
El intendente de Salto, Carlos Albisu, participó del encuentro y valoró en conversación con nuestro medio la continuidad de una actividad que, a su entender, genera beneficios en distintos niveles. “La impresión es que esto es un ganar-ganar por todos lados”, sostuvo.
El jefe comunal destacó el aporte del salón para posicionar a Salto como territorio vinculado a la producción vitivinícola, particularmente por su condición de “cuna del tannat”. Pero puso especial énfasis en el carácter solidario de la iniciativa y en la articulación entre salteños, visitantes de la región, empresas, instituciones, el gobierno departamental y Salto Grande. “Esto va a las becas de muchos estudiantes del interior”, afirmó.
Albisu también destacó que el apoyo no se limita al aspecto económico, sino que “existe un acompañamiento a jóvenes que dejan localidades y zonas rurales para trasladarse a la capital departamental con el objetivo de estudiar”.
La Intendencia de Salto aporta actualmente 12 becas al programa.
Salto Grande y la inversión en los jóvenes
El presidente de la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande, Gonzalo Casaravilla, destacó a la diaria el respaldo que el organismo brinda a la iniciativa. “Apoyar el estudio y a los jóvenes es la mejor inversión que podemos hacer, el capital humano”, señaló.
Casaravilla recordó que Salto Grande “ha acompañado históricamente este tipo de iniciativas” y vinculó el apoyo con la responsabilidad social que forma parte de las políticas del organismo binacional hacia la región. “Es algo que está en el ADN de Salto Grande”, sostuvo.
A lo largo de sus 19 ediciones, el Salón del Vino Fino consolidó una identidad que combina gastronomía, producción vitivinícola, encuentro social y solidaridad. La presencia de unas 20 bodegas y el crecimiento sostenido de la convocatoria muestran la dimensión alcanzada por la actividad, aunque para sus organizadores el resultado principal se mide en otro terreno.
Más de 500 jóvenes han pasado por el programa de becas y actualmente 34 estudiantes cuentan con ese respaldo. Para el Rotary Club Salto Noreste, el objetivo es transformar una actividad social en una herramienta concreta para ampliar las oportunidades educativas de jóvenes del interior.
Como expresó Carvallo durante la apertura, detrás de cada copa existe un joven que quiere estudiar y una familia que aspira a verlo convertirse en profesional. Por eso, para la organización, el brindis de cada año tiene un significado que trasciende al vino. “Cuando hacemos algo juntos podemos transformar una copa de vino en una oportunidad para la vida”, afirmó.
