Como cada año, en diciembre el Ministerio de Salud Pública lanzó la campaña de prevención de cáncer de piel, de cara al verano, la época del año en la que hay mayor exposición por parte de la población. Sin embargo, los dermatólogos insisten con los cuidados durante toda la temporada, ya que el cáncer de piel es uno de los más frecuentes en el país.

En diálogo con la diaria, Agustina Acosta, profesora adjunta de la cátedra de dermatología del Hospital de Clínicas, especializada en dermatología pediátrica e integrante de la Sociedad Uruguaya de Dermatología, explicó que en principio “el sol es considerado algo bueno para la piel: no es malo en sí mismo ni un enemigo”. Sin embargo, debemos tomar “sólo lo bueno”, es decir, la energía que nos brinda y su aporte como fuente de vitamina D, algo que el cuerpo necesita.

Lo que hay que hacer es evitar la exposición en algunos momentos del día. Los rayos ultravioletas, “sobre todo en verano y al mediodía, no le hacen bien a la piel”, agregó. La incidencia del sol “cuando está más fuerte” tiene dos efectos: uno agudo, denominado quemadura solar, y otro acumulativo, que a largo plazo puede derivar en cáncer de piel, agregó.

Puntualizó que no es recomendable exponerse al sol entre las 10.00 y las 16.00, ya que en ese horario la incidencia de los rayos UVA y UVB, que son los que causan mayor daño, es más alta.

Para verificar esto y evitar exponerse al sol en momentos inconvenientes, Acosta recomendó chequear el índice de radiación UV que publica el Instituto Uruguayo de Meteorología.

A su vez, sostuvo que si es necesario estar al sol por trabajo o por otros motivos, se recomienda permanecer a la sombra la mayor parte del tiempo y agregar protección física, como remera de manga larga, gorro y lentes, sobre todo en niños. En las zonas que quedan expuestas se debe aplicar protector solar como complemento.

Detalló que en menores de seis meses no se recomienda la exposición al sol; en estos casos se suplementa la vitamina D, ya que la piel a esa edad es muy fina y presenta varios riesgos. De los seis meses al año se puede usar protector solar, pero se debe seguir evitando la exposición directa. En cuanto al protector solar, se recomienda un factor de protección UVB mayor a 30 y, en determinadas poblaciones –personas de piel muy blanca, niños o quienes ya tuvieron cáncer de piel–, un factor 50 o más. Además, el producto debe ofrecer protección contra UVA para bloquear ambos tipos de radiación.

El protector debe aplicarse media hora antes de la exposición y reaplicarse según indicación. La protección física, especialmente en niños, debe ser ajustada y prioritaria, sostuvo.

Por otra parte, puntualizó que “ante la exposición en horarios no recomendados, la piel no se recupera completamente” y “está comprobado que las quemaduras con ampollas y piel muy enrojecida aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel en el futuro”. Por eso se insiste en la protección primaria, ya que la exposición al sol es uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad, explicó Acosta.

Muchos de los cánceres de piel que se observan actualmente se deben a que, hace varios años, no se conocía la asociación entre la exposición al sol y este tipo de cáncer; hoy se ven esas consecuencias, comentó. Si no nos expusiéramos al sol en el horario de mayor incidencia de rayos UV, “disminuiría mucho la incidencia de cáncer de piel”, reiteró.

Dijo que en Uruguay se registran aproximadamente 3.100 casos nuevos de cáncer de piel por año, lo que equivale a unos nueve por día. El melanoma es el tipo más complejo y el que padecen más de la mitad de las aproximadamente 135 personas que fallecen cada año por esta enfermedad. Por otro lado, los cánceres no melanoma –basocelular y espinocelular– son más frecuentes, especialmente el espinocelular, con alrededor de 1.800 casos anuales, y la posibilidad de curación es alta si se detecta a tiempo y se realiza cirugía. Por eso se insiste en la revisión médica de la piel, ya que ambos tipos son visibles.

El sol también puede desencadenar o agravar otros problemas de salud. Uno de ellos son las alergias denominadas fotodermatosis, que pueden surgir cuando una persona se expone simultáneamente a ciertas plantas y al sol. Algunos medicamentos, combinados con la exposición solar, también pueden generar reacciones alérgicas. En enfermedades autoinmunes como el lupus, la exposición al sol puede actuar como un factor desencadenante o agravante.

En casos de psoriasis o dermatitis atópica, el sol no siempre es perjudicial: existen tratamientos con fototerapia y muchos pacientes mejoran en verano si se exponen en los horarios adecuados y con los cuidados correspondientes.