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Economía

Academia

Donald Trump, el 18 de marzo en Maryland. · Foto: Jim Waston, AFP
Academia

La fragilidad del culto a Trump

Al igual que Mussolini, Stalin, Hitler, los Kim de Corea del Norte y otras figuras famosas que cultivaban el culto a la personalidad, Donald Trump sin duda tiene talento para montar espectáculos, transmitir mensajes simbólicos sencillos y poner a los demás en su sitio. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, no está preparado para afianzar su poder a largo plazo
Archivo, mayo de 2021 · Foto: Alessandro Maradei
Academia

Desigualdades de género en la ciencia: ¿a quién le importan?

La presencia de mujeres en la ciencia ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. Sin embargo, ese avance convive con desigualdades persistentes dentro de la academia. Las científicas siguen recibiendo menos reconocimiento, tienen menores salarios y enfrentan mayores obstáculos para avanzar en sus carreras
Park Avenue en Nueva York. · Foto: Charly Triballeau, AFP
Academia

¿Los consumidores o los trabajadores primero?

Una economía que funciona bien, según la mayoría de los economistas, es aquella que ofrece una gama cada vez más amplia de bienes y servicios cada vez más asequibles. Pero lo que necesitamos es una mentalidad de política económica que reconozca que las personas son tanto consumidores como trabajadores
Carnaval callejero Galo da Madrugada, el 17 de febrero, en San Pablo, Brasil. · Foto: Nelson Almeida, AFP
Academia

Repensar la economía de la cultura

Los marcos económicos y las métricas estándar para evaluar la producción económica han subestimado sistemáticamente los retornos dinámicos y a largo plazo que generan la cultura y las artes. Grandes eventos culturales, como el carnaval de Brasil, ponen de relieve esta deficiencia y ofrecen una poderosa solución
Donald Trump, el 24 de febrero, en la Cámara de Representantes del Capitolio de Estados Unidos, en Washington DC. · Foto: Mandel Ngan, AFP
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La economía de la sentencia del Tribunal Supremo sobre los aranceles

La Corte Suprema de Estados Unidos ha dictaminado que los aranceles del presidente Donald Trump son inconstitucionales, lo que sitúa al Estado de derecho como el árbitro final de una pésima política económica. Esto transmite un mensaje importante: las políticas estadounidenses no pueden ser personalizadas por los caprichos de un aspirante a autócrata vengativo y desinformado