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Presentación de _Salud y Diversidad Sexual: guía para profesionales de la salud_, el 3 de setiembre, en el Ministerio de Salud Pública. Foto: Ernesto Ryan

Presentación de Salud y Diversidad Sexual: guía para profesionales de la salud, el 3 de setiembre, en el Ministerio de Salud Pública. Foto: Ernesto Ryan

Salud y diversidad sexual: se presentó una nueva guía de atención para profesionales

La coordinadora de Género y Diversidad Sexual del MSP dijo a la diaria que la última versión “revisada y actualizada” contempla desde un lenguaje que no se utilizaba hace diez años hasta demandas de atención emergentes.

Este jueves, en el Ministerio de Salud Pública (MSP), se presentó Salud y Diversidad Sexual: guía para profesionales de la salud, una herramienta para la atención cuya primera edición se publicó en 2015, como producto de la estrategia de formación en la temática desarrollada desde 2010 por las Facultades de Medicina y Psicología de la Universidad de la República, el colectivo Ovejas Negras, la Administración de los Servicios de Salud del Estado, el MSP y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

En diálogo con la diaria, la licenciada en Enfermería y coordinadora del Programa Nacional de Género y Diversidad Sexual del MSP, Florencia Forrisi, detalló que el documento es “la traducción escrita de cursos” para profesionales sobre salud y diversidad sexual que facilitan los mismos autores de la guía.

En 2009 se presentó la primera guía y en 2010 se comenzó con los centros de salud libres de homofobia y con la formación de los primeros recursos humanos, repasó Forrisi. Además, en 2012 se presentó el primer centro de salud libre de homofobia, en Ciudad Vieja. Luego, desde la Facultad de Psicología se planteó que había contenidos que se mencionaban en las capacitaciones, que debían reunirse en un curso de formación permanente o una materia optativa. Ese proceso se consolidó y ya van 14 ediciones, con distintos temas.

“En cada clase hay distintos docentes brindando conocimientos sobre diversidad sexual”. En 2015 y 2025, la guía toma los contenidos del curso y los traduce a un lenguaje de guía, explicó Forrisi. Sobre las novedades de la nueva edición, dijo que se dieron cuenta de que en el curso estaban incorporando contenidos muy distintos a los que se decían en 2015, “desde diferencias en el lenguaje hasta el concepto de persona no binaria”, algo que “no estaba tan presente” hace diez años.

También se incorporaron cambios normativos ocurridos durante ese período, como la Ley Integral para Personas Trans, aprobada en 2018. Además, si bien en 2015 ya estaba vigente la Ley de Reproducción Humana Asistida, en ese momento “apenas aparecían los primeros casos”. Ahora, en cambio, ya están más marcadas las necesidades de las personas que quedan demostradas en consulta, “como las diferencias entre una persona heterosexual y una mujer lesbiana o una pareja de mujeres”, agregó.

La sociedad también cambió. En el imaginario de quienes hacen el curso, antes se visualizaba a las mujeres trans como “personas que solo tenían la posibilidad de dedicarse al trabajo sexual, sin posibilidades de estudiar ni de [tener] una vida menos dura”. Esto “ha ido cambiando y nos dimos cuenta en el último curso. Cuando le pedimos a los estudiantes que imaginen la vida de una mujer trans, vemos que esa visión cambió”, sostuvo.

A la guía también se agregó un capítulo nuevo sobre infancias y adolescencias. Esto se debe, entre otras cosas, a que hace diez años las consultas eran principalmente con personas adultas porque “faltaba inclusión también en el sistema de salud”, pero a partir de 2018, desde las personas trans y sus familias se hizo más evidente la demanda de acompañamiento.

A su vez, el MSP comenzó en 2025 un relevamiento en los prestadores de salud sobre cuáles son las recomendaciones de diversidad sexual que se cumplen y cuáles no, además de una recorrida por todo el país. A raíz de esto, en todos los departamentos surgió la necesidad de incluir la atención de infancias y adolescencias, un área en “la que hay poca información sobre cómo llevar adelante un acompañamiento asertivo como lo plantea la guía”.

Por último, comentó que hasta ahora el curso ha sido recibido por distintos profesionales que trabajan en la salud: médicos, enfermeros, trabajadores sociales, administrativos, personal de archivo, farmacia, entre otros. Una devolución que se repite a lo largo de los años es que debería estar incluido como una materia obligatoria para quienes atienden personas y no como algo opcional, agregó.

De todas formas, remarcó que la formación sigue siendo puntual y vinculada “a esfuerzos de profesionales específicos que llevan adelante la agenda de derechos, aunque estamos en un momento en el que necesitamos ir a más”.