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Salto Educación
(Archivo). · Foto: Pablo Vignali

(Archivo).

Foto: Pablo Vignali

Violencia digital: los riesgos que enfrentan niños, niñas y adolescentes

Una jornada en el Cenur Litoral Norte sede Salto brindó herramientas para prevenir y abordar situaciones de violencia y explotación sexual facilitadas por la tecnología.

En instalaciones del Cenur Litoral Norte se llevó a cabo una jornada de Aulas Protegidas, una propuesta centrada en las herramientas para prevenir y abordar situaciones de violencia digital hacia niños, niñas y adolescentes. La actividad estuvo dirigida especialmente a personas que trabajan con estas poblaciones, con foco en el ámbito educativo.

En diálogo con la diaria, Valeria Ramos, integrante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), explicó que la iniciativa surgió en el marco del Plan Departamental de Salud, pero también como respuesta a una demanda planteada por la propia comunidad a través de una consulta comunitaria.

Según explicó, en esa instancia surgió “la necesidad de poder trabajar en torno a la violencia de género y generaciones facilitada por las tecnologías”, así como en torno a la ciudadanía digital. Esto implica no sólo conocer y comprender los entornos digitales en los que niños, niñas y adolescentes desarrollan buena parte de sus actividades, sino también reconocer qué derechos tienen y qué herramientas existen para acompañarlos en esos espacios.

La propuesta también surge de la articulación con distintos sectores, entre ellos la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), y busca involucrar a docentes, referentes educativos y otros adultos que forman parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes.

Ramos señaló que el desafío consiste en “comprender el entorno digital” y generar herramientas que permitan trabajar con los niños y adolescentes, sus familias y los centros educativos desde una perspectiva pedagógica, de bienestar digital y de salud.

La jornada abordó así los distintos impactos que tienen los entornos digitales en el desarrollo, la socialización y la vida cotidiana. “Hoy los entornos digitales son una parte central de la vida de las personas”, explicó Ramos, por lo que consideró necesario identificar los riesgos asociados a su uso y generar estrategias para prevenirlos o reducirlos.

En ese sentido, el objetivo de Aulas Protegidas es brindar herramientas a quienes acompañan a niños, niñas y adolescentes para que puedan reconocer situaciones de riesgo, abordarlas adecuadamente y trabajar desde la prevención.

La apuesta, explicó Ramos, es que docentes, referentes educativos y adultos en general cuenten con recursos para acompañar a las nuevas generaciones en un entorno digital que forma parte cada vez más de sus vínculos, aprendizajes y formas de socialización. También se refirió a un estudio de sistematización sobre violencia sexual digital hacia niños, niñas y adolescentes, elaborado a partir de las denuncias recibidas por el Ministerio del Interior desde antes de la pandemia hasta 2024.

Los datos confirman que se trata de una problemática presente en Uruguay y que afecta principalmente a adolescentes mujeres, mientras que los principales agresores identificados son varones. Sin embargo, también existen víctimas entre los niños y adolescentes varones.

Según explicó Ramos, cuando las víctimas son menores de 12 años, la captación y las agresiones suelen producirse a través de juegos en línea, mientras que a partir de los 12 años adquieren mayor relevancia las redes sociales. En la mayoría de los casos, agregó, quien hace la denuncia es un referente adulto, principalmente la madre.

La especialista informó que actualmente se desarrolla un estudio sobre explotación sexual de niños, niñas y adolescentes facilitada por la tecnología. En este caso, uno de los aspectos que surge con claridad es el peso que tienen las herramientas digitales en las distintas etapas del proceso.

Uruguay presenta niveles elevados de conectividad y, de acuerdo con los primeros resultados, las tecnologías cumplen un papel relevante tanto en la captación de niños, niñas y adolescentes como en la generación de encuentros con los agresores, el pago de las retribuciones y la producción de material de contenido sexual violento.

“Las tecnologías son parte importante de todo el proceso de explotación”, señaló Ramos, al explicar que el entorno digital no solo puede ser utilizado para captar a las víctimas, sino también para facilitar distintas etapas de la explotación sexual.

La entrevistada consideró que estos datos refuerzan la necesidad de generar herramientas para que quienes trabajan con niños, niñas y adolescentes puedan reconocer los riesgos asociados a los entornos digitales y actuar desde la prevención.