Fotografía
La primera fecha del denominado Pilsen Rock Circus fue el milagro que se esperaba: dos toques inoxidables de Buenos Muchachos y Pixies. En la segunda fecha, además del rito festivalero de los brazos en alto haciendo palmas y cuernitos, hubo de todo. Los Violadores, bien lejos del geriátrico, desataron el pogo. Andrés Calamaro, en un mal día, suicidó una selección de hits y una banda a prueba de amargos con “palabras menos” de su “lengua (im)popular”.